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domingo, 22 de marzo de 2015

De como se hacia la colada en Ujué por los años 40.

Piedra del pueblo de Oloriz.
Foto Andrés Ortega.
Hace unas semanas (marzo del 2015) Andrés Ortega subió la foto de la derecha a Facebook preguntando si sabíamos el uso de la piedra que aparece en la misma. 

Enseguida respondí diciendo que cuando yo era niño mi padre empleaba una piedra parecida para colar la miel y como la tengo en casa, subí la foto correspondiente.

Piedra de Mikel Burgui. Ujué
Expliqué que sobre la piedra se ponía un cesto con los panales de la miel encima.
La miel se iba escurriendo y canalizando por ese canalillo de la piedra hacia el recipiente o el frasco donde se guardaba.
Al principio la miel salía por sí sola. Luego se iba poniendo más peso sobre los panales. 

Nuestro paisano Gaudencio Remón confirmó tal uso diciendo que la piedra se colocaba junto al hogaril para que el calor fuese derritiendo el panal. Y ligeramente inclinada para facilitar el deslizamiento de la miel hacia el chucho o canal de la piedra.

Gauden añadió que en casi todas las casas de Ujué había piedras parecidas a la de mi foto, que él guardaba una y que también había escurridores como éste, pero en madera.

Y hete aquí que otro ujuetarra (José Ignacio Zulet) subió otras fotos y otros enlaces a varias web donde aparecen piedras parecidas debajo de unos recipientes ¡que servían para hacer la colada de la ropa!.

Gracias a la foto de Andrés Ortega y a las aportaciones de Zulet aprendí algo: 
Que la piedra que mostraba Andrés y la que conservo en casa, seguro que originalmente también sirvieron como base del recipiente donde se hacía la colada de la ropa...  ¡y vete a saber si también sirvieron para más cosas! (ver apéndice de este mismo articulo)

¿Qué es hacer la colada?
"Colar la ropa" era el método tradicional para blanquear prendas, sumergiéndolas en agua caliente con ceniza para quitar manchas difíciles. Formaba parte del proceso de "hacer la colada", que incluía lavar, enjuagar, colar y tender la ropa al sol.
Hoy, cuando oímos que alguien va a "hacer la colada" entendemos que se está refiriendo al proceso de lavar cualquier clase de ropa.... pero en una lavadora - secadora automática.

El origen de la expresión es el hecho de hacer pasar (colar) agua hirviendo entre un envoltorio con ceniza y la ropa blanca que se ponía debajo, para que ésta después del aclarado quedara resplandeciente.

MIS PESQUISAS POR INTERNET.
EQUIPOS PARA HACER LA COLADA DE LA  ROPA
Navegando por Internet he conocido que a la hora de colocar la ropa para hacer la colada también se han empleado piedras similares a la de mi casa...

La de la foto de al lado es del pueblo de Aragüés, provincia de Huesca, donde vemos el cuevano de mimbre y la piedra coladera.

...y otros tipos de vasija donde colocar la ropa que se iba a colar que muestro en las siguientes fotos.
 
Una es del pueblo de Etxaleku tallada en un bloque de piedra y otra de Isaba hecha en un tronco de árbol vaciado y abierto por los dos lados.


(Al final del artículo pongo enlaces a los sitios de donde he encontrado informacion y fotos)

FOTOS: Fijaros en los recipientes para poner la ropa y las piedras coladeras que hay en cada foto. la primera foto es de un conjunto procedente de Etxaleku y la otra de Isaba, ambas poblaciones de Navarra

DE CÓMO SE HACÍA LA COLADA EN UJUÉ HASTA LOS AÑOS 40.
Los terrizos.
En mi casa se guardó un terrizo de cinc que según decían sirvió para hacer la colada por lo que hasta ahora no había relacionado nunca la piedra coladera para la miel y la vasija de hacer la colada.

El terrizo tenía un chucho (tubo) abajo del todo para desaguar.
Y la piedra era para conducir el agua cuando la colada se hacia en un cesto.


CÓMO SE HACIA LA COLADA DE LA ROPA EN UXUE
Ya había leído que la ceniza se utilizó para hacer la colada de la ropa. Pero sin más. Sin entrar en detalles. Sabía que al hecho de hacer la colada se le llamaba lixiba y bokata en euskara... pero nunca me había picado la curiosidad de saber cómo se hacía esta labor en Uxue.

En el libro titulado "Los corrales de Ujué y la vida de antaño" hay un breve párrafo que explica el proceso de hacer la colada pero, como luego he comprobado, no de manera muy exacta: 
“la colada ”consistía en hervir la ropa sucia junta a agua y las cenizas del hogaril cernidas. Luego había que aclararla repetidamente hasta que quedaba limpia como “los chorros del oro”, 
Pequeña encuesta hecha a varias señoras de Uxue.
Para saber con precisión cómo se hacía la colada, decidí preguntar a varias vecinas del pueblo que, por su edad, pudieron haber conocido este método de la colada con ceniza.

La primera conclusión que he sacado tras entrevistarme con ellas es que hacer la colada de la ropa blanca era una de las tareas más duras que realizaban las mujeres de Ujué.
Según la cantidad de ropa que tuvieran que lavar, el proceso podía durar hasta tres días: Uno para mojar y enjabonar la ropa, otro para hacer fuego, calentar el agua, pasar la colada de agua y ceniza, y el tercer día para el aclarado.

Para la primera y última fase lo normal era desplazarse con la ropa hasta los barrancos o al lavadero que estaba a kilómetros del pueblo.

Mis entrevistadas mencionan que empleaban aquellos terrizos de cinc que tenían abajo del todo un chucho para dejar salir el agua.
Por lo visto los terrizos de cinc eran más manejables, menos engorrosos de utilizar y más limpios que los cuévanos para meter la ropa a colar.
Los terrizos, al estar provistos de un chucho de desagüe, hicieron caer en desuso las antiguas piedras coladeras que vemos en las fotos de este artículo.
¡Consecuencia de que hubiera artesanos y fábricas donde hacían terrizos de cinc a cientos...!

Testimonio de Ángeles Villar.
La primera persona que consulté fue Ángeles Villar de 82 años de edad (el año 2015).
Ella recuerda perfectamente aquellos tiempos. El hogaril de su casa estaba en la cocina que tienen junto al bar.
Me contó cómo guardaban la ceniza y cómo la cernían; cómo debían mojar y enjabonar la ropa blanca y las sábanas antes de colocarlas en el terrizo y cómo ponían la ceniza cernida envuelta en un paño encima de la ropa.

Me explicó que calentaban abundante agua en una caldera en el fuego del hogaril.. y que la echaban poco a poco sobre el envoltorio de la ceniza para que fuera pasando por la ropa.

El agua que salía por el chucho del terrizo se recogía y se volvía a calentar hasta la ebullición, se volvía a verter, repitiendo la operación una y otra vez, hasta que que toda la ropa estuviese caliente… Luego había que aclararla.

Testimonio de Consuelo Sola
Consuelo Sola, de 94 años en el 2015, recuerda la colada tal como la cuenta Ángeles y que al final el terrizo quemaba.
Ambas cuentan que a veces, cuando todo estaba bien caliente, tapaban el chucho del terrizo con un corcho y dejaban la ropa a remojo con el agua de ceniza.

Y nos dicen que al acabar de hacer la colada guardaban el agua para lavar los suelos, que en casi todas las casas eran de esos ladrillos rectangulares de color rojo, "igualicos que los que han puesto en el Paseo de Ronda de la iglesia".

Por ellas (Ángeles  y Consuelo) he sabido que antes, en vez del terrizo de cinc, se usaba un cesto parecido a un cuévano forrado de tela por dentro. 
El cesto descansaba sobre una piedra como la de mi casa. 

Testimonio de Elvira Ayesa
Elvira Ayesa, sobrina de Consuelo, me relató que siendo muy niña conoció lo de la colada con ceniza en casa de su tía Máxima que tenía hogaril.
Ella recuerda que ponían agua en una caldera que colgaba sobre el fuego pendiente de una cadena hasta que hervía.
Las sábanas y ropas blancas se ponían en el terrizo y encima de ellas la ceniza envuelta en un paño sobre el que echaban el agua hirviendo.
Elvira recuerda que luego, su madre y su tía debían ir con toda la ropa al lavadero a aclararla aunque había gente que iba a los barrancos...

Ángeles Villar recordó que antes de meter las sabanas en el terrizo las enjabonaban, 
Elvira cree recordar que al aclarar también enjabonaban la ropa con ese jabón casero hecho con grasa y sosa, y que conforme iban aclarando la ropa de la colada la iban colocando por los matorrales para que se secara...  y tuviera menos peso a la hora de volver cargadas al pueblo.

Tender la ropa y plancharla.


Cuando regresaban a casa bajo el peso de los cestos de la ropa, todavía les quedaba la tarea de tenderla si todavía estaba mojada y luego plancharla con aquellas planchas de carbón.

Consuelo Sola dice que para llevar la ropa al barranco o al lavadero se solía hacer a lomos de burros y mulas, pero que había quien iba con un fardo de ropa al hombro o llevándola en un cesto entre el brazo y la cadera.
Ángeles y Consuelo dicen que las mujeres de Ujué no llevaron nunca peso sobre la cabeza.


EL AGUA EN UJUÉ, AÑOS 40: 
UN PROBLEMA PARA CONSEGUIR UN BUEN LAVADO.
Hasta que en 1951 se trajo el agua corriente al pueblo era complicado abastecerse de ella ya que Uxue está en lo más alto de la montaña.

Fuentes.
Aunque en muchos sitios del pueblo hay lo que se dice manantíos, ninguno de ellos mana lo suficiente como para abastecerse de agua.

El Buzacao.
La única fuente que merece tener ese nombre dentro del casco urbano de Ujué es la del Buzacao.
Asca del Buzacao
En diversos documentos de cierta antigüedad (siglos XVI-XVIII) a esta fuente se le llama lavadero.

Sus aguas son blandas y con un gusto raro por lo que no se utilizaban para el consumo humano.
En cambio, sí se empleaba esta agua para lavarse la cara si aparecían granos, eccemas  y para curar enfermedades legañosas.

Al parecer, el agua de este manantío pasaba por un pozo donde se almacenaba. Luego se la dejaba salir cuando había que lavar o abrevar las caballerías.

El antiguo lavadero del Buzacao (en euskara "boca del pozo") permanece oculto bajo el patio del recreo de las escuelas.
Las aguas de esta fuente-pozo salen al exterior y su chorroto (caño) llena un abrevadero junto a la misma pared del patio de las escuelas.

Pozos en las casas.
Ángeles Villar todavía conserva el pozo de su casa. Cuenta que en el pueblo había (y hay) muchas casas que  también tienen pozo.
Las canaleras que se ponen en los aleros de los tejados conducían el agua de la lluvia hasta dentro.

En casa de Elvira Ayesa también hubo uno. 
En la casa de Consuelo Sola no lo hay pero en la de su hermana Marcelina hay uno muy grande que todavía mantiene mucha agua.
Presen Bustince Sola, prima de Elvira y sobrina de Consuelo, dice que en su casa sí que hubo otro pozo que aprovechaba un manantío y el agua de la lluvia..... y entre ellas recuerdan un buen número de casas del pueblo que todavía lo tienen o tuvieron.

El agua de muchos de estos pozos caseros no solía ser suficiente para lavar la ropa de todo el año, por lo que a sus dueñas también se les hacia necesario ir a los barrancos o al lavadero para hacer los lavados y aclarados.

El agua para beber.
Uxue. A por agua al aljibe. Años 40.
El agua para beber se traía del aljibe de detrás de la iglesia, Las mujeres iban con cántaros y pozales a sacarla de este pozo.

El aljibe no mantenía suficiente agua como para abastecer al pueblo durante todo el año y los vecinos tenían que bajar hasta las fuentes de Turtumbera y Anzandieta situadas en los barrancos del mismo nombre desde donde se subía al pueblo en angarillas, un aparejo para cuatro cántaros, que se ponía a lomos de las caballerías.

Lugares para lavar. 
La mujer que no tenía pozo en casa, o aun teniéndolo ya no le quedaba agua, se veía obligada a ir a los barrancos, al lavadero de Txorria que está a 4 km del pueblo o al río Aragón que todavía está más lejos.

En el barranco de Aitzandieta hay un pozo que frecuentaban las lavanderas: El de Artekoaitz o Artocaiz.

Junto al Paso del Molino y cerca del Paso de Aizkanbela también había pozos muy frecuentados para lavar y aclarar la ropa.

Presen Bustince (78 años en el 2015) recuerda que cuando moría alguien, los familiares iban a lavar la ropa del difunto a un pozo del barranco de Aliaga al que llamaban "el pozo de los muertos".

El difunto Secundiano Goyen, un vecino que tuvo vacas, me contó varias veces que por aquellos tiempos mantuvo serias discusiones con las que lavaban y aclaraban la ropa en los pozos de los barrancos a causa de que ensuciaban el agua y las vacas no la querían beber...


LA CONSTRUCCIÓN DEL LAVADERO.

Mapa donde se puede apreciar donde está Ujué y donde el lavadero. Fuente: Turismo de Navarra.

En el año 1931 se construyeron las actuales escuelas. 
El poco eficiente lavadero del Buzacao quedó inutilizado bajo el patio del recreo.
.
1932. Un nuevo lavadero .. ¡a 4 km de Uxue!
Hoy, cuando en Ujué alguien menciona "el lavadero" todos entendemos que se esta hablando del que está a unos cuatro km del pueblo, entre el término de Galaputzu y el de Txorria y que recibía las aguas de las fuentes de Matxiniturrieta. 

Ruinas del lavadero construido en 1932 
En el diario de Navarra del 28 de septiembre de 1932 se puede leer un anuncio del ayuntamiento de Ujué donde se saca a concurso la construcción de este lavadero con un precio inicial de 6.017,58 pesetas.

Las escuelas y el lavadero se hicieron siendo alcalde Félix Pena.

Años más tarde (1950-51) el agua del nuevo lavadero se canalizó por tubería hasta el lugar de bombeo hasta Ujué (junto al corral de Porta) dentro del plan de abastecimiento del agua corriente al pueblo.



UJUE. LA CENIZA FUE SUSTITUIDA POR LA LEJÍA POR LOS AÑOS 49-50.
Recordamos que allá, cuando éramos unos mueticos de cinco o seis años ya había agua corriente y desagües en cada casa del pueblo.
Para fregar las sartenes y las baldosas del suelo se empleaba arena del río... También asperón y estropajo... (para los ladrillos del suelo ya hemos dicho que también utilizaban el agua de la colada)

El jabón, la lejía y el azulete.
En cuanto al jabón, solo conocíamos esas pastillas marrones de la marcas Chimbo o de la marca Lagarto, aunque todavía había casas donde hacían jabón casero con grasa animal y sosa cáustica...
El tratamiento de la ropa blanca ya no se hacía con ceniza, sino usando lejía y aclarando con azulete.

¿Y la lejía? ¿Cuándo llegó la lejía a Ujué?
Testimonio de Eva Berrade.
Eva Berrade me comentó que siendo muy niña su padre Rufino tuvo un accidente tras el cual anduvo siempre con muletas ... y que su madre, Agapita Ibáñez, tuvo que ingeniárselas para sacar adelante a sus tres hijas y que el primer "negocio" en que se metió fue el de vender lejía... (luego puso tienda y años más tarde Rufino y Agapita regentaron el Centro Parroquial).

Según Eva, su madre Agapita fue quien introdujo la lejía doméstica en el pueblo hacia el año 1950. 
La compraba en la droguería Ardanaz de Pamplona y como era una solución muy concentrada, la mezclaba con agua para adecuarla al uso casero.
Después de esta operación, cargaba la lejía en los mulos que le dejaba su padre y salía hacia Murillo el Fruto y pueblos de alrededor vendiéndola a domicilio.
Eran los años 49-50 por lo que podemos decir que por esos años comenzó en Ujué el declive de hacer la colada con ceniza.
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¡Tiempos nuevos!
El uso de la lejía y del azulete, la llegada de los detergentes industriales en polvo y la traída del agua corriente al pueblo, marcaron el fin de esta trabajosa manera de hacer la limpieza de la ropa..
¡Y eso que todavía no habían llegado las primeras lavadoras! 

¡Las lavadoras! Aquellas cubas a las que había que echar agua con un pozal, que lo único que hacían era dar vueltas y vueltas a la ropa sumergida en agua y jabón... que para aclarar había que desaguar por medio de un tubo y volver a echar agua limpia...
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HOMENAJE.
Mi deseo es que este escrito sirva de homenaje a nuestras madres, abuelas y a todo el género femenino que nos precedió.
Mujeres de manos encallecidas por el jabón de grasa y sosa cáustica, por la lejía que producían las cenizas.. y por el frotar y frotar la ropa en unas aguas a veces frías como el hielo....

Mujeres que además de ir a por agua, tenían que hacer la colada, tender y planchar la ropa, debían criar a sus hijos, hacer la comida, cuidar de los ancianos, gobernar la casa, mantenerla limpia, atender a los animales del corral, embutir lo de la matanza, embotar frutos y hortalizas, hilar el lino y la lana, tejer, coser, echar remiendos a la ropa... ayudar en las tareas del campo.... etc etc.
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SITIOS QUE RECOMIENDO VISITAR PARA SABER MÁS SOBRE LA TAREA DE HACER LA COLADA Y LAVADO DE LA ROPA:
- Lavaderos en la Cuenca de Pamplona
Costumbres y trabajos en los lavaderos de la comarca de Pamplona en formato PDF

- El soto de las lavanderas 
(Homenaje a las lavanderas. Instituto IPES de Pamplona).

- Exposición La Colada. Azuelo (Navarra).
(Utillajes y métodos para hacer la colada y lavar la ropa)

- ¿Estela? ¿Piedra de lavar? ¿Base de lavadero?
(De donde he tomado las fotos del terrizo y los coladeros)

- Asturgeografic. La colada
(Una web asturiana con fotos de utensillos para hacer la colada similares a los que se usaron en Navarra).

- Lejía de ceniza, un detergente ecológico
(Procedimiento para hacer lejía casera con ceniza, y sus usos posteriores).
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ENLACES AÑADIDOS EN ENERO DEL 2024.
- Ya os he dicho más arriba que cuando yo era niño (años 50) estas piedras con canalillo se empleaban en Uxue para conducir la miel que se desprendía de un cesto lleno de panales que se ponía encima de esta piedra.

- Y hemos visto en este trabajo que para hacer la colada se metía la ropa en un cesto o un cuévano que se ponía sobre una piedra coladera como la de la foto para encauzar el agua saliente.
- Luego vinieron los terrizos de cinc que al tener chucho de desagüe apartaron estas piedras de la labor de encauzar el agua de la colada de la ropa.

OTRAS UTILIDADES DE ESTAS PIEDRAS
Seguidamente os pongo tres casos en donde veremos que en otros lugares también se emplearon este tipo de piedras para pisar o prensar encima de ella uvas y también manzanas.

1- La piedra coladera para pisar pequeñas cantidades de uva y encauzar el mosto resultante Podréis ver varias fotos pinchando aquí (es una web extremeña)

Foto tomada del video de
Ametxe Kirikoketa Gordexola 
que se puede ver pinchando  aquí

2- La piedra coladera para encauzar el zumo de las manzanas trituradas y hacer sidra

Para ilustrar este apartado, nos vamos a Gordexola (Bizkaia) para ver esta prensa manual y la piedra coladera que tiene debajo.
Este conjunto de prensa y piedra coladera se utilizó para elaborar sidra.
También podía valer para prensar uva.










3- Y sin salir de Bizkaia otra piedra coladera empleada en la elaboración del famoso txakolí de Bakio:
Foto tomada de
 https://www.bizkaikoa.bizkaia.eus/detalleContenido.asp?t=2&id=4180




miércoles, 4 de febrero de 2015

Uxue elurpean. Ujué nevado.

Ujué nevado hacia 1935-40
Foto de Inocencio Muruzabal

En días de nieve suelen acudir a mi mente imágenes del pasado.
De cuando éramos unos muetes, de nuestros juegos revolcándonos en aquel blanco manto, de nuestras bulliciosas "batallas" lanzándonos bolas...
De cuando toda la gente del pueblo se afanaba en quitar la nieve de las calles…

Recuerdo haber oído a tal pastor, o a tal vecino, contar los apuros que pasaron para llegar al corral donde tenían el ganado... 
Otros tenían que ir a sus corrales del campo donde tenían conejos, gallinas, palomas que atender…

Oímos historias contando los apuros que pasó más de una persona al salirse del camino oculto bajo la nieve, acabando metidos en ventisqueros que cubrían hasta más arriba de la cintura…

Nuestros padres nos relataban las veces que tuvieron que salir a socorrer o a llevar víveres y ropa a tal o cual persona que se había quedado en el corral, o a buscar a quienes no llegaban a casa por haberse perdido en medio de la ventisca...
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Actualmente, cuando nieva y nuestros campos, pueblos y calles se cubren de blanco, solemos sentir una rara satisfacción y ganas de disfrutar de este fenómeno meteorológico, sobre todo si esto ocurre en tiempo de ocio.

Si la nevada es grande, jóvenes, niños y adultos salemos a disfrutar como antaño.
Pero Uxue es un pueblo con calles de trazado medieval. 
En Uxue muchas calles son tan estrechas que todos recordamos que no podían cruzarse en ellas dos caballerías con carga.
A día de hoy, la angostura de nuestras rúas imposibilita el paso de vehículos quitanieves al interior del casco urbano.

En tiempos pasados, cuando la emigración todavía no había diezmado nuestro pueblo, los días de nevada eran de trabajo vecinal.
Los labradores se quedaban sin ir al campo pero no permanecían ociosos. Al igual que a los demás vecinos se los veía por calles y plazas -palas y escoba- haciendo camino para poder ir a las tiendas, a la escuela, a la iglesia, al médico... a todos y cada uno de los rincones del pueblo.

Cuando llegaba el mediodía, llegaba la hora de compartir con la familia o con la vecindad aquellos calderetes, aquellas sartenadas de migas... aquellas parrilladas de tocino y longaniza...  aquel apretujar la bota de vino... que abrían paso a una tarde de tertulias, canciones... de juegos a la baraja...

Por la noche, larga noche, veladas alrededor del fuego del hogaril, patatas al fuego, ajos asando, parrillada con longaniza, escuchando a los mayores historias de cuando venía el lobo, sucedidos de otras nevadas, de otros tiempos...
............
Hoy, cuando nieva en Ujué, ya no se ven como hace cincuenta, sesenta años aquellos cientos de vecinos abriendo camino por las calles..
Calles que ahora están desiertas (las hay en las que no queda ni un vecino viviendo de continuo). Calles de donde nadie quita la nieve por estar huérfanas de aquellos que se fueron a vivir a la capital.

Y para los que quedan, quedamos, viviendo en nuestro amado Uxue, caminar por las calles en tiempos de nevada resulta un suplicio y nos es trabajoso mantener una mínima viabilidad.

A pesar de esta innegable realidad, he de reconocer que la presencia de la nieve transforma con fantástica belleza nuestras calles, nuestras casas y la panorámica del entorno.
Por ello no es de extrañar que los que vivimos en el pueblo queramos guardar recuerdo de cada nevada que vivimos. 
......................................

El domingo día 1 de febrero del 2015 tuvimos una hermosa nevada. Los ujuetarras comenzaron a publicar en Facebook fotos enormemente bellas. Conforme pasaban las horas eran más y más fotos.

Y conforme iban subiendo imágenes del Ujué nevado, fui recopilándolas.
Con dichas fotos, y otras muchas que saqué durante la gran nevada de marzo del 2007 y otras de años posteriores, me he permitido elaborar un vídeo que ahora cuelgo.

Ya sabemos que ningún día se parece a otro, que la luz del sol es tamizada por las nubes que hay en cada momento y por la estación del año en que nos encontremos porque también nieva en primavera.
Las nubes, en su navegar por los cielos también cambian a cada instante... No hay ningún amanecer igual a otro, ni ninguna puesta de sol igual a otra...

Tampoco todas las nevadas ofrecen imágenes similares. Depende de la cantidad caída, del viento, la ventisca, de la luz que haya en cada momento...
Aun así, con las fotos que contiene este vídeo podéis imaginar qué aspecto toma Uxue cuando ocurre una gran nevada. 
Espero que os guste.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Funerales, tiempo de duelo, día de difuntos y novena a las almas del Purgatorio.

Propiciado por estos primeros días de noviembre dedicados a la memoria de nuestros difuntos y a la costumbre de visitar el cementerio, me viene a la memoria aquellos tiempos de cuando niño.

Interior del cementerio de Ujué
No sé por dónde empezar mi relato. Si contando lo que era la novena a las almas del Purgatorio o por lo relativo a lo que recuerdo de las defunciones y funerales que ocurrían durante todo el año.
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El Viático.
Ya adivinábamos que algo no iba bien cuando oíamos tocar a Viático. Y es que el Viático se administraba a los moribundos.

Viático. Cuadro de Javier Ciga.

Previo toque de campanas se avisaba al vecindario y el cura acudía revestido a casa del enfermo portando la comunión y los santos óleos.
Abría la comitiva un monaguillo tocando una campanilla y al cura le seguía la feligresía.
Llegados a casa de la persona enferma se le confesaba, se le daba la comunión y se le daba la extremaunción,

El cura solía volver cuando el enfermo entraba en agonía a rezarle las recomendaciones del alma como ayuda para el buen morir.

La defunción.
Con solo oír que las campanas tocaban a muerto (treinta y tres si el difunto era un hombre, treinta y dos si era mujer) ya sabíamos que se había producido una defunción
Cuando ocurría algún mortichuelo (la muerte de algún niño o niña de corta edad) era el tañido de dos de las campanas chiquitas el que nos ponía la piel de gallina.

La mandaresa. La gobernanta.
Así se le llamaba en Ujué a la mujer del pueblo que en representación de la familia mediaba con el ayuntamiento, juzgado y parroquia para que el papeleo y las ceremonias del funeral y entierro transcurrieran debidamente.
La mandaresa también recogía la limosna que daban los vecinos en cada caso de defunción para invertirla en misas.

Mientras la mandaresa hacia su labor, los familiares más directos de la persona fallecida podían hacerse cargo de que en casa transcurriera todo bien: desde atender a la gente que acudía a dar el pésame y a rezar en el velatorio, hasta la preparación de comida y cama a los familiares que pudieran venir de otros pueblos.

Las últimas mandaresas o gobernantas que ejercieron en Uxue fueron la Jesús y la Avelina. personas que también fueron conocidas por mantener en sus casas sendas "escuelicas" o guarderías infantiles en donde se enseñaban canciones religiosas y distintos rezos.

 La vigilia o velatorio.
 Velatorio. Cuadro de Julio Romero de Torres
Tras la defunción de alguien, el vecindario pasaba la noche en vela en casa del difunto y se rezaban ante el cadáver rosario tras rosario y más y más oraciones por la salvación de su alma.
Como ayuda para pasar la noche en vela, la familia solía sacar café, pastas y algún licor.

La procesión fúnebre.
El funeral y entierro eran por las mañanas. El traslado desde el domicilio del difunto a la iglesia se realizaba en ordenada procesión en la que participaba todo el pueblo.
El ataúd, y los cirios que le acompañaban, era llevado por hombres de la familia de la persona fallecida.
Mientras el traslado del cadáver a la iglesia -párroco con capa negra, cánticos del clero en latín- las campanas tocaban especial.. muy lúgubres.. como llorando…
Si el difunto era cofrade de la Hermandad de la Vera Cruz, una persona llevaba delante del ataúd la bandera negra de dicha Cofradía.

El funeral.
Los funerales eran algo tremendo. Creo recordar que allá por los años 50 el cadáver se quedaba en el atrio de la iglesia pero mis recuerdos son de cuando colocaban al difunto dentro de la iglesia, encima de un catafalco, rodeado de enormes candelabros con gruesos cirios encendidos.

Antes de la misa el coro cantaba un largo repertorio en latín… … 
Según quien era el difunto (y el dispendio que la familia podía sufragar) el funeral era de primera, segunda o tercera…
En los funerales de primera además del celebrante principal oficiaban también un diacono y un subdiácono y el coro pasaba más tiempo cantando...

Luego de misa, el féretro era llevado al cementerio a hombros de los hombres de la familia utilizando para ello un ballarte (parihuela). En tiempos hubo carro de difuntos.

Inhumación.
Ya en el camposanto, más rezos y antes de descender el cadáver a la fosa se retiraba el Santocristo del ataúd para dárselo a la familia.
Hay casas en que se guardan seis, ocho y más crucifijos de ataúd: El del abuelo, el de la abuela, el del padre, la madre.. etc

Refección.
Hubo una época en que, tras el entierro, el clero, vecinos y familiares del difunto iban a comer a casa del fallecido.
Aunque la palabra refección significa "alimento moderado para reparar fuerzas", la refección del día del funeral suponía un gran gasto para las familias.

Recordatorios.
Tras el día de las exequias, algo que quedaba por hacer era lo del recordatorio; Una estampica  con un texto recordando al difunto, una foto por un lado y una oración por el otro, que se entregaba a los familiares y allegados sin olvidarse de nadie..

El tiempo de duelo. Ir de luto.
Los familiares directos de la persona fallecida debían de guardar duelo. Estar de duelo impedía ir al bar, al baile.... y salir en fiestas.

En cuanto al vestir había que ir de luto. Las mujeres iban de riguroso negro… mientras que los hombres llevaban un brazalete negro cosido a la chaqueta, jersey o al gabán,  Últimamente valía con ponerse un botón forrado de negro en la solapa.

La duración del duelo y del luto dependía del grado de parentesco que se tenía con el difunto.
Si el parentesco era de primer grado, el periodo de luto era de tres años... Pasados dos años ya se permitía aliviar el luto, es decir combinar el negro con los colores blanco, lila o el morado, ..... aunque hubo viudas que vistieron totalmente de negro toda su vida..


Una persona demostraba estar de luto hasta al enviar una carta a alguien: Los sobres y el papel para el texto tenían una orla negra alrededor..


Misas y rosarios en sufragio de los difuntos.
Tras el día del funeral venia la costumbre de ir por las tardes a casa del difunto durante los siguientes nueve días para rezar el rosario.

Había casas pudientes que cuando moría alguien de su familia solía encargar 30 misas (una al día durante un mes) para lograr la salvación eterna de la persona fallecida.

Pero en Uxue lo más normal era que, tras el funeral y entierro, la familia del difunto encargase una misa cada mes hasta cumplirse el año del deceso, momento en que se decía otra misa solemne de aniversario.
Por lo general eran las mujeres de la casa las que se encargaban de hablar con el cura para estos menesteres.

Nadie osaba romper esta tradición: ¿Qué dirían si después del funeral de tu mujer o marido, padre o madre no les dices una misa cada mes del primer año?
Y es que era notorio para quien había sido la misa por la presencia de quien la había encargado junto al cura cuando éste rezaba los responsos.

Además, la que había encargado la misa avisaba previamente a la parentela: Que la misa de mañana es p´al padre, pa la madre... etc

Ni que decir tiene que por cada funeral, aniversario y misa que se encargaba había que pagar al cura un estipendio.

Aparte de las misas mensuales y la del aniversario de la muerte de un familiar, las buenas feligresas solían pasar por la sacristía para encargar una misa por cualquier motivo: para el día en que su familiar cumplía los años o para el día en que sus difuntos padres se casaron.... sin importar que hubieran pasado años y años de la muerte del difunto recomendado.

Los responsos de después de misa.
Tras cada misa celebrada en favor del alma de alguien, el cura celebrante se ponía a rezar responsos dentro del presbiterio, en la columna de entre el ábside principal y el de la izquierda, mientras los fieles iban echando unas monedicas al cepillo que un monaguillo sostenía…
Si los familiares (casi siempre mujeres) comenzaban una nueva ronda echando más monedas, el cura seguía con sus responsos…

Esta costumbre de los responsos acabó cuando lo del Concilio Vaticano II. Pero lo de encargar misas (con el sabido estipendio) todavía pervive….
Menos mal que, según la Iglesia, Cristo murió una sola vez y por todos….

EL MIEDO A SER CASTIGADO EN EL MÁS ALLÁ. LA NOVENA A LAS ALMAS DEL PURGATORIO.
Recuerdo que cuando teníamos cinco o seis años ya recibíamos lecciones de catecismo. 
Mas o menos a esa edad empezaron a decirnos lo que era el pecado mortal… a advertirnos del riesgo de morirse en pecado mortal… y de las terribles penas que pasaban los condenados al infierno…

También nos dijeron que existía el Purgatorio donde los que habían muerto con pecadillos de poca monta debían pasar un tiempo hasta purificarse… 
Decían que, al igual que en el infierno, allá en el Purgatorio también se sufría el calor de unas terribles llamas hasta que las almas quedaban purificadas…

Y en ese terrible lugar, unos difuntos debían pasar más tiempo que otros dependiendo de cuantos pecados veniales había cometido cada uno..

Por si fuera poco, era creencia que si cometías tres pecados veniales se convertían en uno mortal por lo que más de un niño pasó noches sin pegar ojo por miedo a morirse e ir al infierno..

Desasosiegos de huérfano: ¿Mi madre estaba en el Cielo o en el Purgatorio?
Una fatídica tarde de julio de 1956, cuando yo tenía tres años, noté un revuelo especial a mi alrededor.  
A mi madre le pasaba algo…  y a nuestra casa acudieron médico, practicante, parientes, vecinos… 
En medio de aquel barullo la tía Joaquina, hermana de mi padre, me agarró de la mano y me llevó a su casa. 
A los días de estar con la tía me dijeron que mi mamá se había ido al Cielo y que no la iba a volver a ver más…
Había tenido dos hermanicas pero solo una sobrevivió al nacimiento y mi mamá también murió al traerlas al mundo…

Mi padre viajó unas cuantas veces a Pamplona a visitar a la hermanica sobreviviente pero ella también murió en la Maternidad …
Cada año, llegado el día de Todos los Santos, mi padre viajaba a Pamplona para visitar la tumba de mi madre.. y la de mis hermanicas….

Creo que mi infancia no fue muy distinta a la de mis coetáneos, salvo que yo era consciente que ellos tenían mamá y yo no … aunque siempre tuve a mi lado a la tía Joaquina que dedicó toda su vida a cuidarme, desviviéndose por mi…

Ya con siete años, a punto de recibir la primera comunión, recuerdo que me dijeron que debía rezar por mi madre..
Y se encendió en mí una terrible incertidumbre: ¿Es que mi madre estaba en el Purgatorio?
Fue la tía Joaquina quien me sacó de dudas: No debía rezar por mi madre, sino a mi madre ya que ella estaba en el Cielo…con mis hermanicas…



FOTO: La Virgen del Carmen en los Cielos y dos ángeles que rescatan almas del Purgatorio.

Según los carmelitas, tener devoción a la Virgen del Carmen y llevar su escapulario en la hora de la muerte es garantía de una corta estancia en el Purgatorio.
Ver aquí



DÍA DE DIFUNTOS Y NOVENA A LAS ALMAS DEL PURGATORIO
Cuando llegaba noviembre y el día de difuntos, aunque niños, también íbamos al cementerio de Ujué… donde veíamos a gente llorando… pero como ni mi madre ni mis hermanicas estaban en ese cementerio…

Luego, a las tardes y hasta el 10 de noviembre, se celebraba en la iglesia (y se sigue celebrando) la novena a las Benditas almas del Purgatorio.
Allá detrás de los bancos y delante del coro plantaban el catafalco que era un túmulo en el que se representaba un negro ataúd encima de un estrado revestido de telas negras, rodeado de tremendos candelabros de color negro..

En las lecturas de la novena se relataban los padecimientos que pasaban las almas del purgatorio y nos decían que con nuestros rezos podíamos aliviar y acortar su estancia en aquel lugar…

Los cánticos que se entonaban eran tétricos, sobre todo uno que llamaban "los lamentos de las almas del purgatorio". El responso final en latín encogía el ánimo..

Y en nuestra alma infantil quedaba la impresión de que había que ser muy pero que muy santo para no tener que pasar por el purgatorio… ya que por cualquier pecado venial….. allá podías ir tú también.
Así que, había que rezar.. rezar mucho pa librarse del Purgatorio.. y pa que los que allá estaban pudieran subir enseguida al Cielo...
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Enlaces para saber mas: 
- Sobre las misas por los difuntos   
- Sobre la práctica funeraria - Gran Enciclopedia Navarra-
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lunes, 20 de enero de 2014

Versiones foráneas sobre el rito de echar piedras en el aljibe de Ujué.

Todo vino a causa de leer en una interesante novela una mención del rito de pedir descendencia en el santuario de Ujué que apenas concuerda con nuestra tradición.
Luego traté de informarme sobre si existen más versiones foráneas sobre la costumbre de echar piedras al "pozo de la Virgen" para tener hijos.
Al final, aporto el siguiente escrito rebatiendo las versiones "erróneas" que he encontrado, a la vez que reivindico -¡faltaría más!- que la versión ujuetarra es la auténtica.
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Versión foránea aparecida en una interesante novela editada el año 2013.
A poco de publicarse, leí la novela "El Guardián Invisible" de Dolores Redondo. La novela me enganchó desde el principio y la seguí hasta el final con suma avidez.

Dolores Redondo escribe muy bien y ha sabido tejer una intrigante historia detectivesca, reflejando magistralmente los sentimientos de las protagonistas y las creencias mitológicas de más de un personaje de la novela, ambientando la mayor parte de la acción en Elizondo, el valle de Baztán, su río y sus bosques.

En el capítulo 16, página 132 de ese libro hay un pasaje referente a Ujué. Es una conversación entre dos protagonistas de la novela, Amaia y su hermana Ros, en la que entre otras cosas se dice que:
 ..... “Hay una iglesia en el sur de Navarra, en Ujué, a la que las mujeres que quieren ser madres peregrinan con una piedra que llevan desde su casa; allá la depositan sobre un montón de guijarros y le rezan a la Virgen del lugar, pues el hecho es que hay datos de que las mujeres ya peregrinaban a ese mismo lugar antes de levantarse la ermita y por aquel entonces arrojaban la piedra a una gruta natural, una especie de pozo o mina muy profunda”
A cualquier ujuetarra le resulta extraño leer que alguien que busca tener descendencia venga con una piedra desde casa para depositarla en un determinado montón de guijarros que no conocemos ni hemos oído que haya existido jamás.
En cambio, si que hemos visto echar piedras al agua del aljibe que hay detrás de la iglesia. Tantas como hijos se desean.

Eso de tener que traer a Ujué un pedrusco desde casa también nos extraña, ya que si algo abunda en nuestro pueblo eso son las piedras.
Es evidente que Dolores Redondo no ha hablado con ningún uxuetarra. También se deduce que cuando escribió esta novela todavía no había estado en nuestro pueblo, pues en ese mismo párrafo llama ermita a la imponente iglesia fortaleza que aquí tenemos.
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Otra versión rara: 
La que transmiten José María Iribarren, la Enciclopedia Auñamendi y La Gran Enciclopedia Navarra.
- José María Iribarren en su libro "De Pascuas a Ramos" publicado en 1946 contaba que: 
"En cuanto a la virtud prolífica, la buscaban y la siguen buscando muchas mujeres en Ujué. Según una piadosa cuanto sencilla tradición, basta, para conseguir descendencia, con ir a Ujué, llevando al hombro una piedra que luego hay que arrojar en el pozo del Santuario".

- La  Enciclopedia Auñamendi se empezó a editar en papel en 1969. En la versión digital de Internet leemos que en Ujué: 
…. “hay un gran aljibe que contiene agua. Ha existido la creencia de que la mujer que, llevando al hombro una piedra, la arroje en el aljibe, logrará descendencia. La misma práctica y creencia existen en cuanto a una cisterna del castillo de Javier”.
(ver aquí)

- La Gran Enciclopedia Navarra, editada el año 1980 por la Caja de Ahorros de Navarra, en la entrada titulada  "Esterilidad" repite la misma información. Entre otras cosas podemos leer que: 
.... “Las estériles tenían también por costumbre peregrinar a Ujué llevando al hombro una piedra, que luego arrojaban al aljibe del Santuario, o al Castillo de Javier en cuyo pozo tiraban tantas piedras como hijos quisieran tener”.
 (ver aquí)

Ese detalle de que la piedra había que traerla al hombro puede sugestionar al lector haciéndole creer que tal piedra era grande y de mucho peso... Pero… lo que generalmente hemos visto en Ujué es que los peticionarios echaban al aljibe unas simples zaborricas (piedras pequeñas) de las que se aprovisionaban en cualquier sitio cercano. 
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La versión ujuetarra y de los pueblos que vienen en romería.
Tanto en Ujué  como en todos los pueblos que vienen en romería, el rito se cuenta de la misma manera:
“Que para tener descendencia hay que echar en el aljibe de detrás de la iglesia tantas piedras como hijos se deseen tener."
Así de sencillo. Nada de echarlas sobre un montón de guijarros. Nada de traerlas desde casa. Las piedras se recogen de donde bien parece y se echan al pozo mientras se hace la petición. Y punto.

He podido escuchar a varias personas diferentes contar una variante según la cual la cantidad de ondas que se produzcan al echar la piedra será la de los hijos que vendrán. 

Otra persona  de Uxue, seguidora de este blog, me contó que si se cuentan los segundos que pasan desde que se tira la piedra y toca en agua, cada uno de esos segundos es advertencia de los hijos que tendrá el matrimonio...
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Mis recuerdos, testimonio de primera mano.


El aljibe estuvo cubierto hasta 1982. Para asomarse al brocal, había una ventana con una portezuela metálica que se cerraba con un gran candado.
Había una bomba de agua que en tiempos debió funcionar a manivela. Pero, como el mecanismo estaba averiado desde no sé cuando, el agua se sacaba por medio de una carroncha (polea) colgada del techo del aljibe, una soga y un pozal.

El aljibe permaneció cerrado desde 1952 en que el agua corriente llegó a todos los domicilios de Ujué.
El rito pervivió ya que había visitantes y gente del pueblo que venían a casa (mi padre era el sacristán) y a la vez que nos pedían abrir las verjas para poder llegar hasta la Virgen, también nos pedían llevar la llave del pozo.

Al cura no le gustaba que se practicara eso de echar piedricas al agua. Pero nosotros transigíamos ya que el hacerlo reportaba alguna que otra propinica más. 
Así que, puedo decir que he sido testigo de tan ancestral costumbre en unas cuantas ocasiones. 
A veces, las personas que venían a echar las piedricas eran mujeres casadas que llegaban en solitario o acompañadas por sus madres.
Pero en casi todos los casos vi a matrimonios que de común acuerdo echaban una o más piedras. Había quienes arrojaban una teja o un ladrillo para especificar que se quería hija o hijo.

Allá por los años 70 aprecié una curiosa variante del ritual acostumbrado: Una pareja ujuetarra con varios años de matrimonio me pidió que les abriera el pozo.
Echaron una piedra cada uno (para despertar el agua, según dijeron), luego, polea y pozal, cogieron de esa agua (ya despierta y activa al parecer) y bebieron los dos. Tuvieron descendencia.
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Versión foránea escrita hace más de 170 años y que coincide con la tradición de Ujué.
Habéis leído las versiones de Iribarren, La Gran Enciclopedia Navarra y la Enciclopedia Auñamendi.

En cuanto a “El Guardián Invisible” Dolores Redondo explica al final del libro que le fueron indispensables las publicaciones del Padre José Miguel de Barandiarán (1889 Atáun 1991) a la hora de novelar todo lo relativo a seres, leyendas  y ritos mitológicos que aparecen en el relato.

Pues bien, seguidamente os ofrezco una versión foránea que coincide totalmente con la que pervive en Uxue y que se escribió el año 1844, cuarenta y cinco años antes de que naciera el padre Barandiarán y sesenta y dos años antes de que naciera José María Iribarren.

Es de un periódico de Madrid y la manda su corresponsal en Tafalla. Resulta que ésta es la mención más antigua que yo he leído sobre el rito de echar piedricas en el aljibe de Ujué.
Ahí va la crónica en su totalidad ya que contiene varios datos costumbristas más que a buen seguro os gustarán:

La Posdata (Madrid). 4/5/1844, página 2.
Tafalla 28.
Del depósito de Artajona han salido seis oficiales con pasaporte, a disposición de otros tantos jefes de distrito.
Hoy a las nueve y media de la mañana hay misa solemne y Te-Deum por el regreso a España de S. M. la Reina Madre. Este regreso ha sido un consuelo para los liberales; en cuanto a los carlistas lo miran con indiferencia.

Mañana domingo si el tiempo lo permite, se celebrará una procesión de penitencia que desde tiempo inmemorial, se hace de aquí a la Villa de Ujué.
Trescientos entunicados con su cruz a cuestas, y la mayor parte a pie, descalzos y en ayuno natural, saldrán a las tres de la mañana de la parroquia de Santa María, e irán tres leguas de mal camino hasta la iglesia de Ujué, donde tomarán comunión.

Por supuesto esta romería es como todas las del mundo; en concluyendo la misa mayor todos se entregan a la alegría hasta la hora de volver, lo cual hacen como la ida, menos venir en ayunas. A esta procesión va todo el cabildo eclesiástico y el ayuntamiento.

También es notable esta romería por otra cosa. Todos los recién casados buscan su caballería y llevan sus mujeres a la grupa, siendo su primer cuidado en llegando al pueblo ir al pozo de la Virgen a pedirle los hijos que desean. Éstos se obtienen lanzando piedras dentro; de cada una, uno.

En cuanto a los amantes, van de víspera para disponer un baile por la noche y disfrutarlo. Si el baile no se arregla, nunca falta una guitarra, un violín y una bandurria con que acompañar cuatro canciones a la ventana de su dama. Algunos de estos también visitan el pozo de la Virgen; el objeto que llevan en visitarlo ellos lo saben.

A la tarde vuelven delante de la procesión para lucir, cada uno lo que puede entre la multitud que sale a esperarlos. Los penitentes no entran en Tafalla hasta oscurecer. Algunas particularidades más tiene esta romería, que no puedo describir por el poco lugar. 
(Corresponsal).
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Unas breves notas para terminar. 

 Foto: ¿Pidiendo más niños?

Desde que en 1982 se quitó la pared exterior que ocultaba los arcos del atrio norte, el aljibe de Uxue está sin la techumbre y sin el cierre que tuvo hasta entonces.
Por aquellas fechas se le hizo un nuevo brocal al pozo y se le colocó encima la rueda de la antigua bomba. Una manguera de goma saca agua del pozo para regar por inercia el jardín que hay en las cercanías.

La boca del aljibe quedó cerrada con una especie de celosía de hierro a modo de tapa que además tiene una red metálica por la que solo pueden pasar objetos del grosor de un dedo.

Desde 1982, el que quiere seguir con la antigua fórmula de pedir descendencia, debe conformarse con echar piedrecillas de no más diámetro que un dedal; pero puede efectuar el rito en cualquier momento, con más intimidad, sin tener que pedir la llave del pozo a nadie y sin que nadie se entere.
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Nota para quien quiera saber más.
Los ritos relacionados con la fertilidad acudiendo al agua de fuentes y pozos vienen de muy antiguo.
Por ello quizás os interese lo que escribí en este blog pinchando en Lacubegi dios precristiano propio de Uxue.

También hablé de otros usos, otros ritos con otras aguas en el termino municipal de Uxue. Podéis leerlo si pincháis en este enlace

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Nota final: Una versión más reducida de este post fue enviada a la prensa de Navarra para su publicación.
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lunes, 7 de octubre de 2013

Carboneros de Uxue.

En un capítulo del año 2010 hablé de los bosques de Ujué... de su regresión… de su casi desaparición…  Ver aquí. 
Luego en otro hablé de unos hornos que hay en Uxue que en tiempos además de destilar aceite de enebro también destilaron alquitrán, la brea vegetal y que en nuestra villa llamamos pez... Ver aquí. 

El término de Ujué, a pesar de la intensa roturación de finales del siglo XIX, siempre conservó extensas manchas forestales de pinos, encinas, chaparros, coscojos, bojes y enebros.

La recogida de leña era libre y muchos habitantes de los corrales sacaban del monte cargas de leña y de raíces que luego vendían en los pueblos mugantes a Ujué, siendo un recurso más de aquella economía de subsistencia.
La leña ha sido un producto de primera necesidad hasta tiempos en que se generalizó en uso del butano en nuestros hogares no hace ni sesenta años. 
Carbón vegetal

Carboneros de Ujué.
El carbón vegetal sigue estando presente en nuestras barbacoas y bajo las parrillas de muchos restaurantes. Por lo tanto, todavía hay demanda y oferta de carbón vegetal.
Si todavía existen carboneros es porque seguimos necesitando carbón vegetal.

Antiguamente hubo gente en Ujué que ejerció este oficio. Y como los que vendían leña, ellos también comerciaban con el carbón siendo sus principales clientes los herreros de los pueblos vecinos.
El carbón vegetal era muy apreciado en las antiguas burdinolas (fundiciones medievales) y en las fraguas y herrerías hasta nuestros días.

El nombre de este oficio, convertido en topónimo, lo tenemos en Ujué en la familia y la hacienda llamada de "El Carbonero" allá por Lerbez.

El horniguero.
No estoy seguro que la palabra sea horniguero, que puede venir de horno, o de hormiguero que de las dos maneras se la oí pronunciar a mi padre.
El horniguero según me informa Simón Ongay, eran las ramas y hojarasca amontonadas y cubiertas de tierra que tras arder a fuego lento, se empleaban luego como abono.


El hoyo para hacer carbón de Ujué es la "galarra" de otros lugares.
Y hablando con mis paisanos de más edad sobre ésto de hacer carbón vegetal, me cuentan que un método era el de hacer un hoyo en el suelo que, por lo que me dicen, podía ser de hasta unos dos metros de profundidad (hay quien le llama horniguero a estos hoyos)
La profundidad y demás dimensiones del hoyo estaban relacionadas con la cantidad de leña que se quería transformar en carbón.
La tierra se iba amontonando fuera del zulo bordeándolo a poca distancia. 
En el fondo del hoyo se encendía una pequeña hoguera y se iba echando leña dentro (nunca cortaban el árbol sino las ramas gruesas) hasta que todo quedaba en llamas.
Inmediatamente tapaban leña y fuego con la tierra que habían sacado del hoyo y esperaban a que lentamente se fuera haciendo el carbón. 
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Habría que hablar con las personas más ancianas de Ujué para ver si recuerdan con más precisión esta forma u otras de hacer carbón.
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Las galarras.
He hurgado en Internet tratando de encontrar más información sobre este sistema de hoyo carbonero que se usaba en Uxue buscando con las palabras "hoyo o zanja para hacer carbón".
Y esa información la he hallado bajo este otro nombre: Galarra. 
Y he sabido que las galarras fueron muy numerosas hasta que comenzó el uso de la hulla en los altos hornos que sustituyeron a las ferrerías. Podéis comprobarlo pinchando aquí. 

Otro tipo de carbonera más conocido: La carbonera tipo txondorra.
En este tipo de carbonera se apila la leña formando un cono en cuyo centro se deja una especie de chimenea que se llena de brasas para  que todo vaya ardiendo poco a poco. El cono y la chimenea se tapan con tierra y paja para regular la combustión que debe ser lenta y sin llamas.

Carbonera expuesta en el Señorío de Bértiz.

Aun se nota donde hubo carboneras en Ujué.
En zonas de los términos de Erlosiana y de Aurino aún se conservan restos de antiguas carboneras que hacen suponer que en ellas se trabajó empleando el método de txondorras que todavía se utiliza en varias zonas de Navarra.
Claro que habría que excavar un poco en esas carboneras para ver si en realidad son del tipo txondorra o son hoyos tipo galarra (que pudieron ser redondos) tapados con la tierra quemada por el uso.

Los últimos fabricantes de carbón de Uxue.
En Ujué se hizo carbón hasta tiempos casi recientes. Eran de una familia de herreros que lo necesitaban para su fragua sita en la Pilarraña.
Ellos fueron Jorge San Martín y su hijo Benedicto quien mantuvo abierta la herrería hasta hace algo más de cincuenta años.

Un uxuetarra murió intoxicado por el humo de las carboneras.
Rubén Remón, actual alcalde de Uxue (año 2017) cuenta que la familia de Jorge San Martín (bisabuelo suyo y alcalde del pueblo en la República) sufrió los riesgos de las carboneras... y en ellas se intoxicó y posteriormente murió Gaudencio San Martín (hijo de Jorge) a la edad de unos 18 años...

Mario Luis Goyen, un carbonero de Ujué del siglo XXI.
En septiembre del 2013 apareció en el Diario de Noticias de Navarra un artículo titulado “Carbonera solidaria en Latasa”. Verlo aquí. 

Mikel Okiñena vigila que el fuego de la carbonera se mantenga encendido, pero sin llegar a quemar la madera. (N.M)

En él se entrevistaba a Mikel Okiñena, escultor natural de Etxaleku, valle de Imotz. Mikel contó que ese día nuestro paisano Mario Luis Goien estaba de descanso y que entre los dos se encargaron de todo el tinglado de acarrear la leña, tierra, paja y hacer la txondorra y que desde que iniciaron la combustión se turnaban cuidando la carbonera que necesitaba vigilancia continua día y noche.

Lo de carbonera solidaria venía de que los dos ikatzgileak iban a conseguir dos mil euros de dos conocidos asadores a cambio del carbón, dinero que luego donarían al Comedor Solidario París 365 de Pamplona.

Mikel Okiñena comentó en la entrevista que él aprendió a hacer txondorras de nuestro paisano Mario Luis. ¡Un uxuetarra maestro en este antiguo y esforzado oficio y yo sin saberlo!

El jueves día 3 de octubre (año 2013) salimos de Uxue camino de Latasa a visitar a Mario ya que ese día le tocaba estar vigilando la txondorra.


Y allá lo encontramos. En un prado junto al río Larraun y al frontón cubierto.

Nos recibió de muy buena gana y nos estuvo explicando todo el proceso mientras atendía los distintos respiraderos que humeaban en la base cónica de la carbonera.

Nos habló entusiasmado de la mucha gente que les ha visitado esos días, especialmente de la visita y enseñanzas de los experimentados carboneros profesionales de Viloria, Goizueta, Etxabarri y Ancín.


Luego, cuando los trabajos de la txondorra le dieron un respiro, pudimos comer con él una txistorra a la brasa regada con buena sidra y él se encargó de hacer un estupendo guisado de arroz mezclado con unas cosas que él puso y otras que nosotros le llevamos (Mario es cocinero en un conocido restaurante de Mutilva).
Y sí, nos confirmó que esta no era su primera txondorra, que en Uxue ya había experimentado con otras más pequeñicas …

Cuatro días más tarde (lunes 7 de octubre del 2013) Mario me comunicó que tras dos semanas de cocción ya habían recogido el carbón... que habían sido 95 sacos de 20 kilos cada uno....
Vaya desde aquí mi enhorabuena a Mikel Okiñena y Mario Goien por su trabajo, por su solidaridad, por el carbón recogido..
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Nota añadida en junio del 2016:
Mario Luis ha seguido haciendo carbón junto a la borda que tiene en el termino de Pipiratu de Uxue.
No descarta que, en colaboración con el ayuntamiento, algún día pueda hacer otra txondorra junto al casco urbano de nuestro pueblo.
Mario piensa que tal demostración serviría de atractivo turístico y divulgativo de esta actividad y que, mientras dure el proceso de erigir la txondorra y su posterior combustión, él daría gustosamente las explicaciones pertinentes a toda persona que quisiera acercarse.
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POSTDATA:
En este enlace de Estella.com encontrareis un interesante articulo de Javier Hermoso de Mendoza ilustrado con numerosas fotos. 
El autor cuenta como se elabora el carbón vegetal en el valle de Lana, otros pueblos de nuestra tierra y en distintas partes del mundo.
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