jueves, 2 de febrero de 2012

La Constitución de Cadiz y la guerra realista en Navarra.

Este capítulo lo escribo como prolegómeno y para que se entienda mejor una futura entrada donde contaré una acción ocurrida en el transcurso de la llamada Guerra Realista que supuso un enfrentamiento entre tropas de los dos bandos en el mismo casco urbano de Uxue en enero de 1822.
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La constitución de Cádiz.
La constitución de Cádiz supuso una ruptura con todo lo anterior. Se instauraba un régimen constitucional parlamentario abarcando todos los territorios peninsulares y los de ultramar disolviendo las peculiaridades de gobierno del Reino de Navarra y las tres provincias hermanas.

La instauración de la constitución suponía para Navarra su desaparición como reino diferenciado negándole una evolución propia.
Tras la expulsión de las tropas napoleónicas y el regreso del rey Fernando VII (III de Navarra) hubo seis años de absolutismo en los que la constitución de Cádiz quedó suprimida.

Alzamiento de Riego.
En 1921 tras el alzamiento del general Riego se proclama de nuevo la constitución y durante tres años se desarrolla lo que se puede llamar la primera guerra civil española: La realista. El rey juró la constitución pero secretamente alentó la sublevación contra ella.

Guerra Realista. Primeros chispazos de la revuelta en Navarra.
Texto tomado de este lugar  de la Enciclopedia Auñamendi.

Los precedentes de la guerra los hallamos en la protesta suscitada por la reimplantación de la Constitución de 1812 tras la sublevación de Riego en Cabezas de San Juan.
La guarnición de Pamplona obligó a las autoridades locales a jurar la Constitución y más adelante el nuevo Gobierno sustituiría al virrey, Conde de Ezpeleta por el exiliado Espoz y Mina, constituyéndose a continuación una Junta Gubernativa Interina.

Días después, un grupo de militares juraba la Constitución en Bilbao y se creaba en Vitoria la Milicia Nacional.(Voluntarios a favor de la constitucion)
Las primeras protestas -panfletos, gritos subversivos, injurias a las placas de la Constitución, algaradas- fueron generalizadas.
Se lanzaban gritos de «mueran los serviles» y de «viva la Constitución» contra los realistas.

En el mismo período 1820-21 las primeras medidas desamortizadoras de los bienes eclesiásticos, la supresión de las aduanas, señoríos, reducción del diezmo, etc., alimentaron la protesta.

En enero de 1821 surgió la sublevación en Castilla la Nueva (El Abuelo), en abril se lanzó al monte el cura Merino, en Burgos; en Vizcaya prendió el levantamiento, con ramificaciones guipuzcoanas, en Otxandiano. Pero el cura Merino fue derrotado en Salvatierra de Alava.

Para preparar mejor el siguiente brote, en Navarra surge una Junta Realista compuesta por dos nobles (Francisco Benito Eraso y Manuel Uriz) y dos eclesiásticos (Joaquín Lacarra y Joaquín Mélida) con la que colabora Santos Ladrón de Cegama y Juan Villanueva. (Este Villanueva mantuvo una refriega de guerra en Uxue que contaremos próximamente)

Se encarga el párroco de Uztarroz, Andrés Martín, de hacer acopio de armas. El levantamiento de Navarra (al que sigue el resto de las tierras vascas) tiene lugar el 11 de diciembre de 1821. El clero fue fundamental (Gorostidi, en Guipúzcoa), pero este brote tampoco prosperó y los rebeldes fueron dispersados en Larrainzar y Nagore.

Fracaso y retirada
A la dispersión siguió la huida de los jefes a Francia, desde donde comenzaron nuevamente a preparar otro alzamiento y alijos, además de fábricas de municiones, en Irati.
Los párrocos de la Montaña fueron especialmente activos (Ignacio Azcona, de Burguete, Andrés Martín, Pedro, Agustín Ilincheta).

El mayor esfuerzo de la guerra fronteriza corrió, entretanto, a cargo de Cataluña mientras en la Cuenca de Pamplona y en la Ribera grupos guerrilleros aparecían de vez en cuando. En el mismo Pamplona no fueron escasos los choques como el 19 de marzo de 1822 entre partidarios y detractores de la Constitución.
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El siguiente texto esta tomado de este lugar de la Gran Enciclopedia Navarra

Ambiente generado en Navarra por el alzamiento de Riego y comportamiento de las tropas españolas en Pamplona.
En Navarra, los movimientos militares de carácter Realista comenzaron el 1 de diciembre de 1821.
Pero los movimientos de protesta se habían iniciado antes, atizados por la euforia a veces insolente de los constitucionales.
A raíz de la sublevación de Riego en Andalucía y de la consiguiente reimposición de la Constitución de 1812, la guarnición militar de Pamplona se había sumado a la rebelión y, el 11 de marzo de 1820, obligó a las autoridades locales a jurar la Constitución.
Luego, el Gobierno cesaría como virrey de Navarra al conde de Ezpeleta  para sustituirlo por el también navarro pero liberal Espoz y Mina.

La actitud insultante de algunos soldados y la obligación que luego se impuso a los sacerdotes de predicar desde el púlpito en favor de la Constitución debieron contribuir más tarde, ya en los primeros meses de 1821, a que se registraran algunos tumultos de protesta en Tudela, Tafalla y Corella e intentara formar una primera partida el llamado Julianillo, antiguo sargento de Mina durante la guerra de la Independencia, en Lapoblación.

Llega a Pamplona un batallón de la Milicia Nacional, cuerpo de voluntarios exaltados de la Constitución.
El ambiente de Navarra no debía parecer ciertamente seguro al Gobierno si, como se dijo, fue ese el motivo que le indujo a enviar a esta región, en junio de 1821, un batallón de la Milicia nacional (organización paramilitar creada para defender la Constitución, en cierto modo como cuerpo político), cuya presencia en Pamplona provocó la reiterada protesta del Ayuntamiento y un más serio brote de indignación popular, que llegó al apedreamiento de los soldados.
Estos a su vez, cuenta Gambra, "provocaban de continuo al vecindario con sus canciones del Trágala y el Himno de Riego, así como con el toque de retretas injuriosas".
A ello aún sumaría el Ayuntamiento, en una de sus lamentaciones, "el escandaloso trato con mujeres por parte de la tropa"; esto y lo anterior, "eran causa del mal espíritu de la población".
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Seguidamente entresaco de esta otra entrada de la Gran Enciclopedia Navarra el siguiente texto que nos informa mas pormenorizadamente de algún protagonista de los alzados en Navarra ya que entre ellos hay varios vecinos  de nuestra Merindad.

Comienzos de 1821,  El alzamiento en Navarra fue organizado por: Joaquín Mélida, párroco de Barasoáin y posteriormente canónigo de Zaragoza; Francisco Benito Eraso, de noble familia navarra, vecino del lugar de Garinoáin, que llegó a ser destacado general carlista; Joaquín Lacarra, canónigo de la catedral de Pamplona, y Juan Villanueva, antiguo guerrillero que luchó contra los franceses, conocido por "Juanito el de la Rochapea" que llegó a graduarse de teniente coronel durante el trienio constitucional (éste es quien se batió en Uxue contra las tropas constitucionales) Todos ellos eran miembros fundadores de la Junta de Regencia en Navarra y encargados, por tanto, de organizar la resistencia.

A finales de enero de 1821 se levantó en armas el guerrillero Juanillo, un antiguo sargento de Espoz y Mina, en el lugar de Lapoblación.
En la frontera con Rioja actuó otro antiguo guerrillero, "El cura de Salazar", más conocido por "El tuerto de Armiñón". Estas primeras intentonas fueron sofocadas por la acción conjunta del Empecinado y López Baños, capitán general de Pamplona este último.

En enero de 1822 se reunió la Junta de Regencia en Barasoáin y decidió armar a 300 jóvenes, declarando la guerra al gobierno central, al tiempo que se alistaban más de 500 voluntarios al mando de Santos Ladrón de Cegama y Juan Villanueva (a este casi lo apresan en la acción ocurrida en Uxue).

Para acallar el levantamiento acudió el coronel Juan José Cruchaga, el que fuera lugarteniente de Espoz y Mina.
Las partidas fueron dispersadas y sus jefes más destacados obligados a huir a Francia (Toulouse); pero desde allí se organizó una división al mando de Vicente Jenaro Quesada y, como jefes inmediatos, Santos Ladrón, Juan Villanueva y Juan Bautista Guergué, todos antiguos guerrilleros que se habían batido en la guerra de la Independencia.
Las armas fueron introducidas a través del bosque de Irati y se fortificó Orbaiceta, reclutándose jóvenes de la zona con la ayuda del vicario de Ochagavía, Pedro Agustín Ilincheta.
Fue tal la importancia que volvieron a cobrar las guerrillas, que en agosto de 1822 el gobierno central proclamó estado de guerra en el quinto distrito militar, al que pertenecía Navarra.
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Fin del trienio liberal y de la guerra realista.
Ver en wikipedia.
El trienio liberal y la guerra realista acabaron cuando la Santa Alianza (Prusia, Austria, Rusia y la recién sumada Francia) decide en el Congreso de Verona (22 de octubre de 1822) acudir en ayuda del Borbón español.
Fruto de esa ayuda es el envío de los «Cien Mil Hijos de San Luis» (95.000 hombres del ejército francés, bajo el mando de Luis Antonio de Borbón, duque de Angulema), el mes de abril de 1823.
Tras atravesar los Pirineos los Cien Mil no encontraron una efectiva oposición, y acorralaron a las fuerzas liberales, que retrocedieron hasta Cádiz junto con el gobierno y el propio rey, que en la práctica era su rehén.
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La otra cara de la Pepa y de las posteriores constituciones.
Por ultimo os pongo un vídeo donde el profesor Felix Rodrigo expone un  punto de vista que no es tenido en cuenta ni por la historiografía oficial ni por los organismos impulsores de la celebración del bicentenario de la Constitución de Cadiz.
Cuenta lo que supuso la Pepa y la Guerra Realista para el pueblo llano y se hace un repaso histórico contemplando la manera de gobernar y los cambios sociales ocurridos en España durante todo el siglo XIX.
El vídeo tiene una duración de 49 minutos pero es ameno e instructivo para comprender unas cuantas cosas que todavía nos afectan.



LA OTRA CARA DE LA PEPA from ALISH on Vimeo.

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