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lunes, 28 de enero de 2019

Varios casos de navarros del ejército español acusados de querer independizar Navarra.

PREÁMBULOS.
SIGLO XVI.
1516. Habían pasado cuatro años desde que Castilla invadió Navarra. 
Había muerto Fernando el Católico y Navarra volvió a alzarse por su independencia.
El cardenal Cisneros era regente en Castilla y tras sofocar la rebelión de Navarra mandó derribar nuestros castillos y acarició la idea de deportar y dispersar a nuestros antepasados por toda Andalucía. .
 
1521 Un ejercito al mando del general Asparrots y nutrido por tropas navarras y francesas pasa el Pirineo. El ejército español que ocupaba Navarra es derrotado, pero Castilla manda otro ejército a Navarra y derrotan a las tropas de Asparrots en la batalla de Noain, imposibilitando que la Navarra del sur del Pirineo volviese a ser independiente.

Espionaje por parte de la potencia invasora.
Juan Rena que era clérigo de origen veneciano, al servicio de Fernando el Católico y Carlos I, dejó en Navarra 4.067 documentos datados entre 1512 y 1539, reflejando su gestión del dinero entregado desde Castilla para pagar en Navarra los gastos de obras de fortificaciones, de pagos a gentes de guerra, de bastimentos, y de pagos a espías sobre los navarros que al otro lado del Pirineo conspiraban para expulsar al ejercito castellano.

1561
. En un pasaje dentro de un capítulo más extenso del ejemplar de Don José Goñi Gaztambide, archivero de la Catedral de Pamplona, titulado “Historia Eclesiástica de Estella”, Tomo III (pág. 173-181) que publicó hace un tiempo Editorial Mintzoa, se da noticia de que en 1561 se mandó detener en la ciudad de Pamplona al canónigo Ramón de Monreal y que éste fue llevado a Madrid donde fue torturado para que confesara. 
Sus supuestos cómplices Antón de Iraizoz y Arnaut de Ozta también fueron llevados a Madrid donde también fueron interrogados bajo tortura. 
Arnaut de Ozta se suicidó sin decir nada. Se les acusaba de mantener una conspiración contra Castilla.

Por aquel entonces, y durante los reinados de Enrique II de Navarra (entre 1517 y 1555) y su hija Juana III (1555-1572) se intentó captar voluntarios para poder volver a recuperar el reino.

1569. Las actuales murallas y la Ciudadela de Pamplona fueron levantadas en tiempos de Felipe II para afianzar el control militar español sobre un recién conquistado Reino de Navarra en su parte de al sur del Pirineo.
Uno de los fines de esta fortificación era el control de la población.
Esto queda claro cuando el ingeniero Antonelli aconsejó a Felipe II de esta manera:
"Pamplona es ahora más frontera que metrópoli... ha de tener un muy principal castillo, porque estando aún fresca la memoria del gobierno de su rey natural... todavía es necesario asegurarse también con una fuerza, de sus voluntades... La obra deberá servir para defenderse del peligro extrínseco, pero también intrínseco".
Y dos puntas de la estrella de la ciudadela quedaron apuntando hacia dentro de Pamplona para defenderse de sus naturales (ver aquí)

SIGLO XVII.
Hace un par de años, en el año 2017, escribí un artículo sobre Miguel de Itúrbide, un baztanés que hizo carrera militar al servicio de Felipe IV de España tanto en Flandes, como en la incursión del ejército español en Laburdi… Espió a favor de España en el Bearne… Fue herido en Cataluña, siendo él parte del ejército español cuando aquella sublevación de “els segadors”.

El año 1644 dejó su carrera militar y fue nombrado Diputado en las Cortes de Navarra por Pamplona… y en esta fase de su vida tuvo sus más y sus menos con el conde de Oropesa que entonces era Virrey de España en Navarra…

Un buen día fue llamado a Madrid y nunca más se supo de él. Al tiempo se supo que lo ejecutaron, seguramente por fusilamiento, acusado de
 “querer levantar a Nabarra por su independencia”…
Con Miguel de Itúrbide también fue ejecutado otro caballero navarro (Zuría Mayo), capitán de caballos corazas por el mismo motivo.
(Para más información pinchar aquí)

1648. D. Pedro Vélaz de Medrano, marino que había dirigido la Armada española de Barlovento se pasó a los franceses en 1648 y amenazó con una flota corsaria las naves españolas en el Caribe. 
El origen navarro de su linaje también hizo circular rumores de que podía pretender “sublevar Navarra”.​

CONSIDERACIÓN.                                                                                    
Parece que en cuanto un navarro incomodaba al orden establecido de por aquel entonces y se le quería quitar de en medio, se le endosaba aquello de “que pretendía sublevar Navarra, independizar Navarra” y ¡todo solucionado!  
Dicho de otra manera: por más "buenico" que se presentase y más colaborador fuese un navarro para con los que desde 1512 vinieron “a mandar”, éstos últimos siempre lo considerarían como un potencial y presunto “independentista”. Los navarros no eran de fiar.

Por estos casos del siglo XVII y los que os cuento a continuación, diría yo que el ejército de Castilla, ocupante desde 1512, no se fiaba ni de los navarros que alcanzaron grado en sus filas.

OTROS EJEMPLOS DEL SIGLO XIX
Corría la primera guerra carlista (1833 – 1840)
La Diputación de Navarra (no la del Reino, sino la subordinada a la constitución española que luego "negoció" la Ley paccionada) había creado los Cuerpos Francos (Tiradores y Flanqueadores de Isabel II) cuerpos que no eran mas que unas tropas de voluntarios (pagados) para oponerse a la guerrilla. carlista.
Los carlistas denominaron a estos cuerpos con el epíteto despectivo de "peseteros".

En 1837 la comarca de Pamplona estaba sitiada por el ejército carlista.
Es entonces cuando tiene lugar una crisis en la que tomaron parte los mencionados Cuerpos Francos que salieron a las calles de Pamplona exigiendo sus salarios ya que llevaban más de tres meses sin cobrar.

Día 26 de agosto de 1837. Copio de la Enciclopedia Auñamendi:
"Los Cuerpos Francos de Navarra se trasladan desde Esquíroz y los dos de Cizur a Villava. Los sargentos arrestan a los oficiales, y entran amotinados por el Portal Nuevo, montan guardia en casa del virrey. Convocan reunión extraordinaria a todas las fuerzas vivas: munícipes, diputados, virrey y jefe político, jefe de policía y vecinos ricos. En la casa del Ayuntamiento se presenta el cabecilla León Iriarte.
La tropa llena la Plaza de la Fruta esperando una solución. Hace tres meses que no cobran. Exigen la destitución del Gobernador. Cuando regresa a su domicilio de la Taconera, los soldados asaltan al ex-virrey general Sarsfield. Lo cosen a bayonetazos y a tiros. Matan también al general Antonio Mendívil, jefe de su estado mayor y a varios vecinos, cuyas casas saquean.En la ciudad reina el terror. El 31 de agosto, el gobernador militar anuncia: "Serán fusilados todos los individuos sorprendidos en actitud subersiva".
Para más agobio, la ciudad sigue sitiada por los carlistas".
Hasta aquí lo que leemos en la Enciclopedia Auñamendi.

En noviembre de ese mismo año de 1837, tras consejo de guerra formado por el general Espartero, fueron fusilados el coronel León Iriarte, el comandante Pablo Barricat y cinco sargentos en los glacis de la ciudadela de Pamplona.
(Más información pinchando aquí y aquí)

LA VERSIÓN OFICIAL SOBRE ESTE ALZAMIENTO.
Hemos leído lo que dice la Enciclopedia Auñamendi.

Pero… ¡Hay otra versión! 
Versión que resulta ser la oficial ya que fue publicada nada menos que en la “Gaceta de Madrid” número 1095 del martes 28 de noviembre de 1837.
La “Gaceta de Madrid" era la publicación oficial que después tomó el nombre de “Boletín Oficial del Estado” (España).
Según se ve escrito en la “Gaceta” portavoz oficial del Gobierno de España
¡Los amotinados querían lograr la independencia de Navarra!

Gaceta de Madrid donde se da cuenta de las sentencias "contra los que se comprometieron a proclamar la independencia de Navarra".

Total que, según "La Gaceta", León Iriarte Erburu, pamplonés y coronel del ejército español fue condenado a muerte porque entró en Pamplona y
  “se comprometió bajo su firma a seguir y llevar a efecto la conspiración que tenía por objeto la independencia de Navarra”.
Igual pena recibió su comandante, el roncalés Pablo Barricart, natural de Bidangotze, también condenado
  “por resultar justificado que se mantuvo al frente de su batallón cuando se pronunció la insurrección, y que, en vez de contenerla, continuó a su cabeza y vino a Pamplona”... "...además, fue el primero que firmó la relación de su batallón, inserta con el núm. 6 , de los que se comprometieron a proclamar la independencia de Navarra".
También fueron condenados a muerte siete sargentos de los cuales tres estaban huidos... los soldados que tomaron parte fueron condenados a ser diezmados...
Pero a quienes se acusa de proclamar “la independencia de Navarra” son León Iriarte y Pablo Barricart.
(Para leer al completo la "Gaceta de Madrid" donde se da cuenta del veredicto, las razones del mismo y las penas de muerte pinchar aquí)

A todo esto, por aquel entonces todavía corrían rumores sobre los objetivos secretos del recientemente fallecido general Zumalakarregi.
El rumor insistía en que el general de los carlistas "acarició la idea de declarar la independencia de las provincias”...

Así que los de aquí, fuesen del color que fuesen, siempre bajo sospechas de
 "querer la independencia de Navarra" o "de las cuatro provincias a la vez"…
La constitución de Navarra según el liberal Serafín Olave.
El 17 de abril de 1881 se hace público en Tudela el "Manifiesto fundacional del Partido Republicano Democrático Federal navarro" liderado por Serafín Olave, militar de carrera en el ejército español, político y escritor navarro.
Con arreglo a las normas adoptadas en la Asamblea de Madrid de 1882 por el Partido Republicano Demócrata Federal, Cataluña, Galicia y Navarra debían redactar una "constitución de cada Estado de la futura Federación hispana".
El Partido Republicano Democrático Federal navarro propone que
 "Navarra, dentro de sus actuales límites, se constituirá en Región, porque está dispuesta a admitir la libre reincorporación de los territorios de La Rioja, Vascongadas y Sexta Merindad de Ultrapuertos (hoy francesa) que antes fueron navarros; constando ya que, en algunos de ellos existe la patriótica tendencia a tan fraternal y conveniente unión, cuando las circunstancias lo permitan"… (Más información pinchando aquí).
Total, que el Estado en vez de federal, fue constituido como monárquico y centralista tras fracasar la Primera República.
Y se siguió queriendo laminar las competencias de Navarra.

Una última asonada protagonizada por un navarro suboficial del ejército español durante la llamada Gamazada (1893-1894).
Dentro de un clima de movilización y manifestaciones populares, se produjo un episodio de revuelta armada de dos días de duración, que se inició en la noche del 1 al 2 de junio, liderado por el sargento del ejército español José López Zabalegui, jefe del destacamento del fuerte Infanta Isabel de Puente la Reina, con dos soldados más, además de dos vecinos de Obanos y otros dos de Puente la Reina. 
Al grito de “¡Vivan los Fueros!” se dirigieron a Arraiza donde fueron interceptados por fuerzas de la Guardia Civil y el ejército. 

El sargento y los dos de Obanos consiguieron huir y atravesar la frontera francesa.... Por suerte para ellos, que si los llegan a atrapar...
(Más información sobre la Gamazada pinchado aquí)
……….

Para terminar, repito una frase que he dicho antes:
"por más colaborador que sea un navarro para con los que desde hace 500 años vinieron “a mandar”, éstos últimos siempre lo considerarán como un potencial y presunto “independentista” 
- En el caso de Miguel de Itúrbide y del capitán de caballos corazas Zuría Mayo, personajes bien situados en el escalafón militar español del siglo XVII, se les eliminó bajo la acusación de
“querer promover la independencia de Navarra”.
- En el caso de León Iriarte y Pablo Barricart, dos navarros miembros del ejército español del siglo XIX, fueron pasados por las armas a causa de la revuelta protagonizada por sus tropas en Pamplona, pero la acusación que esgrimen contra ellos es bien clara:
“querer la independencia de Navarra”.
En fin, que en caso de caer en desgracia ante el poder establecido de cada momento, parece que no se libran del mencionado sambenito ni los “buenicos" que se alinean y colaboran con los que mandan desde Madrid.
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jueves, 30 de marzo de 2017

De cuando Radica se abastecía en Uxue y el cojo de Cirauqui perseguía a los carlistas.

 Foto: Teodoro Rada (Radica)
Prolegómeno.
Teodoro Rada Berruezo nació en Pamplona en 1822 y murió en Santurce el 30 de marzo de 1874.

Durante la  guerra de 1833 a 1840 Teodoro Rada "Radica" ya destacó en el bando carlista como jefe guerrillero y cadete de infantería.

Después de acabar la primera guerra carlista (1840) y tras el abrazo de Vergara, vivió en Tafalla, pueblo natal de su madre y abuelos, hasta que, tras ser destronada Isabel II, participó en la nueva sublevación carlista ocurrida durante el reinado de Amadeo de Saboya.

Entre el final de la primera guerra carlista hasta 1872, Radica se ganó la vida ejerciendo de albañil en Tafalla.

Se sabe que trabajó en la construcción del Pasadizo del Txistulari, en las escaleras del Turrumbal y en el puente que conecta la Cuatropea con el Portal Nuevo. 

En esa guerra de entre 1872 y 1876) a los carlistas les tocó pelear contra los ejércitos de Amadeo de Saboya, los de la primera república española, y al final contra el ejército de Alfonso XIII con quien se volvió a reponer la monarquía borbónica.

En esta nueva guerra, Radica fue el organizador e instructor del 2.º Batallón de Navarra, que se convertiría en uno de los cuerpos más efectivos del Ejército carlista y cuyas cargas a la bayoneta se hicieron famosas y temibles.
Teodoro Rada se distinguió en la campaña de la primavera del año 1872; se batió en Oroquieta, en Arizala y en Eulate.

El general Serrano, presidente del gobierno de Amadeo I de España y varios generales carlistas firmaron el 24 de mayo de 1872 el pacto de Amorebieta en el que se pretendía dar fin a esta guerra. 
Descontento con el pacto, Radica emigró a Francia. 
A fines de aquel mismo año de 1872, se reanudó la guerra y Rada volvió a entrar en Navarra formando una partida que enseguida se convirtió en un organizado batallón en el que había infantería y caballería. 

Ese año Rada y su batallón se distinguieron en la acción de Echagüe, en la que tomaron mas de 20 prisioneros al enemigo. 
También realizaron una atrevida excursión a Valtierra y actuaron en la acción de Enériz. 
En marzo de 1873 Teodoro Rada ya lucía los galones de Teniente Coronel. 

FOTO:
Placa colocada en la casa donde vivió Teodoro Rada "Radica" en Tafalla.
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ENERO Y FEBRERO DE 1873.
TEODORO RADA Y SUS DOS ENTRADAS EN UXUE.
Buscando noticias de Uxue  en el Portal de Prensa Histórica vi que Teodoro Rada anduvo un par de veces por las inmediaciones de nuestro pueblo en fechas de los dos primeros meses del año 1873 en el que todavía reinaba Amadeo de Saboya.

Enero de 1873.
El periódico  "Crónica de Badajoz" del 18 de enero de 1873 en su página 2 dice que 
"Rada pasó por San Martín de Unx, Ujué y Olite y se llevó no solo los dineros de la contribución sino también el de las bulas y cuenta que hay quien dice que Rada ha vivido largo tiempo con el canónigo Manterola y que se llevó de Olite 41.000 reales recogiendo además nueve caballos a igual número de vecinos"..
Febrero de 1873.
En el siguiente retazo reproduzco la carta que "Una carlista" escribió desde Uxue al periódico "La Esperanza" que se editaba en Madrid.

La Esperanza periódico monárquico, martes 11 de febrero de 1873
NOTICIAS CARLISTAS 1873
Ujué 2 de Febrero de 1873.
Sr. Director de LA ESPERANZA.
Muy señor mío: Como de este pueblo no se acordará nadie de comunicarle nada, y todo es necesario que se sepa, he tomado la pluma para darle noticias de lo ocurrido, que es lo siguiente:
El jueves, día 30 del mes de Enero, se presentó Rada con su partida, compuesta de infantería y caballería, perfectamente armada y equipada y uniformada, pero especialmente la última.
Llegó sobre las ocho de la noche. Sus soldados muy contentos, animados y llenos de regocijo daban gritos a España, a Carlos VII y a la Religión.
Los vecinos del pueblo disfrutaban también de la misma alegría e hicieron todo cuanto estaba de su parte por obsequiar a sus huéspedes. Y después que aquellos cenaron se retiraron a descansar unos, mientras otros se divertían cantando y bailando con las muchachas del pueblo.
Al día siguiente, cuando tocaron a misa de alba, se veían las calles llenas de gente. Desde el jefe hasta el último soldado subían presurosos a oír misa, y encomendarse a la Virgen Santísima de Ujué para que les protegiese. Después cobraron la contribución, y se marcharon sin molestar a nadie.
A eso de las 3 de la tarde apareció una columna amadeísta que iba en persecución de los carlistas, se racionó y quedó en el pueblo, y a la mañana siguiente se marchó por el mismo camino que el día antes habían emprendido los carlistas, cuando a eso de las nueve y media se presentaron otra vez los carlistas en el pueblo.
Los carlistas, a su vista, subieron a un alto cercano, se desplegaron en guerrillas, y les presentaron el ataque, al cual no quisieron responder los amadeístas que se retiraron. Entonces los carlistas corrieron al otro lado del pueblo, y viendo a los italianos prudentemente; se retiraron por otra parte, dejándoles con las ganas de disparar unos cuantos tiros.
Viendo los carlistas que nada podían hacer, se marcharon sin entrar en el pueblo a instancias de la gente de Ujué, que con las lágrimas en los ojos les suplicaban que se marchasen para no comprometer al pueblo, como así lo hicieron tomando el camino de Murillo, de donde según noticias han sacado algunos caballos y dinero, así como de Carcastillo y Santacara.

La carlista de Uxue que escribe al mencionado periódico comenta que

Convencidos los italianos de que ya no había peligro entraron en el pueblo apuntando a cuantos sin distinción de sexos ni edades encontraban, por las calles, rompiendo las puertas que encontraban cerradas.
Después cogieron presos al señor párroco y tres sacerdotes más,
a los cuales sacaron por la tarde, reteniendo al primero hasta las nueve de la noche.
Esta mañana se han marchado los italianos y han dado orden de que no se toquen campanas, de manera que la mitad de la gente se ha quedado sin misa.
Una carlista.
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En la crónica que "Una carlista" envía desde Uxue vemos con curiosidad que a los que persiguieron a Radica los considera como "Amadeistas" e "italianos" ya que en aquel momento el rey oficial de España era Amadeo de Saboya.

¿Esos soldados que persiguieron a Radica eran en realidad italianos?
Seguramente la corresponsal empleó el apelativo de "italianos" en plan despectivo hacia el ejército que daba sostén a Amadeo.

Lo que parece claro, según las crónicas, es que Rada vino por Uxue en labores de abastecimiento para su ejercito. Y que los amadeístas retuvieron como sospechosos a cuatro miembros del clero.
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Tras estos episodios en Uxue y cercanías, Rada siguió peleando consiguiendo notables victorias contra el ejercito enviado por Madrid. 
Murió en el hospital de Santurce el 30 de marzo de 1874 tras ser herido por una esquirla de granada en Somorrostro,  

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 1875. EL COJO DE CIRAUQUI EN UXUE.
Tras la muerte de Rada las partidas carlistas (y el otro ejército) siguieron abasteciéndose requisando todo lo que podían por las inmediaciones de Uxue.
De ello da fe la siguiente noticia del periódico "El bien Público" de Mahón que cuenta lo siguiente:

Tafalla 13 de mayo de 1875.
El corresponsal de "El bien Público" periódico liberal de Mahón del día 25 de mayo informa desde Tafalla que
"Don Tirso Lacalle (militar liberal más conocido como “el cojo de Cirauqui” había salido de Tafalla hacia Olite dejándose caer a la otra mañana sobre Ujué.
Llegó tan a punto que  pudo impedir que se llevasen hacia Lumbier las raciones que tenían pedidas los facciosos (los carlistas) recogiendo al mismo tiempo más de cien cabezas de ganado vacuno y no menor de lanar".

Tirso Lacalle Yabar, el cojo de Cirauqui.
Tirso Lacalle nació en Cirauqui el 28 de enero 1845 y murió el 31 de enero de 1920 en Valtierra.
Fue uno de los 24 supervivientes de la célebre matanza que hicieron los carlistas en Cirauqui el 13 de julio de 1873. 

Ingresó en la Guardia Foral Navarra y a lo largo de toda la guerra acometió una acción continua teniendo como superior al general Moriones.

Una prueba manifiesta de la crueldad de esta guerra son las acciones del cojo de Cirauqui y las represalias con que respondió el general carlista Mendiry.

El general Mendiry dirigió al general Moriones una carta fechada el 6 de diciembre de 1874 donde le pedía que le entregase preso a Tirso Lacalle por haber fusilado fríamente a dos soldados carlistas en Murillo el Cuende.
Si no le entregaban a Lacalle, el general Mendiry amenazó con fusilar (y fusiló) a cuatro guiris prisioneros.

En el mes de enero de 1875 Tirso Lacalle volvió a cometer parecidas acciones en Larraga y en el camino de Miranda de Arga. 
En esta ocasión, el liberal José López de Goicoechea consiguió que Mendiry no fusilara prisioneros en represalia.

Meses más tarde (29 de marzo de 1875) el cojo de Cirauqui pasó por las armas a ocho carlistas en San Martín de Unx tras conseguir que se rindieran bajo promesa de respetarles la vida.

El general Mendiry volvió a pedir que se le entregara Lacalle. 
Al no accederse a esta demanda, el día 7 de abril este general carlista fusiló en Estella a ocho prisioneros liberales, sorteados entre otros muchos, como represalia a lo efectuado por el Cojo de Cirauqui. 

El Cojo de Cirauqui acabó la guerra con el grado de capitán de caballería. El general Moriones fue destinado a Filipinas y Tirso Lacalle le acompañó llegando a ostentar cargo de orden publico, permaneciendo en aquel archipiélago durante dos años. 

Posteriormente Tirso Lacalle desempeñó diversos destinos fijándose en Valtierra en 1893. 
Casó con la viuda del general Moriones y participó, como liberal, en la Asamblea de Tafalla de 1917.
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TEMAS CONSULTADOS PARA ELABORAR ESTE POST.
(Pinchar en los siguientes enlaces para leer los artículos)






DESCRIPCION DE LA VALENTÍA DE "RADICA" SEGÚN UNA CANCIÓN POPULAR
El cantautor Fermín Valencia recoge una canción tradicional que ha llegado a nuestros días en la que los partisanos de "Radica" mencionan el valor y arrojo en la batalla que tenía su jefe: 

lunes, 22 de septiembre de 2014

Uxue 1808 - 1814. El Corso Terrestre de Navarra y la red de espías que vigilaba al ejercito francés.

PREÁMBULO. INICIO DE LA FRANCESADA.
El 18 de octubre de 1807 las tropas francesas pasaron el Pirineo con la aquiescencia de Godoy, válido de Carlos IV (rey de las Españas).  
Llegaron a la frontera con Portugal el 20 de noviembre. La excusa era conquistar aquel país.

El pensamiento secreto de Napoleón era apoderarse de toda la península Ibérica para lo cual sus tropas fueron tomando posiciones en las más importantes ciudades y plazas fuertes con objeto de derrocar a la Casa de Borbón.

El resentimiento de la población por las exigencias de manutención de las tropas extranjeras por todos los lugares donde pasaban y por las poblaciones donde se aposentaban, dio lugar a numerosos incidentes y episodios de violencia tal como la del 2 de mayo de 1808 en Madrid.

Concluida la ocupación militar, el rey de España Carlos VI y su sucesor Fernando VII fueron llevados a Baiona (Lapurdi) y allí abdicaron el día 5 de mayo de 1808 en favor de José Bonaparte hermano de Napoleón.

La postura inicial de las clases dirigentes de la monarquía española (rey, nobleza, intelectuales, ejército) fue de entreguismo hacia Napoleón y sus tropas.
No obstante, comenzó a aparecer un sector disidente y combativo que fue creando unas juntas de defensa encargadas de poder combatir al francés.

Si al cabo de seis años de guerra (1808 - 1814) se logró expulsar a Napoleón, hay que tener en cuenta el decidido arrojo de las diferentes guerrillas que fueron surgiendo hasta convertirse en ejércitos abastecidos por la decidida financiación y apoyo del Reino Unido que, además, aliado con Portugal, intervino en toda la península con un formidable despliegue militar dirigido por el Duque de Wellington.

RECINTO DE MURALLAS Y CIUDADELA DE PAMPLONA.

DIA 15 DE FEBRERO DEL AÑO 1808. 
TOMA DE LA INEXPUGNABLE CIUDADELA DE PAMPLONA POR PARTE DE  LOS FRANCESES.
La ciudadela fue tomada por los franceses sin disparar ni un solo tiro.
Un día de invierno, 15 de febrero de 1808, el ejército francés mandó varios soldados
a jugar con la nieve junto a las puertas de la ciudadela.
Los guardianes del ejército español fueron reducidos
por los franceses mientras creían que aquello era un juego.

FINALES DE MAYO DE 1808.
LA RESISTENCIA DE NAVARRA ANTE LOS EJERCITOS DE NAPOLEÓN. 
A finales de mayo de 1808 llegaban a la Diputación Permanente de las Cortes de Navarra numerosas quejas sobre el comportamiento del ejercito francés en diversos pueblos.
Estella fue la primera localidad que hizo proclama de levantamiento en contra del invasor. Luego se unieron Tafalla, Puente la Reina, Viana, Villafranca, Cáseda, Lodosa, y Mañeru.
Estas localidades abandonaron pronto su resistencia a falta de armamento. La sublevación de Tudela fue la que más duró.

A mediados de 1808 la Diputación Permanente de las Cortes de Navarra proclamó el estado de guerra contra el francés pero los componentes de la Diputación tuvieron que salir de Pamplona hacia Tudela ya que la capital navarra estaba en manos de las tropas napoleónicas.
Tras que los franceses vencieran en la batalla de Tudela, 23 de noviembre de 1808, dicha Diputación anduvo errante por tierras riojanas.

En Ujué solo hay que hurgar un poco en los archivos municipales para ver la enormes cantidades que hubo que aportar al ejercito francés en alimentos para la tropa, pienso para la caballería y otros bagajes para darse cuenta de la penuria de la población obligada a ello.

Poco a poco, pueblo a pueblo, se fueron formando grupos de resistencia, ahora de forma clandestina. Y aquí entra a funcionar el Corso Terrestre de Navarra.

FRACASOS EN LOS INTENTOS DE INTEGRAR PAISANOS EN EL EJÉRCITO REGULAR.
A primeros de julio de 1808 apareció por Ujué Luis Gil, abogado de Corella, enviado por Palafox desde Zaragoza para levantar un ejército en Navarra.

Se dice que Luis Gil consiguió numerosos voluntarios en Ujué y los pueblos cercanos. 
Pero cuentan que cuando llevó los reclutados a Carcastillo se percató de que eran demasiados y su preparación militar nula. 
Sacarlos a pelear a campo abierto equivaldría a llevarlos a una muerte segura.

Decidió devolverlos a sus casas, e hizo que los pocos soldados que venían con él les dieran instrucción en sus pueblos para enseñarles a morder el cartucho, pasar baqueta, disparar y atacar a la bayoneta.

Poco después apareció otro personaje llamado Martín Andrés Eguaguirre. Personaje de fuerte y difícil carácter que por insolente y cruel con sus subordinados se ganó la antipatía de los reclutados, y tuvo que acabar yéndose hacia Estella.

 AÑO 1809. CASIMIRO XABIER DE MIGUEL, PRIOR DE UXUE, ORGANIZADOR DE UNA EXITOSA RED DE ESPIONAJE.
Este señor fue desde 1795 a 1806 párroco de Orbaiceta donde mantuvo contacto con los militares que regentaban la fábrica de armas de aquel lugar.
Destinado a Uxue como Prior y ocurrida la invasión francesa, se dedicó junto a otros clérigos a tejer una activa y efectiva red de espionaje que se encargó de vigilar los movimientos del ejército francés en Navarra para luego pasar la información a la incipiente guerrilla.

El 21 de enero de 1809 la Junta Central de Guerra nombró a Don Casimiro jefe único para alarmar Navarra.
Se le concedió el rango de coronel y facultades para disponer de caudales donde los pudiera obtener saliendo a su pago como garante "la nación".
Con dichos recursos nuestro Prior financió una amplia red de informadores. 
Por poner un ejemplo diremos que el espía ubicado en Bayona (cuyo nombre en clave era "el Atalaya") percibía un duro diario además de otros diversos regalos.

Por esas mismas fechas Zaragoza estaba siendo asediada por los franceses y tuvo que capitular el 21 de febrero de 1809.

Don Casimiro  fue entrevistándose con varios jefes guerrilleros buscando un líder. Ninguno le convenció hasta que en agosto de 1809 conoció a un joven de 20 años, Xabier Mina, quien al fin logró aglutinar bajo su mando a las diferentes partidas.
La colaboración entre Xabier Mina y el Prior de Uxue fue muy prolífica hasta que el jefe guerrillero fue capturado por el enemigo en Labiano el día 28 de marzo de 1810.

EL CORSO TERRESTRE DE NAVARRA. 
Ya hemos visto la dificultad que tuvieron los enviados de Palafox a la hora de organizar con voluntarios un ejército en toda regla. Y aquí entra lo novedoso: Se creó un corso.

Significado de la palabra "Corso"
Según Wikipedia, la patente de corso (del latín cursus, «carrera») era un documento entregado por los monarcas de las naciones o los alcaldes de las ciudades costeras, por el cual el propietario de un navío tenía permiso de la autoridad para atacar barcos y poblaciones de naciones enemigas.

Así pues, el corsario era un pirata patrocinado y protegido por un país, con la condición de que sólo debía perjudicar al enemigo.
La acción de los corsarios (para el perjudicado unos simples bandidos) solía efectuarse en alta mar hundiendo las naves enemigas y en algunas ocasiones saqueándolas y raptando a sus ocupantes para pedir rescate.

Algo parecido a los corsarios de mar debió ser aquello de "el Corso Terrestre de Navarra" cuando le dieron tal nombre.
Como es obvio, en este caso la patente de corso terrestre permitía, asaltar, desvalijar e incluso matar en tierra siempre que el perjudicado fuera el enemigo, o sea los franceses.

Cabe preguntarse si los que salieron a nutrir la base de este Corso Terrestre acudieron por "motivos patrióticos y antirrepresivos" o si era gente que tenia como motivo principal el botín que pudieran conseguir en cada golpe de mano, en cada emboscada a campo abierto.

No hay dudas sobre el jefe de ese Corso Terrestre, ya que él sí que estaba coordinado con otros mandos de la resistencia antifrancesa.
Y debidamente informado de los movimientos del enemigo por el servicio de espionaje organizado por el Prior de Uxue.

Xabier Mina Larrea.
Capitán del Corso Terrestre de Navarra.
Héroe de la independencia de México. 
Fusilado por el ejército colonial español en 1817.


Así pues, queda explicado que el Corso Terrestre de Navarra es el nombre bajo el que actuaban las primeras partidas de guerrilleros navarros a la hora de asaltar, esquilmar e incordiar al ejército francés.

Xabier Mina fue el máximo jefe de ese Corso, al que capitaneó hasta ser apresado.
Luego, su tío Francisco Espoz y Mina se haría con el mando de la guerrilla no dudando en fusilar a los cabecillas de varias partidas acusados de desmanes contra la población.

En el año 1812 el primitivo Corso Terrestre ya se había convertido en un ejército de 10.000 hombres que ya encuadraba infantería y caballería bajo el nombre de División Navarra. 




UNA CARTA QUE DA CUENTA DE LOS MOVIMIENTOS DE LOS FRANCESES EN NAVARRA DESDE PRIMEROS DE ABRIL A JUNIO DEL AÑO 1809.
Reproduzco a continuación una carta que el Prior de Uxue envió a la Junta Central informando de los movimientos del ejército francés entre Pamplona –Tudela –Zaragoza desde el 16 de abril al 5 de junio de 1809.
El texto de esta carta fue publicado en el blog Pitillas que mantiene el incansable investigador Juan José Casanova Landívar a quien agradezco su aportación.

En este sabroso informe que vais a leer, aparte de la información del tráfico de hombres, bagajes y armas del ejército de Napoleón poco después de su victoria en Zaragoza, se informa de lo que ocurría mas allá de los Pirineos, en Bayona y Olorón, y se da cuenta de varias acciones de la resistencia armada en Navarra.
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Ésta, solamente es una de las muchas cartas de información que fueron enviadas por el Prior de Uxue a la rama militar de la resistencia.
Zaragoza había capitulado ante el francés en febrero de ese mismo año.
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"Nueva carta de 6 de junio de 1.809, escrita desde Uxué por Xavier de Miguel, Prior de Uxué, y Joaquín Gómez, comisionados por la Junta Central Gubernativa, relatando pormenorizadamente todos los movimientos de tropas francesas ocurridos desde el 16 de abril al 5 de junio, así como la formación de cuadrillas, sus fines y los mandos que las dirigen". 
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Transcripción Relación que forman don Francisco Javier de Miguel, Prior de Uxue, don Joaquín Gómez, capitán primero agregado a la primera Compañía del Batallón de Tiradores de Doyle, y don Jil Saso, subteniente de la misma, Comisionados en Navarra por la Suprema Junta Central Gubernativa del Reyno, comprensiva desde el día 16 de abril en que los franceses dieron principio a subir hacia Pamplona por el camino real de Tafalla los efectos de Zaragoza:

Ø El dicho día 16 subieron 10 cañones. 

Ø El 18, doce cañones de bastante calibre y muchos carros de equipajes. 

Ø El 25, veintisiete cañones de corto calibre. 

Ø El 27, seis cañones
. 
Ø El 30, diez cañones y muchísimas caballerías y carros cargados de bombas y balas. 

Ø El 1 de mayo, once cañones y muchas bombas y balas.

Ø El 2, nueve cañones de a 24, y muchas bombas y balas. 

Ø El 4, dieciocho cañones, seis de ellos de grueso calibre
. 
Ø El 6, veinticuatro cañones y mucha cantidad de bombas y balas.

Ø El 8, catorce cañones de bastante calibre.

Ø El 10, cien barriles de pólvora y se dio orden por los franceses para que todo bagaje mayor y menor se llevase al bocal de Tudela, en todos los mencionados días subieron igualmente muchísimas de lanas y algodón en carros.

Ø El 12, más de cien barriles de pólvora, muchos carros de equipajes, varios cañones y algunos morteros. 

Ø El 13, obuses, cinco morteros, siete cañones de grueso calibre, mucho algodón y otros carros de equipajes e infinidad de pólvora y balas. 

Ø El 16, siete cañones, muchos carros cubiertos y mucha pólvora. 

Ø El 18, seis cañones y muchas municiones; en este día promulgaron orden con recias penas prohibiendo la comunicación de noticias; en el mismo, según aviso de la Provincia, se avistaron desde Pasajes ciento diez velas inglesas y por estar el día opaco, suponían habría muchas más.

Ø El 20 subieron cuatrocientas caballerías con 6.200 fusiles, 6 Biolentos, mucho plomo en pasta y muchos carros cargados.

Ø El 21, doscientas cincuenta caballerías con fusiles y muchas municiones.

Ø El 22, infinidad de caballerías con fusiles y municiones; en este día pasó el general Junt por Tafalla hacia Francia, y aunque se advirtió la novedad de que el 17 bajaron desde Valtierra a Tudela dos cañones de grueso calibre y los días 18, 19 y 22, desde Pamplona 8 cañones gruesos, dos morteros grandes y uno pequeño y había en Pamplona embargadas caballerías y bueyes para bajar 60 cañones más, diciendo los franceses que iban a Valencia, con la llegada de dicho Junt a Pamplona, se mandó suspender todo.

Ø El 23 subieron muchísimos carros y caballerías cargados con fusiles. 

Ø El 24, cuatro carros de bayonetas y hasta 60 más de fusiles y pólvora. 

Ø El 25, muchos carros con municiones, fusiles y otros pertrechos.

Ø El 26, cinco carros de lana y muchísimas caballerías y carros de fusiles y pertrechos.

Ø El 27, también muchas caballerías y carros con fusiles y municiones; en este día subieron dos Generales de División y varios Coroneles y Oficiales. 

Ø El 28 volvieron a subir la artillería que bajaron de Pamplona los días 18, 19 y 22 y llevaron todos los enfermos que había en los Hospitales de Tafalla y así mismo se esperaban los que remitieron desde Tudela; pasaron más de cien caballerías cargadas de pólvora; y dieron orden a la ciudad de que inmediatamente dispusiera nueve mil pesos que le habían cabido en el reparto de los catorce millones de reales de la contribución del Reyno; y a la provincia de Guipúzcoa le hacen contribuir con dos millones de reales mensualmente. 

Ø El 29 pasaron 300 enfermos y más de 80 caballerías cargadas de pólvora. 

Ø El 30, tres morteros y ciento cincuenta heridos; por la mañana dieron orden de bajar todo bagaje a Tudela y por la noche llegaron a Tafalla nuevamente muchísimos heridos y enfermos y pidieron a la ciudad una manta y un jergón por cada casa y después que se hizo de noche publicaron un bando de que pena de la vida nadie pudiese salir de casa sin luz y a ciertas horas con la precisión de presentarse al Comandante a darle parte a dónde y para qué salía; que de ningún modo puedan andar juntos pasados de tres sujetos y que todo vecino deba dar parte al Comandante de cualquier persona que llegue a su casa con expresión del nombre y el fin del viaje; y nuevamente han publicado bando que ni de día ni de noche se puedan juntar pasados de dos sujetos.

Ø El 1 de junio subieron un mortero, un obús, seis cañones, multitud de heridos y enfermos, y por sujeto que llegó de Baiona se nos comunicó que aquella plaza estaba llena de lana y algodón de España, y la Catedral, de preciosidades y alhajas de mucho valor; y por la correspondencia de Oloron y del mismo Baiona tuvimos noticia de que en aquella ciudad había como dos mil hombres de tropa veterana y en Bayona como nueve mil, toda tropa bisoña, con la que custodiaban la Ciudad, la Plaza y Catedral; y por nueva correspondencia de Oloron hemos sabido que aquellos dos mil soldados se han internado por la Francia. 

Ø El 2 pasaron por Tafalla 15 cañones de diversos calibres, algunas cajas de municiones, barriles de pólvora y cuatrocientos heridos hacia Pamplona, muchos carros con familias que estaban avecindadas en España y también algunos prisioneros, y entre ellos, dos religiosos y dos sacerdotes, que aseguraron que uno de ellos es canónigo de Zaragoza, por haber hablado algunas especies y los llevaban a todo atados y a pie; en cuyo día aseguró un oficial francés que la Plana Mayor entraba en Tudela y que mucha pólvora, bombas y balas del bocal habían arrojado al agua. 

Ø El 3 pasaron como trescientos heridos, muchos coches con personas de distinción y muchas madamas, muchas cargas y carros con equipajes, muchos caballos de mano y oficiales de alguna graduación, con 150 soldados: un gran número de carros de cantineros a Pamplona y en el Carrascal, la cuadrilla destinada a él, cogió un coche francés que a las once de la noche anterior salió de Tafalla, que llevaba muchas preciosidades, dejando seis muertos franceses.

Ø El 4 subieron dos morteros, algunas cajas de municiones y siete barcas y el comandante francés de Tafalla dio orden a todos los oficiales que estuviesen dispuestos para la marcha al primer toque de caja, pero no ocurrió novedad: en Pamplona pusieron presos hasta 24 sujetos por hablar de noticias y las partidas que había en Sangüesa, Lumbier, Estella, Lodosa y otras las han hecho subir a Pamplona, donde se han juntado dos mil hombres.

Ø El 5 subieron 8 barcas, muchos cajones de municiones, bastantes cargas de pólvora y como unos cien enfermos escoltado todo por cien hombres de infantería y sesenta artilleros. 

Ø El 2 se enviaron dos cuadrillas, la una al punto de Irún y la otra al de Vitoria, para interceptar postas y correos y ofender cuanto sea posible al enemigo, la primera al mando de don Ignacio Echaeguren y la segunda al de don Francisco Martínez de Arizala, capitán de tiradores de Doyle, a quien se le dieron cinco onzas de oro para socorrer la gente: y en atención a que en la parte de la provincia se ha formado, para seguridad de los franceses, una partida cuya cabeza es el individuo conocido por Chincoa, que proporcionen el mejor medio para sobornar a éste, a fin de que concurra al bien de la nación, y de ese modo conseguir buenos y seguros golpes. 

Ø El 3 se puso otra cuadrilla en el Carrascal, que media entre Tafalla y Pamplona, al mando de don Francisco Maia Cadete, del mismo batallón de tiradores.

Ø El 4 se destinó otra cuadrilla al punto de Zubiri, que es el camino de Roncesvalles, al mando de don Joaquín Baigorri, teniente del regimiento de Línea de León, que fue hecho prisionero en el puerto de Juan Cebadón, en 2 de enero y ha podido huir de los enemigos. Se continúa con actividad en adquirir toda noticia que pueda conducir, valiéndose de personas, no sólo fidedignas, sino que se emplean con el mayor celo en investigar aun de los mismos franceses, con quienes tratan todo cuanto pueda ser en beneficio de la causa común. 

Ø Así mismo se han puesto personas de carácter y acreditado celo que sin interés tengan cuidado y lleven razón de todo cuanto diariamente sube y baja por el camino real, así de hacía Tudela a Pamplona, como de esta para la provincia.

Uxué, 6 de junio de 1.809. Firmado por Xavier de Miguel y Joaquín Gómez 

ACCIONES DEL CORSO TERRESTRE NAVARRO, CAPITANEADO POR XABIER MINA, POSTERIORES A ESTA CARTA.
Posteriormente a los hechos que se relatan en esta carta se sabe que:
- El 12 de agosto de 1809 un pelotón de 10 artilleros franceses que caminaba hacia Tafalla se llevó un buen susto en El Carrascal.
Entre la espesura salieron, de pronto, una docena de tipos armados con aspecto rudo que, tras arrebatarles las armas, les declararon prisioneros (al parecer fueron fusilados). Ver aquí

- Ese mismo agosto, Xabier Mina al mando de 200 combatientes marcha a Puente la Reina y roba 60 mulas a los franceses.
- En Estella se apodera de paños con los que vestir a la tropa.
- A primeros de septiembre se le agregan un grupo de roncaleses encabezados por Gregorio Cruchaga, que vienen de pelear contra el coronel Plicque por las foces de Burgui y La Bochuela.
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Ni que decir tiene que las labores de resistencia tanto a nivel de información como de acción armada de la guerrilla se llevaron a cabo sin hacer pública la identidad de sus componentes obligados por seguridad a guardar estricta clandestinidad.

Durante las dos primeras entradas que hizo el ejército francés en Ujué (años 1808 y 1809) trataron de encontrar sin éxito a ciertas personas que según ellos actuaban en la guerrilla, pero no sospecharon del Prior y sus colaboradores hasta muy entrado 1810.
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Se empezaron a conocer las hazañas y los nombres de los miembros de la red de informadores y de los resistentes armados cuando la guerrilla estuvo fuerte y los franceses se batían en retirada y más tarde por los memorándums que se redactaron al acabar la guerra.
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VARIOS ENLACES DE INTERÉS CONSULTADOS DURANTE LA ELABORACIÓN DE ESTE POST:

- Carta del prior de Uxue informando del movimiento de tropas. Blog Pitillas.(aporta fotografías del manuscrito original).

- Sobre las cuatro veces que entró el ejercito de Napoleón en Uxue.

- Gran Enciclopedia Navarra. Sobre esta guerra.

- Gran Enciclopedia Navarra. Sobre guerrilleros.

- Sobre Xabier Mina. En la Gran Enciclopedia Navarra.

- Sobre Xabier Mina. Articulo de German Ulzurrun.

- Sobre Don Casimiro Xabier de Miguel prior de Uxue. Articulo de German Ulzurrun.

- PDF con el trabajo de Fernando Perez Ollo titulado  "El prior de Ujué y otros clérigos navarros de la Francesada".

- Un blog sobre la guerrilla en Navarra 1808 - 1813.

- Biografia de Francisco Espoz y Mina. Enciclopedia Auñamendi.

- Visión de esta guerra desde la óptica del Reino Unido. U.K. (Peninsular War) Wikipedia.
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lunes, 21 de octubre de 2013

Ujué siete meses después de acabar la última guerra carlista.

Nuestro pueblo visto por un forastero que vino a cazar en 1876.
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De vez en cuando suelo hurgar en el portal de la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica (enlace aquí) buscando cosas relativas a Ujué, nuestro pueblo.
Esta vez he encontrado en “El Eco de Navarra” una sabrosa carta al director entre las página 2 y 3 de la edición del día 25 de octubre de 1876.
Habían pasado siete meses del final de la guerra
Carta que me ha hecho recordar lo que José María Iribarren cuenta en uno de sus libros (Entre Burlas y Chanzas, pagina 126) :

"que terminada la segunda guerra civil se formó en Ujué un serio foco de criminalidad que tardó mucho en extinguirse ya que el pueblo estaba lleno de matones y jácaros (fanfarrones) procedentes de las disueltas partidas liberales".
Las bravuconadas de los fanfarrones (sobre todo si son los ganadores de una guerra) ya sabéis como sientan en los vencidos y qué puede ocurrir si además tener un arma de fuego era cosa más que frecuente.

Otro apunte histórico antes de que leáis la carta:
El medio donde se difunde es el "Eco de Navarra" que se define a sí mismo como "liberal".
Para entender en qué ambiente se escribe dicha misiva, diré que no hacía ni un año que en Navarra y Vascongadas se había dado por terminada la última guerra carlista (noviembre de 1875).
En Uxue todavía quedaba una compañía de soldados del ejército ganador (unos cien hombres) cubriendo funciones de orden público tanto en la villa como en los campos.

No se sabe en qué proporción, pero la población de Ujué se hallaba dividida entre ganadores y vencidos.
Lo dice el remitente de la carta:
"Pocos días antes de que llegara a nuestro pueblo, murió de un tiro un joven que había luchado por el pretendiente carlista  y poco antes había muerto de la misma forma otro mozo que había luchado en "la contra guerrilla"
 (Parece que este primer muerto era de los llamados "peseteros" fuerzas auspiciadas y pagadas por la diputación y el gobierno central) .

Se ve que el escritor de la carta era forastero pero que conocía bien el pueblo y sus gentes.
Era cazador, Y amante del nuevo orden de cosas, del ejército español y de la guardia civil.
Y quejoso de que los vecinos de Ujué cazaran furtivamente (a lazo y con hurón) y no dejaran ni perdices ni conejos en los campos, en perjuicio de forasteros como él, que venían a ejercer su afición y se quedaban a dos velas.

Recordad que la caza furtiva fue en Uxue un recurso de supervivencia de las clases pobres y esquilmadas para poderse llevar algo a la boca en el duro día a día. 

Seguidamente reproduzco la carta. Leedla con atención. 
El autor demuestra ser de clase instruida y acomodada. Su manera de escribir es brillante.
Aparte de descubrirnos su punto de vista respecto al orden público en nuestras calles, destila sorna e hiriente humor al hablar de los pocos días que llevaba en el pueblo.



Sr Director de EL ECO DE NAVARRA.
Ujué 23 de Octubre de 1876.
Muy Sr. mío y estimado amigo:
Como V. no habrá estado en este pueblo y es muy probable que no piense venir por aquí, bueno será que le diga el aspecto que presenta.
Ujué visto desde Olite, tan cerca se encuentra del cielo que parece un negro nubarrón de esos que adquieren formas caprichosas.
Observando de los barrancos que le rodean se asemeja a un inmenso nido de águilas, y mirando de las montañas vecinas y desde los puntos en que se dibujan las siluetas de los edificios, hace el mismo efecto que un castillo formado con fichas de dominó sobre un gran pilón de azúcar. 
Desde el momento que el viajero penetra dentro de él se encuentra casi con los mismos edificios, las mismas calles y las mismas personas que en la mayor parte de los pueblos de la Ribera que tienen una situación geográfica parecida. 
Ujué, sin embargo, tiene algo que no poseen los pueblos que se le asemejan. Ese algo es una Virgen a la que profesan gran devoción, no solo los vecinos de esta localidad sino los de los pueblos inmediatos, y es tal el fervor y tantos y tales los milagros que de la Virgen se refieren, que se hacen promesas y se cumplen viniendo descalzos los devotos hasta el Santuario, y a veces andando de rodillas distancias fabulosas sobre un camino que, más que tal, parece una heredad sembrada por zapateros según las piedras que en el trayecto encuentran.

Los vecinos de Ujué están ya calificados; y por consiguiente inútil que le explique a V. cuales son sus inclinaciones. Sin embargo, esta gente al separarse de las próximas montañas que rodean su pueblo, rezan fervorosamente una salve para que nada malo les suceda en la expedición. 
En el pueblo hay cuatro cuadrillas de mozos, y no sé si para contener a éstas en caso de que salgan de las prescripciones legales, o para restablecer el orden si el vecindario quisiera alterarlo, está acantonada una compañía del regimiento de Valencia, cuyo jefe cumplirá fiel y estrictamente su misión, pues me consta que es hombre enérgico, pero estoy convencido que más que esta fuerza se necesita en pueblos de esta naturaleza, media docena de guardias civiles, pues ejercen mayor influencia moral y son mas temidos y por consiguiente respetados que la tropa de línea. 
El lunes fue muerto de un  tiro un muchacho que había servido en las filas del pretendiente; hace algún tiempo mataron a otro de las extinguidas contra-guerrillas.
Como los muertos violentamente son todos guapos e infelices, éste era infeliz y guapo según me han dicho. 
No he querido preguntar la causa del asesinato, primero porque no me la habían de decir, y segundo porque conozco a esta familia y sé que pegan un trabucazo porque sí.
Creo que V. señor Director habrá oído decir que en Ujué hay mucha perdiz, que es el paraíso de los cazadores: pues bien, yo le aseguro que lo que hay es mucho lacero que a ciencia y paciencia de la autoridad, según me dicen, están aniquilando la caza como creo que están extinguiendo la pesca del río de Pamplona a los pescadores de profesión con redes de mallas no permitidas por la ley.  
Creo que hemos llegado a la época de cortar estos abusos y me figuro que no estaría de más el que nuestra autoridad superior civil pasara un "recadito" de atención al señor Alcalde de este pueblo, exigiéndole bajo su más estricta responsabilidad el que no se cacen las perdices con lazo ni conejos con bicho  y que igual encargo se hiciera al capitán, pues estoy seguro que cumplirá bien su cometido. 
Los días que llevo de estancia en este pueblo han sido desabridos y malos, pues un fuerte y violento viento nos impide salir de caza durante el día, y por la noche no es posible recorrer las calles, primero porque el capitán de la compañía prohíbe transitar sin farol y yo no tengo, y segundo porque si lo tuviera temería andar a farolazos. 
Fuera de la muerte del lunes y de que recibe un tiro el que transita sin farol; de que dos cuadrillas son en un pueblo una calamidad y aquí hay cuatro, y de los instintos de parte del vecindario; fuera de esto, repito, Ujué es el pueblo mejor, y mas tranquilo del mundo y por el que se puede pasear el forastero sin cuidado alguno.
Suyo X,
El escrito aparece a caballo entre las páginas 2 y 3 de "El Eco de Navarra" del miércoles 25 de octubre de 1876. 
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En este otro enlace se reproduce otra carta sobre Ujué escrita por otro señor y publicada nueve años más tarde en el "Lau-buru" (otro periódico de Pamplona) en la que se habla de que "comparando con lo de antes" se notaba un ostensible cambio "para bien" en la población.
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martes, 7 de febrero de 2012

Una acción bélica en Uxue durante la guerra realista en el trienio liberal entre 1820-23.

Hoy publico dos textos distintos sobre un mismo suceso ocurrido en Ujué.
Provienen de cada uno de los bandos contendientes en Navarra durante la guerra realista de 1821-23.
Esta guerra se desarrolló a lo largo del llamado "trienio liberal".
La guerra estalló con el amotinamiento del general Riego que hizo proclamar de nuevo la Constitución de Cádiz a la que debía someterse el rey Fernando VII.

Por una parte guerreaban los voluntarios realistas contrarios a la mencionada constitución, enrolados en la denominada "División Real de Navarra".
Por la otra parte el ejército español acantonado en Navarra, afecto al pronunciamiento de Riego, que trataba de someter a los primeros para imponer la constitución de Cádiz

Sobre el pronunciamiento del general Riego y el alzamiento en su contra del bloque realista de Navarra ya escribí en un anterior capítulo de este blog al que podéis acceder pinchando aquí
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Juanito el de la Rochapea.
(Rotxapea es un barrio de extramuros de Pamplona)
Año 1808. El guerrillero Juan Villanueva (Juanito el de la Rochapea) ya estaba al frente de un pequeño grupo de guerrilleros peleando contra las tropas de Napoleón. 
Desde 1809 estuvo encuadrado en "El Corso Terrestre de Navarra", la partida que capitaneó Xabier Mina.  
Tras caer Xabier Mina prisionero de los franceses, Juanito luchó a las órdenes de Espoz y Mina.

Años mas tarde de la derrota de Napoleón, y como veréis en el presente articulo, vemos a Juan Villanueva enrolado como capitán en las tropas realistas contrarias al sistema que impuso el general Riego intentando poner en práctica las reformas publicadas en la constitución de Cádiz de 1810.
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El tema de hoy:
EMBOSCADA DEL EJERCITO CONSTITUCIONAL A UNA COLUMNA DE VOLUNTARIOS REALISTAS QUE DESCANSABA EN UXUE
Los dos textos que veremos hoy relatan la misma acción.

- El primer relato está sacado de un libro escrito por uno de los cabecillas de la facción realista, Andrés Martin párroco de Uztarroz.
Habla de la llegada a Uxue de Juan Villanueva conocido como "Juanito el de la Rochapea" y sus hombres, y de cómo fueron sorprendidos por el enemigo y tuvieron que huir precipitadamente del pueblo.
Según cuenta el cronista del citado libro, Juanito el de la Rochapea se enfrentó con los soldados del coronel Tabuenca en las inmediaciones de la plaza de Uxue y tuvo que huir por una de las calles para salir del pueblo.

- El segundo relato está tomado de un periódico constitucionalista. “Constitución o muerte" dice en su mancheta. En él se cuenta que a esta partida de realistas se le persiguió hasta Gallipienzo.

FOTO: Plaza del Ayuntamiento de Uxue contigua a la Plaza Mayor.
La calle por donde pudo escapar Juan Villanueva es la de la izquierda, que da directamente a las afueras del pueblo y al camino que lleva a Gallipienzo.

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Episodios en Ujué sonsacados del libro titulado: 
"HISTORIA DE LA GUERRA DE LA DIVISION REAL DE NAVARRA CONTRA EL INTRUSO SISTEMA, LLAMADO CONSTITUCIONAL, Y SU GOBIERNO REVOLUCIONARIO" 

Copio a continuación el capitulo V de este libro donde veremos cómo se las vio la columna de Juan Villanueva el día 11 de enero de 1822 cuando vino desde Yesa a Uxue perseguida por el coronel Tabuenca pretendiendo hallar refugio en nuestro pueblo.
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Quien quiera leer en su totalidad este libro lo puede bajar en formato PDF desde la web de la Biblioteca Navarra Digital pinchando en este enlace 
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Capitulo V
Realistas a las ordenes del segundo comandante, D. Juan Villanueva, en la villa de Ujué en 11 de enero de 1.822.
El insigne Villanueva a pesar de la derrota y dispersión general que había sufrido en Larrainzar por un triste conjunto de circunstancias, que de ninguna manera podían evitarse; y no obstante de la infausta sorpresa de Nagore, que acababa de verificarse en la columna de D. Santos con una total disipación de la misma, concebía todavía esperanzas lisonjeras de reunir los dispersos de ambas columnas, y continuar con ellos en la más difícil, ardua y expuesta de las empresas humanas.

Queda solo entre los principales que había delineado este plan; y aun no cree imposible su ejecución y su éxito feliz; ¡Cuánto puede producir de entusiasmo y de ideas sublimes en un alma grande, noble y generosa el amor vehemente de la Religión y del Rey!

Con este noble objeto pasó con unos 60 hombres desde Yesa a Ujué, a donde llegó entre cuatro y cinco de la tarde.
Se alojó en el extremo del pueblo y colocó su gente en las casas inmediatas; cubrió los puntos y avenidas del enemigo con avanzadas y centinelas de la mayor confianza, particularmente la parte de Gallipienzo, donde se hallaba una pequeña columna contraria, a las órdenes del coronel Tabuenca; y obligado de una fuerte destemplanza catarral que padecía, se retiró a descansar afianzado en las medidas de seguridad que había tomado y en la más constante y jamás desmentida lealtad de los habitantes de este pueblo realista, que se desvivía por auxiliar a porfía a los que defendían la buena causa.

El enemigo, que sabía muy bien la ciega adhesión de esta villa hacia los voluntarios realistas, al mismo tiempo que su odio y ojeriza a los partidarios del sistema constitucional, no dudaba que todos los puntos y pasos regulares de su tránsito para la misma, estarían ocupados con dobles avanzadas y centinelas; y por lo mismo, dejando los caminos triviales y caminando una parte de la noche, se dirigió por la derecha al pueblo de Sabaiz (¿Abaiz?), por cuyo punto tomó su marcha para Ujué, entrando al amanecer en esta villa por la parte opuesta al camino de Gallipienzo y demás sitios donde estaban colocadas las avanzadas.
Por este ardid y astuto medio logró la completa sorpresa que intentaba contra la pequeña columna realista situada y alojada en esta villa.

Los tiros que disparaba el enemigo por las calles, sus feroces y sanguinarios aullidos de muerte y los lastimeros clamores y ayes de los inocentes moribundos fueron los primeros avisos que tuvo Villanueva de la entrada de sus contrarios en el pueblo

En este lance, lejos de rebajarse un punto la grandeza de su valor y fortaleza, recibe un aumento extraordinario a la vista del peligro. 
Sale de su alojamiento montado en su caballo y con sable en mano, acompañado de D. Francisco Ibarrola y D. Pedro Ozcoydi, y queriendo huir por una calle, la encuentra bien cerrada por el enemigo, quien le tira una descarga, a cuyas resultas queda traspasado de balas y herido mortalmente su caballo.
Se retira hacia la plaza, y se halla también al frente del enemigo. 

Toma su dirección por otra calle, pero se mira igualmente embarazado por las bayonetas contrarias. 
En este estado, viéndose acometido por todas partes, se arroja contra los que cerraban su tránsito, quienes aterrados de su terrible y espantoso denuedo, se vieron en la necesidad de abrirle el paso, por no perecer al filo de su furioso y centelleante sable.
Sale del pueblo con su agonizante caballo y el enemigo le sigue a sus alcances, particularmente en la bajada del mismo, donde no era posible dar una carrera.

En este momento el valiente y leal paisano Pedro Gorría, de esta misma villa, se presenta contra el enemigo en una altura inmediata y arrojando furiosas piedras contra el mismo, con los gritos siguientes: “¡Formación voluntarios, y venid acá, donde hemos de acabar con la canalla!”, logró que se detuviesen los que perseguían a Villanueva, quien tomó entonces alguna ventaja y pudo por este medio salvarse de aquel peligro.

Apenas había andado una legua de camino cuando expiró su caballo a causa de las mortales heridas recibidas poco ha en las calles de Ujué; pero quiso la providencia divina que un buen potro de D. Agustín Esparza, alias Catachuán, oficial realista, corriese de una cuadra de Ujué y siguiese a carrera abierta al caballo de Villanueva, sin separarse un punto de su lado, en el cual montó enseguida que le faltó el suyo. 
Acaso feliz, que los católicos realistas de esta villa atribuyesen piadosamente al patrocinio milagroso de Nuestra Señora de Ujué.

Así se vio libre Villanueva de uno de los peligros más terribles e inminentes en que puede verse el hombre en la infausta alternativa de la guerra. 
Conoció entonces que no era llegado todavía el suspirado momento de la restauración del trono y del altar y corrió al instante a unirse a sus compañeros en Francia, donde permaneció hasta el segundo más venturoso levantamiento, en compañía de su esposa, que también había salido de Pamplona con él.

En esta fatal sorpresa perecieron en manos del enemigo seis de los realistas, entre quienes se cuenta D. Manuel Molís, beneficiado de Úcar y capellán de Villanueva, y el teniente coronel D. Joaquín de Navarlaz, dos soldados y dos paisanos.
Cayeron también unos pocos prisioneros, entre los cuales se hallaba D. José Miguel Navarro, secretario de Villanueva, los que cubiertos de golpes y de amenazas de muerte, fueron conducidos a los calabozos de la ciudadela de Pamplona, salvándose los restantes al amparo y abrigo de los habitantes leales de esta villa.

No es posible poder dar una idea de toda clase de amenazas, de males y atropellos que padeció este pueblo leal con el motivo de esta jornada funesta.
El cabildo eclesiástico, el ayuntamiento y generalmente todos los vecinos, estuvieron expuestos a sortear sus vidas por parte del infernal Tabuenca y demás jefes de las hordas revolucionarias, quienes evidenciados de sus sentimientos contrarios al sistema constitucional por su general decisión a favor del Rey nuestro Señor, en cuya defensa habían tomado las armas hasta 100 de sus jóvenes valientes, miraban a esta villa como un asilo y refugio seguro de los realistas de Navarra y de todas partes.

Aunque esta sorpresa puede llamarse la conclusión final y decisiva del primer levantamiento de los voluntarios realistas de Navarra, quedaron sin embargo diseminados por este leal suelo algunos pocos jefes subalternos, que permanecieron en él hasta el segundo más feliz rompimiento, haciendo de cuando en cuando varias correrías contra el enemigo.
 
Estos valientes oficiales fueron D. Pedro Echegoyen, alias Perito; D. Agustín Esparza, conocido por Catachuán; D. Antero Dancausa, D. Ramón Jáuregui y D. Francisco Armengol. 
El primero tuvo la desgracia de caer en breve en poder de una partida enemiga mandada por el capitán D. Manuel Gurrea, y aunque pudo salvar la vida en medio de los ultrajes y amenazas más terribles, sufrió en los calabozos de Pamplona los horrores y padecimientos casi equivalentes a la muerte.

Los restantes se burlaron siempre de las más vivas persecuciones de las columnas enemigas, a quienes hicieron estar en unas continuas marchas y movimientos, causándoles por este medio fatigas y trabajos que no es fácil calcularlos y analizarlos hasta su punto. 
Estos restos de la división Navarra fueron como el sostén del espíritu público realista, la esperanza de los leales, el terror y centinela de los extraviados y la avanzada permanente de los jefes principales, que refugiados en Francia, estaban coordinando mejor la entrada en este reyno, para el segundo levantamiento, que había de contribuir eficazmente a la restauración más completo del trono y del altar.
(Fin del capítulo V)
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RELATO PERIODISTICO BASADO EN UN PARTE DE GUERRA DEL EJERCITO LIBERAL, SEGUIDOR DE RIEGO.

Si acedéis a La web del Ministerio de Cultura en su apartado llamado Hemeroteca de Periódicos Históricos y ponéis en búsqueda la palabra Uxue, uno de los enlaces que aparecen es el del Número 26 del Diario Constitucional Político y Mercantil de Barcelona del sábado 26 de enero de 1822, y es que en este periódico se escribe Uxué al referirse a nuestro pueblo.

En la primera y segunda página de ese número relata la misma acción, con alguna que otra variante respecto al relato que hemos leído antes, dando a entender que persiguieron a los realistas hasta Gallipienzo haciéndoles varios muertos, entre ellos Agustín Esparza (alias "El Tuerto" según el periódico) jefe de una cuadrilla a las órdenes de Juan Villanueva, cosa que queda desmentida en el artículo que hemos reproducido antes. 

Veremos que a la hora de identificar a los muertos y prisioneros hay diferencias entre los dos relatos aunque de momento me fijaré en la que sigue:
A un guerrillero llamado Agustín Esparza, que no murió en esta acción, se le conoce en la crónica del cura de Uztarroz como "Catachuán" y en ésta crónica del Diario Constitucional Político y Mercantil de Barcelona como "el Tuerto". 
Curioso. Ya veréis por qué. Al final de este articulo os lo cuento.
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Número 26 del Diario Constitucional Político y Mercantil de Barcelona. 
Sábado 26 de enero de 1822.

Noticias de los facciosos. El Universal inserta el siguiente articulo con fecha de Puente la Reina el 12 de Enero.
El coronel Tabuenca comandante de la columna móvil de Castilla la Vieja ha dado parte al general López Baños desde Uxué con fecha del día de ayer noticiándole que una guerrilla destacada de dicha columna, y que se componía de cien infantes y ocho soldados del regimiento de Toledo, alcanzó a los facciosos en Gallipienzo el 10.
Los mandaba Juanito y Agustín Esparza (alias el Tuerto). Fueron totalmente dispersados, y se les mataron 20 entre ellos el llamado Esparza, comandante de una de las cuadrillas y un clérigo llamado D. Luis de Molina abad del lugar de Arteta, que se titulaba capellán del primer batallón.

Cayó prisionero con otros varios el secretario de Juanito; pero este logro fugarse con nueve caballos, a lo que ya estaba preparado antes de la acción.
Cayeron además en poder de nuestra guerrilla muchos fusiles y enseres, sin contar los que se suponía estaban ocultos y en las casas que se iban a registrar.
El coronel Tabuenca iba marchar para Tafalla con la valiente columna visto que ya no quedaban facciosos por aquellos entonces. 

Se ha dividido la provincia en tres distritos: el primero que mandará el teniente coronel Cruchaga, se compone del país comprendido entre la orilla izquierda del rio Arga desde su confluencia con el Ebro hasta Pamplona y saliendo desde Huarte hasta Roncesvalles, Valle de Roncal, merindad de Sangüesa y orilla izquierda del Ebro. 
En él maniobrarán tres columnas partiendo de los puntos principales de Olite, Sangüesa y Aoiz

El segundo que mandara el teniente coronel Tabuenca se compondrá del país comprendido entre la orilla derecha del Arga desde su confluencia con el Ebro hasta Pamplona, camino de esta plaza a Vitoria, frontera con Guipúzcoa, rio Bidasoa, valle de Baztán hasta Roncesvalles bajando por la orilla derecha del rio que viene por Huarte a Pamplona, en él maniobraran dos columnas partiendo de los puntos de Echarri Aranaz y Leiza. 
El general López Baños con el jefe de estado mayor Sarabia y los comandantes Rubin de Celis y Osorio se sitúan en Puente la Reina y recorrerán los puntos según lo exijan las necesidades.

Con estas providencias estará perfectamente vigilado el país y se evitaran las tramas de los enemigos del orden. (...)
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Hasta aquí he transcrito  lo más interesante de la noticia que da el periódico barcelonés.
El teniente coronel Cruchaga y el coronel Tabuenca, obstinados perseguidores de los voluntarios de la División Real de Navarra, murieron en el campo de batalla durante esta guerra.
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Ujué volvió a ser lugar de descanso de los realistas a finales de 1822.
Volviendo al libro del párroco de Ustarroz, sigue contando durante 55 capítulos los avatares de la División Real de Navarra, sus andanzas guerreras por Navarra, sus dos campañas hacia Cataluña y las batallas que libró en tierras de Huesca.

El general O´Donell entra en Uxue.
Y habla del general realista Carlos O´Donell que el 27 de diciembre de 1822 (capítulo XXXII) descansó con los voluntarios de Navarra en Uxue, proveniente de Beire antes de reemprender su marcha hacia el valle de Aibar...
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NACE UNA LEYENDA
El episodio de guerra en que se cuentan los apuros de los realistas en nuestra villa y la peligrosa huida de Juan Villanueva, fue posteriormente publicitado como un milagro de la Virgen de Ujué.

El padre Clavería en su libro «Historia documentada de la Virgen, del Santuario y de la Villa de Ujué» (1953) menciona la huida de Juan Villanueva y su salvación como un milagro de la Virgen a la que se encomendó en aquellos momentos de apuro.
Cuenta que años más tarde de acabar aquella guerra y haber sido derrotados sus enemigos por las tropas realistas y por los Cien mil hijos de San Luis, Villanueva subió a Ujué en el día de los romeros de Tafalla entunicado y cargando una pesada cruz en acción de gracias.

Ignacio Baleztena, con su particular y ameno gracejo, se basó en el libro del cura de Uztarroz para recrear la hazaña de Villanueva en Ujué considerándola un milagro. 

Podéis leer la primera parte de esa versión pinchando aquí
Y la segunda parte del relato de I. Baleztena pinchando aquí
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El tuerto de Gallipienzo.
Florencio Idoate en el segundo tomo de su obra “Rincones de la historia de Navarra” y en el capítulo titulado “Correrías de los realistas a principios de 1822” cuenta como el 28 de abril de ese año el tuerto de Cáseda seguía haciendo de las suyas.
Aquí debe haber una errata pues en todo el capitulo se habla a menudo de las correrías de "el Tuerto de Gallipienzo" y ésta es la única vez que se menciona al tuerto “de Cáseda”.

Pues bien, "el Tuerto" y su partida entraron la noche del 28 de abril de 1822 en Ujué y fueron directamente a la casa del cirujano, un tal Itoy, que era uno de los pocos constitucionales de la villa. Como el cirujano se negó a abrirles y a salir de casa, estuvieron toda la noche insultándole y cantándole coplas ofensivas, marchándose al amanecer tras soltar unos tiros por las calles. El cirujano se tuvo que refugiar en Tafalla.

"El tuerto de Gallipienzo" y "Catachuán" ¿la misma persona? 
En la crónica del cura de Ustarroz se dice que un jefe de los que acompañaban a Villanueva en la escaramuza de Ujué era Agustín Esparza y que era conocido como "Catachuán".

En Gallipienzo recuerdan que hubo un guerrillero apodado Catachuán. 
En una canción popular propia de ese pueblo hacen mención de un segador llamado Catachuán y además hay un topónimo con ese nombre en el término de Aurino: el "Hoyo de Catachoán".

En la crónica del Diario Constitucional Político y Mercantil de Barcelona hemos visto que a Agustín Esparza se le llama "el Tuerto".
En el libro de Idoate aparece unas cuantas veces "el Tuerto de Gallipienzo" pero no da su nombre verdadero.

El señor Idoate dice en su libro que "el tuerto de Gallipienzo" actuó en una zona muy amplia pero sobre todo en la comarca que comprende Gallipienzo, Aibar, Sada, Lerga, Eslava, la Valdorba, Uxue y San Martin de Unx y  que según un periódico constitucionalista de Zaragoza murió en Amatriain el 20 de septiembre de 1822.

A leer estos dos relatos que os he presentado parece deducirse que "Catachuán" y "el Tuerto de Gallipienzo" pudieron ser la misma persona, pero no estoy seguro porque en esta guerra hubo varios ”tuertos”.

Si algún lector tiene más información, si hay certeza de que "el Tuerto de Gallipienzo" y Agustín Esparza, alias "Catachuán", eran la mima persona, o si en cambio alguien está seguro de que eran dos personas distintas ruego que me lo comuniquen para solventar esta duda.
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OTRO ARTICULO RELACIONADO CON ÉSTE:
En ese otro articulo conocemos quién era alcalde de nuestro pueblo, que su hermano fue capitán en la guerra realista y otras cosas de interés que ocurrieron durante la reposición del absolutismo en España..,

Se trata de un caso en el que se enjuicia a tres uxuetarras el año 1832.
Fueron condenados a cuatro años de cárcel y expropiación de bienes por el hecho de plantar "un árbol de la libertad" en medio de la plaza del ayuntamiento. https://ujue-uxue.blogspot.com/2012/03/el-madero-de-la-libertad-represion.html
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