domingo, 26 de febrero de 2012

Apuntes sobre cultos precristianos en el entorno de Uxue: Lacubegi. Júpiter. Magna Mater.

Si leemos los dos libros que la Fundación para la Conservación del Patrimonio Histórico de Navarra editó el año 2011 sobre Uxue, nos encontraremos con innumerables sorpresas que poco a poco irán cambiando y enriqueciendo la percepción sobre lo que ha sido nuestro pueblo a través de la historia.

En un capítulo del más voluminoso de estos libros, el titulado "Santa María de Ujué", Mercedes Unzu Urmeneta, José Antonio Faro Carballa y María García-Barberena hablan de las excavaciones realizadas en el santuario habiendo resultado las más interesantes por sus resultados las hechas en el presbiterio (cabecera románica)
En la página 49 de dicho volumen se habla de los restos de una edificación muy especial:
Es la planta de un pequeño edificio que datan  como de entre el siglo IV y VII de nuestra era, situado entre los ábsides central y sur del románico.
En los primeros momentos tras el hallazgo, se le definió como oratorio de época romana y se especuló sobre su antigüedad que los mismos arqueólogos fecharon entre el siglo III y el V.
















En la foto lo vemos delante de pilar de separación del ábside central con el de la derecha.
Este edificio fue respetado desde antiguo: Hay tumbas a su alrededor (talladas en la roca entre el siglo IV y el VI y utilizadas hasta el XI) pero ninguna dentro, señal de que a ese espacio lo consideraron un lugar especial e intocable.

También vemos un pedazo de columna de época romana junto al arco de separación entre el ábside de la la izquierda y el central y un hoyo para otro pilar similar junto a la cimentación del presunto oratorio.

Según los responsables de la investigación arqueológica, ese pequeño edificio que hubo ahí fue un templete o un oratorio desde época muy antigua.
Todos los datos aportados por la investigación del yacimiento indican la posibilidad de que en Uxue ha habido una continuidad de culto a lo sagrado desde tiempos anteriores al cristianismo hasta llegar a nuestros días..

En el interior y entorno de este pequeño solar (3,5m x 2,5) se encontraron los restos de cerámica de la Segunda edad del Hierro.
También aparecieron algunos fragmentos de cerámica de cocina de producción local, de terra sigilata hispánica fechada en época alto imperial y sigilata tardía de entre los siglos IV y VI de nuestra era. Además se encontró una moneda de Julia Soemias acuñada en al año 220 después de Cristo.

Aras a Júpiter y Lacubegi  procedentes de Uxue.
Museo de Navarra
Los autores del artículo sobre los hallazgos arqueológicos recuerdan las aras dedicadas a Júpiter y Lacubegi encontradas en el término municipal de Ujué que datan del siglo IV de nuestra era.
Actualmente se conservan en el Museo de Navarra.

Los arqueólogos mencionan la teoría de la profesora Alicia María Canto que supone que la cima de Uxue fue una especie de meca religiosa dedicada a una divinidad relacionada con el toro.

En el mismo articulo también mencionan la teoría de María Ángeles Mezquíriz que relaciona estas aras con el culto a la Magna Mater ya que las aras de Uxue tienen esculpida una cabeza de toro y a esta divinidad se le sacrificaban toros en su honor.
Apuntan la posibilidad de que el culto a esta diosa pudo transformarse en la devoción cristiana a Santa María Madre.
Sugestivo tema sabiendo con certeza que en Uxue hubo culto precristiano como ya quedó dicho en este otro articulo sobre Jupiter y Lacubegi.

Llegados a este punto, cabe hacerse una pregunta: ¿Magna Mater pudo absorber un presumible anterior culto a la diosa Mari venerada por los vascones?
No olvidemos que la misma tierra pudo ser venerada, ya que en vascuence se le denomina Ama Lur (Madre Tierra) pues es la que nos provee de todos los bienes necesarios para la vida.

De todas maneras está claro que en la cima de Uxue hay un trasunto religioso muy antiguo que nos retrotrae más allá de las fechas iniciales de nuestra . .

Por las aras dedicadas a Júpiter y Lacubegi podemos ver que en nuestra tierra hubo simbiosis entre lo romano y lo local.
En el pueblo de Eslava mugante con Ujué y en Rocaforte también vemos que hubo culto a un dios local bajo el nombre de Peremustae. Son varias las ciudades romanizadas en torno a Uxue: Santa Criz de Eslava, Santacara... Beire....

San Martín de Unx. La devoción de una habitante de nuestra comarca a Magna Mater.
En el lugar de Santa Cruz dentro del término municipal de San Martín de Unx, casi donde se cruzan la carretera que va a Olite y el canal de Navarra, hubo una ermita ya desaparecida que seguramente se erigió sobre las ruinas de una villa romana, ya que allí se han hallado varias cosas de esa época.

Lo más llamativo encontrado en ese lugar fueron dos aras dedicadas por una tal Neria Helpis. Una está dedicada a Magna Mater y la otra a Soli Invictus pro salute Coemae.
El lugar del hallazgo no está muy lejos del término municipal de Uxue. Lo importante del caso es que nos demuestra que el culto a Magna Mater estuvo vivo por estas tierras, muy cerca de nuestro pueblo.

Picado por la curiosidad busqué información en Internet sobre la Magna Mater que menciona la profesora Mezquiriz y que vemos tan cercana en el ara de San Martín de Unx.


Hay bastante información sobre esta diosa. Solo por poner un ejemplo repetiré lo que dice la Wikipedia:
“El culto hacia la Magna Mater llegó a occidente en torno al año 600 a.c. procedente de Asia Menor. Su equivalente griega era Cibeles.
La Magna Mater, la fuente de vida, se enfureció contra su amante Attis (el dios de la vegetación), porque le había sido infiel. Presa de un ataque de celos, Magna Mater mató y castró a su amante, enterrándolo a continuación bajo un pino. Tras llorar su muerte le devolvió la vida. 
Las estaciones reproducen esta historia: la vegetación se marchita en otoño, muere en invierno y revive en primavera, momento en el que tienen lugar las grandes ceremonias en honor de la Magna Mater.

Durante estas celebraciones se baila, se canta y se interpreta música. Los aspirantes al clero se castraban a sí mismos utilizando piedras, reproduciendo así el destino de Attis y ofreciendo su fertilidad a la Gran Madre. 
A continuación se excavaba un foso al que descendían los iniciados vestidos con togas blancas. Se colgaba sobre ellos un toro vivo y se procedía a su sacrificio. Los iniciados, cubiertos con la sangre del toro, se arrastraban fuera del foso habiendo ya "renacido" en el culto de la Magna Mater”.

¿Y qué base hay para suponer que el culto a la Magna Mater, estuviera arraigado en Uxue?  
Alicia Canto y María Ángeles Mezquíriz creen suficiente que las aras encontradas en Uxue tengan una cabeza de toro esculpida para relacionarlas con los toros que se sacrificaban en honor de la diosa.
En el taurobolium de la Villa de las Musas de Arellano (donde se veneraron a Magna Mater y Attis) también hay dos piedras colocadas paralelamente con una cabeza de toro esculpida en cada una de ellas.

Los indicios encontrados en Ujué son como un pequeño fragmento de un gran rompecabezas. Hay datos para hacer suposiciones en ese sentido, pero a este puzzle le faltan todavía muchas piezas para poderlas encajar y tener una imagen más fiable.
De todas maneras podemos decir que al menos en San Martín de Unx hubo una devota de la Magna Mater y que en la villa de las Musas de Arellano se le rindió culto hasta el siglo V de nuestra era.

Es curioso constatar que Attis, amante de Magna Mater (la gran madre, la diosa madre) sea el dios de la vegetación ya que en Ujué tenemos cinco representaciones del hombre cubierto de hojas y vegetación que al parecer representa al renacer, el resucitar primaveral.
Ya hablamos de él como "Udaberriko Gizona, Hombre de la Primavera, el Hombre Verde" en este otro capitulo.

El taurobolio de la Villa de las Musas de Arellano
Se trata de una sala dentro de la villa, con una estructura de sillares de gran tamaño en forma de "U" en la parte central.
La naturaleza del edificio y el hallazgo en él de dos aras grabadas con cabezas de toro son datos que indican que se trata de un centro religioso destinado al culto a Cibeles-Attis.
Incluye un espacio para la celebración de bautismos de sangre del toro en honor a Cibeles ó del carnero en honor a Attis. Este taurobolio de Arellano debió estar en uso hasta el siglo V de nuestra era.
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También se han encontrado restos de un taurobolio en el vecino pueblo de Gallipienzo.
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EL ORIGEN DE VENIR EN ROMERÍA A UXUE  
Sobre el posible origen precristiano de las romerías a Uxue decir que el Papa Liberio, allá por el siglo IV, fundó las rogativas en el mismo día (25 de abril) en que los romanos salían a procesionar por los campos para que los dioses fuesen propicios y permitieran buenas cosechas.
Desde entonces, el día 25 de abril se celebraba la principal rogativa del orbe católico y desde antiguo ese día fue inicio de las principales romerías a Uxue...(Ver aquí).
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APUNTES FINALES.
Quizás os interese consultar para profundizar en el tema de las aras con cabezas de toro en nuestra comarca del este de Navarra y Cinco Villas de Aragón:
-Una comunicación del profesor Francisco Marco Simón de la Universidad de Zaragoza  En esta comunicación también se relata el hallazgo en San Martín de Unx de las aras dedicadas a Magna Mater y a Soli Invictus.
-En esta otra dirección también se habla de los toros, taurobolios y el rito a Cibeles, la Magna Mater en nuestra zona.
-Sobre los distintos mitos de la Diosa Madre recomiendo visitar este enlace de la Wikipedia
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martes, 7 de febrero de 2012

Una acción bélica en Uxue durante la guerra realista en el trienio liberal entre 1820-23.

Hoy publico dos textos distintos sobre un mismo suceso ocurrido en Ujué.
Provienen de cada uno de los bandos contendientes en Navarra durante la guerra realista de 1821-23.
Esta guerra se desarrolló a lo largo del llamado trienio liberal.

Por una parte guerreaban los voluntarios realistas enrolados en la denominada "División Real de Navarra".
Por la otra parte el ejército español acantonado en Navarra, afecto al pronunciamiento de Riego, que trataba de someter a los primeros para imponer la constitución de Cadiz.
Sobre esta guerra y el alzamiento realista en Navarra ya escribí en un anterior capítulo del blog.

Los dos textos que veremos hoy relatan la misma acción.
En el primero, escrito por uno de los cabecillas de la facción realista, párroco de Uztarroz, se habla de la llegada a Uxue de Juan Villanueva conocido como "Juanito el de la Rochapea" y sus hombres, y de cómo fueron sorprendidos por el enemigo y tuvieron que huir precipitadamente del pueblo.

El segundo texto está tomado de un periódico constitucionalista (“constitución o muerte” dice en su mancheta) en donde se cuenta que a esta partida de realistas se le persiguió hasta Gallipienzo.

Según cuenta Don Andrés Martín, cronista de la guerra realista, Juan Villanueva también conocido como "Juanito el de la Rochapea" se enfrentó con los soldados del coronel Tabuenca en las inmediaciones de la plaza de Uxue y tuvo que huir por una de las calles para salir del pueblo.
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La que vemos en la foto de arriba es la Plaza del Ayuntamiento contigua a la Plaza Mayor.
La calle que conduce directamente a las afueras de la villa es la que vemos a nuestra izquierda en la foto. Es la denominada popularmente como Calle del Cuerno.
Seguramente fue esa calle la que tomó "Juanito el de la Rochaepa" para salir del pueblo en su huida.                                          ---------------
Empezaremos leyendo el capítulo IV del libro del cura de Ustarroz donde se cuenta que el 23 de diciembre de 1821 una columna al mando del comandante realista don Santos Ladrón de Cegama pasó de la Valdorba a Ujué descansando tres días en nuestra villa camino de Lumbier. Luego sufrió una grave derrota en Nagore.

En el capitulo V, que copio a continuación, veremos cómo se las vio la columna de Juan Villanueva el día 11 de enero de 1822 cuando vino desde Yesa perseguido por el coronel Tabuenca pretendiendo hallar refugio en nuestro pueblo.
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Esta foto  la publicó el amigo Juanjo en su blog "Pitillas" a la vez que el capitulo V del cura de Ustarroz sobre el lance ocurrido en Uxue.
Posteriormente he podido leer todo el libro en formato PDF tras buscarlo poniendo su título en el buscador interior de la Web oficial del Gobierno de Navarra.
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Episodios en Ujué sonsacados del libro titulado "Historia de la guerra de la División Real de Navarra contra el intruso sistema llamado constitucional y su gobierno revolucionario”

Capitulo V.
Última sorpresa y dispersión de los realistas a las ordenes del segundo comandante, D. Juan Villanueva, en la villa de Ujué en 11 de enero de 1.822
El insigne Villanueva a pesar de la derrota y dispersión general que había sufrido en Larrainzar por un triste conjunto de circunstancias, que de ninguna manera podían evitarse; y no obstante de la infausta sorpresa de Nagore, que acababa de verificarse en la columna de D. Santos con una total disipación de la misma, concebía todavía esperanzas lisonjeras de reunir los dispersos de ambas columnas, y continuar con ellos en la más difícil, ardua y expuesta de las empresas humanas.
Queda solo entre los principales que había delineado este plan; y aun no cree imposible su ejecución y su éxito feliz; ¡Cuánto puede producir de entusiasmo y de ideas sublimes en un alma grande, noble y generosa el amor vehemente de la Religión y del Rey!

Con este noble objeto pasó con unos 60 hombres desde Yesa a Ujué, a donde llegó entre cuatro y cinco de la tarde.
Se alojó en el extremo del pueblo y colocó su gente en las casas inmediatas; cubrió los puntos y avenidas del enemigo con avanzadas y centinelas de la mayor confianza, particularmente la parte de Gallipienzo, donde se hallaba una pequeña columna contraria, a las órdenes del coronel Tabuenca; y obligado de una fuerte destemplanza catarral que padecía, se retiró a descansar afianzado en las medidas de seguridad que había tomado y en la más constante y jamás desmentida lealtad de los habitantes de este pueblo realista, que se desvivía por auxiliar a porfía a los que defendían la buena causa.
El enemigo, que sabía muy bien la ciega adhesión de esta villa hacia los voluntarios realistas, al mismo tiempo que su odio y ojeriza a los partidarios del sistema constitucional, no dudaba que todos los puntos y pasos regulares de su tránsito para la misma, estarían ocupados con dobles avanzadas y centinelas; y por lo mismo, dejando los caminos triviales y caminando una parte de la noche, se dirigió por la derecha al pueblo de Sabaiz (¿Abaiz?), por cuyo punto tomó su marcha para Ujué, entrando al amanecer en esta villa por la parte opuesta al camino de Gallipienzo y demás sitios donde estaban colocadas las avanzadas.
Por este ardid y astuto medio logró la completa sorpresa que intentaba contra la pequeña columna realista situada y alojada en esta villa.

Los tiros que disparaba el enemigo por las calles, sus feroces y sanguinarios aullidos de muerte y los lastimeros clamores y ayes de los inocentes moribundos fueron los primeros avisos que tuvo Villanueva de la entrada de sus contrarios en el pueblo.
En este lance, lejos de rebajarse un punto la grandeza de su valor y fortaleza, recibe un aumento extraordinario a la vista del peligro. Sale de su alojamiento montado en su caballo y con sable en mano, acompañado de D. Francisco Ibarrola y D. Pedro Ozcoydi, y queriendo huir por una calle, la encuentra bien cerrada por el enemigo, quien le tira una descarga, a cuyas resultas queda traspasado de balas y herido mortalmente su caballo.
Se retira hacia la plaza, y se halla también al frente del enemigo. Toma su dirección por otra calle, pero se mira igualmente embarazado por las bayonetas contrarias. En este estado, viéndose acometido por todas partes, se arroja contra los que cerraban su tránsito, quienes aterrados de su terrible y espantoso denuedo, se vieron en la necesidad de abrirle el paso, por no perecer al filo de su furioso y centelleante sable.
Sale del pueblo con su agonizante caballo y el enemigo le sigue a sus alcances, particularmente en la bajada del mismo, donde no era posible dar una carrera.
En este momento el valiente y leal paisano Pedro Gorría, de esta misma villa, se presenta contra el enemigo en una altura inmediata y arrojando furiosas piedras contra el mismo, con los gritos siguientes: “Formación voluntarios, y venid acá, donde hemos de acabar con la canalla”, logró que se detuviesen los que perseguían a Villanueva, quien tomó entonces alguna ventaja y pudo por este medio salvarse de aquel peligro.

Apenas había andado una legua de camino cuando expiró su caballo a causa de las mortales heridas recibidas poco ha en las calles de Ujué; pero quiso la providencia divina que un buen potro de D. Agustín Esparza, alias Catachuan, oficial realista, corriese de una cuadra de Ujué y siguiese a carrera abierta al caballo de Villanueva, sin separarse un punto de su lado, en el cual montó enseguida que le faltó el suyo. Acaso feliz, que los católicos realistas de esta villa atribuyesen piadosamente al patrocinio milagroso de Nuestra Señora de Ujué.

Así se vio libre Villanueva de uno de los peligros más terribles e inminentes en que puede verse el hombre en la infausta alternativa de la guerra. Conoció entonces que no era llegado todavía el suspirado momento de la restauración del trono y del altar y corrió al instante a unirse a sus compañeros en Francia, donde permaneció hasta el segundo más venturoso levantamiento, en compañía de su esposa, que también había salido de Pamplona con él.

En esta fatal sorpresa perecieron en manos del enemigo seis de los realistas, entre quienes se cuenta D. Manuel Molís, beneficiado de Úcar y capellán de Villanueva, y el teniente coronel D. Joaquín de Navarlaz, dos soldados y dos paisanos. Cayeron también unos pocos prisioneros, entre los cuales se hallaba D. José Miguel Navarro, secretario de Villanueva, los que cubiertos de golpes y de amenazas de muerte, fueron conducidos a los calabozos de la ciudadela de Pamplona, salvándose los restantes al amparo y abrigo de los habitantes leales de esta villa.

No es posible poder dar una idea de toda clase de amenazas, de males y atropellos que padeció este pueblo leal con el motivo de esta jornada funesta.
El cabildo eclesiástico, el ayuntamiento y generalmente todos los vecinos, estuvieron expuestos a sortear sus vidas por parte del infernal Tabuenca y demás jefes de las hordas revolucionarias, quienes evidenciados de sus sentimientos contrarios al sistema constitucional por su general decisión a favor del Rey nuestro Señor, en cuya defensa habían tomado las armas hasta 100 de sus jóvenes valientes, miraban a esta villa como un asilo y refugio seguro de los realistas de Navarra y de todas partes.

Aunque esta sorpresa puede llamarse la conclusión final y decisiva del primer levantamiento de los voluntarios realistas de Navarra, quedaron sin embargo diseminados por este leal suelo algunos pocos jefes subalternos, que permanecieron en él hasta el segundo más feliz rompimiento, haciendo de cuando en cuando varias correrías contra el enemigo.
Estos valientes oficiales fueron D. Pedro Echegoyen, alias Perito; D. Agustín Esparza, conocido por Catachuan; D. Antero Dancausa, D. Ramón Jáuregui y D. Francisco Armengol. El primero tuvo la desgracia de caer en breve en poder de una partida enemiga mandada por el capitán D. Manuel Gurrea, y aunque pudo salvar la vida en medio de los ultrajes y amenazas más terribles, sufrió en los calabozos de Pamplona los horrores y padecimientos casi equivalentes a la muerte. Los restantes se burlaron siempre de las más vivas persecuciones de las columnas enemigas, a quienes hicieron estar en unas continuas marchas y movimientos, causándoles por este medio fatigas y trabajos que no es fácil calcularlos y analizarlos hasta su punto. Estos restos de la división Navarra fueron como el sostén del espíritu público realista, la esperanza de los leales, el terror y centinela de los extraviados y la avanzada permanente de los jefes principales, que refugiados en Francia, estaban coordinando mejor la entrada en este reyno, para el segundo levantamiento, que había de contribuir eficazmente a la restauración más completo del trono y del altar.
(Fin del capítulo V)
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Relato periodístico basado en un parte de guerra del ejército español constitucionalista (seguidor de Riego)

Si acedéis a La web del Ministerio de Cultura en su apartado llamado Hemeroteca de Periódicos Históricos y ponéis en búsqueda la palabra Uxue, uno de los enlaces que aparecen es el del Número 26 del Diario Constitucional Político y Mercantil de Barcelona del sábado 26 de enero de 1822, y es que en este periódico se escribe Uxué al referirse a nuestro pueblo.

En la primera y segunda página de ese número relata la misma acción, con alguna que otra variante respecto al relato que hemos leído antes, dando a entender que persiguieron a los realistas hasta Gallipienzo haciéndoles varios muertos, entre ellos Agustín Esparza (alias "El Tuerto" según el periódico) jefe de una cuadrilla a las órdenes de Juan Villanueva, cosa que queda desmentida en el artículo que hemos reproducido antes. Veremos que a la hora de identificar a los muertos y prisioneros hay diferencias entre los dos relatos aunque de momento me fijaré en la que sigue:

Al guerrillero Agustín Esparza, que no murió en esta acción, se le conoce en la crónica del cura de Uztarroz como "Catachuán" y en ésta como "el Tuerto". Curioso. Ya veréis por qué.
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Número 26 del Diario constitucional político y mercantil de Barcelona. Sábado 26 de enero de 1822.
Noticias de los facciosos. El Universal inserta el siguiente articulo con fecha de Puente la Reina el 12 de Enero.
El coronel Tabuenca comandante de la columna móvil de Castilla la Vieja ha dado parte al general López Baños desde Uxué con fecha del día de ayer noticiándole que una guerrilla destacada de dicha columna, y que se componía de cien infantes y ocho soldados del regimiento de Toledo, alcanzó a los facciosos en Gallipienzo el 10.
Los mandaba Juanito y Agustín Esparza (alias el Tuerto). Fueron totalmente dispersados, y se les mataron 20 entre ellos el llamado Esparza, comandante de una de las cuadrillas y un clérigo llamado D. Luis de Molina abad del lugar de Arteta, que se titulaba capellán del primer batallón.

Cayó prisionero con otros varios el secretario de Juanito; pero este logro fugarse con nueve caballos, a lo que ya estaba preparado antes de la acción.

Cayeron además en poder de nuestra guerrilla muchos fusiles y enseres, sin contar los que se suponía estaban ocultos y en las casas que se iban a registrar.

El coronel Tabuenca iba marchar para Tafalla con la valiente columna visto que ya no quedaban facciosos por aquellos entonces. Se ha dividido la provincia en tres distritos: el primero que mandará el teniente coronel Cruchaga, se compone del país comprendido entre la orilla izquierda del rio Arga desde su confluencia con el Ebro hasta Pamplona y saliendo desde Huarte hasta Roncesvalles, Valle de Roncal, merindad de Sangüesa y orilla izquierda del Ebro. En él maniobrarán tres columnas partiendo de los puntos principales de Olite, Sangüesa y Aoiz

El segundo que mandara el teniente coronel Tabuenca se compondrá del país comprendido entre la orilla derecha del Arga desde su confluencia con el Ebro hasta Pamplona, camino de esta plaza a Vitoria, frontera con Guipúzcoa, rio Bidasoa, valle de Baztán hasta Roncesvalles bajando por la orilla derecha del rio que viene por Huarte a Pamplona, en él maniobraran dos columnas partiendo de los puntos de Echarri Aranaz y Leiza. El general López Baños con el jefe de estado mayor Sarabia y los comandantes Rubin de Celis y Osorio se sitúan en Puente la Reina y recorrerán los puntos según lo exijan las necesidades.

Con estas providencias estará perfectamente vigilado el país y se evitaran las tramas de los enemigos del orden. (...)
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Hasta aquí he transcrito  lo mas interesante de la noticia que da el periódico barcelonés.
El teniente coronel Cruchaga y el coronel Tabuenca, obstinados perseguidores de los voluntarios de la División Real de Navarra, murieron en el campo de batalla durante esta guerra.
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Ujué fue lugar de descanso de los realistas a finales de 1822.
Volviendo al libro del párroco de Ustarroz sigue contando durante 55 capítulos los avatares de la División Real de Navarra, sus andanzas guerreras por Navarra, sus dos campañas hacia Cataluña y las batallas que libró en tierras de Huesca.
Y habla del general realista Carlos O´Donell que el 27 de diciembre de 1822 (capítulo XXXII) descansó con los voluntarios de Navarra en Uxue, proveniente de Beire antes de reemprender su marcha hacia el valle de Aibar...
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Nace una leyenda
El episodio de guerra en que se cuentan los apuros de los realistas en nuestra villa y la peligrosa huida de Juan Villanueva fue posteriormente publicitado como un milagro de la Virgen de Ujué.

El padre Clavería en su libro «Historia documentada de la Virgen, del Santuario y de la Villa de Ujué» (1953) menciona la huida de Juan Villanueva y su salvación como un milagro de la Virgen a la que se encomendó en aquellos momentos de apuro.
Cuenta que años más tarde de acabar aquella guerra y haber sido derrotados sus enemigos por las tropas realistas y por los Cien mil hijos de San Luis, Villanueva subió a Ujué en el día de los romeros de Tafalla entunicado y cargando una pesada cruz en acción de gracias.

Ignacio Baleztena, con su particular y ameno gracejo, se basó en el libro del cura de Uztarroz para recrear la hazaña de Villanueva en Ujué considerándola un milagro. Podéis leer la primera parte de esa versión pinchando aquí
Y la segunda parte del relato pinchando aquí
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El tuerto de Gallipienzo.
Florencio Idoate en el segundo tomo de su obra “Rincones de la historia de Navarra” y en el capítulo titulado “Correrías de los realistas a principios de 1822” cuenta como el 28 de abril de ese año el tuerto de Cáseda seguía haciendo de las suyas.
Aquí debe haber una errata pues en todo el capitulo se habla a menudo de las correrías de "el Tuerto de Gallipienzo" y esta es la única vez que se menciona un tuerto “de Cáseda”.

Pues bien, "el Tuerto" y su partida entraron la noche del 28 de abril de 1822 en Ujué y fueron directamente a la casa del cirujano, un tal Itoy, que era uno de los pocos constitucionales de la villa. Como el cirujano se negó a abrirles y a salir de casa, estuvieron toda la noche insultándole y cantándole coplas ofensivas, marchándose al amanecer tras soltar unos tiros por las calles. El cirujano se tuvo que refugiar en Tafalla.

"El tuerto de Gallipienzo" y "Catachuán"... ¿la misma persona? 
En la crónica del cura de Ustarroz se dice que un jefe de los que acompañaban a Villanueva en la escaramuza de Ujué era Agustín Esparza y que era conocido como "Catachuán".

En Gallipienzo recuerdan que hubo un guerrillero apodado Catachuán. En una canción popular propia de ese pueblo hacen mención de un segador llamado Catachuan y además hay un topónimo con ese nombre en el término de Aurino: el "Hoyo de Catachoán".

En la crónica del Diario Constitucional Político y Mercantil de Barcelona hemos visto que a Agustín Esparza se le llama "el Tuerto".
En el libro de Idoate aparece unas cuantas veces "el Tuerto de Gallipienzo" pero no da su nombre verdadero.

En dicho libro aparece que "el tuerto de Gallipienzo" actuó en una zona muy amplia pero sobre todo en la comarca que comprende Gallipienzo, Aibar, Sada, Lerga, Eslava, la Valdorba, Uxue y San Martin de Unx y según un periódico constitucionalista de Zaragoza murió en Amatriain el 20 de septiembre de 1822.
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A leer estos dos relatos que os he presentado parece deducirse que "Catachuán" y "el tuerto de Gallipienzo" son la misma persona, pero no estoy seguro porque en esta guerra hubo varios ”tuertos”.
Si algún lector tiene más información, si hay certeza de que "el Tuerto de Gallipienzo" y Agustín Esparza, alias "Catachuán", eran la mima persona, o si en cambio alguien está seguro de que eran dos personas distintas ruego que me lo comuniquen para solventar esta duda.
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jueves, 2 de febrero de 2012

La Constitución de Cadiz y la guerra realista en Navarra.

Este capítulo lo escribo como prolegómeno y para que se entienda mejor una futura entrada donde contaré una acción ocurrida en el transcurso de la llamada Guerra Realista que supuso un enfrentamiento entre tropas de los dos bandos en el mismo casco urbano de Uxue en enero de 1822.
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La constitución de Cádiz.
La constitución de Cádiz supuso una ruptura con todo lo anterior. Se instauraba un régimen constitucional parlamentario abarcando todos los territorios peninsulares y los de ultramar disolviendo las peculiaridades de gobierno del Reino de Navarra y las tres provincias hermanas.

La instauración de la constitución suponía para Navarra su desaparición como reino diferenciado negándole una evolución propia.
Tras la expulsión de las tropas napoleónicas y el regreso del rey Fernando VII (III de Navarra) hubo seis años de absolutismo en los que la constitución de Cádiz quedó suprimida.

Alzamiento de Riego.
En 1921 tras el alzamiento del general Riego se proclama de nuevo la constitución y durante tres años se desarrolla lo que se puede llamar la primera guerra civil española: La realista. El rey juró la constitución pero secretamente alentó la sublevación contra ella.

Guerra Realista. Primeros chispazos de la revuelta en Navarra.
Texto tomado de este lugar  de la Enciclopedia Auñamendi.

Los precedentes de la guerra los hallamos en la protesta suscitada por la reimplantación de la Constitución de 1812 tras la sublevación de Riego en Cabezas de San Juan.
La guarnición de Pamplona obligó a las autoridades locales a jurar la Constitución y más adelante el nuevo Gobierno sustituiría al virrey, Conde de Ezpeleta por el exiliado Espoz y Mina, constituyéndose a continuación una Junta Gubernativa Interina.

Días después, un grupo de militares juraba la Constitución en Bilbao y se creaba en Vitoria la Milicia Nacional.(Voluntarios a favor de la constitucion)
Las primeras protestas -panfletos, gritos subversivos, injurias a las placas de la Constitución, algaradas- fueron generalizadas.
Se lanzaban gritos de «mueran los serviles» y de «viva la Constitución» contra los realistas.

En el mismo período 1820-21 las primeras medidas desamortizadoras de los bienes eclesiásticos, la supresión de las aduanas, señoríos, reducción del diezmo, etc., alimentaron la protesta.

En enero de 1821 surgió la sublevación en Castilla la Nueva (El Abuelo), en abril se lanzó al monte el cura Merino, en Burgos; en Vizcaya prendió el levantamiento, con ramificaciones guipuzcoanas, en Otxandiano. Pero el cura Merino fue derrotado en Salvatierra de Alava.

Para preparar mejor el siguiente brote, en Navarra surge una Junta Realista compuesta por dos nobles (Francisco Benito Eraso y Manuel Uriz) y dos eclesiásticos (Joaquín Lacarra y Joaquín Mélida) con la que colabora Santos Ladrón de Cegama y Juan Villanueva. (Este Villanueva mantuvo una refriega de guerra en Uxue que contaremos próximamente)

Se encarga el párroco de Uztarroz, Andrés Martín, de hacer acopio de armas. El levantamiento de Navarra (al que sigue el resto de las tierras vascas) tiene lugar el 11 de diciembre de 1821. El clero fue fundamental (Gorostidi, en Guipúzcoa), pero este brote tampoco prosperó y los rebeldes fueron dispersados en Larrainzar y Nagore.

Fracaso y retirada
A la dispersión siguió la huida de los jefes a Francia, desde donde comenzaron nuevamente a preparar otro alzamiento y alijos, además de fábricas de municiones, en Irati.
Los párrocos de la Montaña fueron especialmente activos (Ignacio Azcona, de Burguete, Andrés Martín, Pedro, Agustín Ilincheta).

El mayor esfuerzo de la guerra fronteriza corrió, entretanto, a cargo de Cataluña mientras en la Cuenca de Pamplona y en la Ribera grupos guerrilleros aparecían de vez en cuando. En el mismo Pamplona no fueron escasos los choques como el 19 de marzo de 1822 entre partidarios y detractores de la Constitución.
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El siguiente texto esta tomado de este lugar de la Gran Enciclopedia Navarra

Ambiente generado en Navarra por el alzamiento de Riego y comportamiento de las tropas españolas en Pamplona.
En Navarra, los movimientos militares de carácter Realista comenzaron el 1 de diciembre de 1821.
Pero los movimientos de protesta se habían iniciado antes, atizados por la euforia a veces insolente de los constitucionales.
A raíz de la sublevación de Riego en Andalucía y de la consiguiente reimposición de la Constitución de 1812, la guarnición militar de Pamplona se había sumado a la rebelión y, el 11 de marzo de 1820, obligó a las autoridades locales a jurar la Constitución.
Luego, el Gobierno cesaría como virrey de Navarra al conde de Ezpeleta  para sustituirlo por el también navarro pero liberal Espoz y Mina.

La actitud insultante de algunos soldados y la obligación que luego se impuso a los sacerdotes de predicar desde el púlpito en favor de la Constitución debieron contribuir más tarde, ya en los primeros meses de 1821, a que se registraran algunos tumultos de protesta en Tudela, Tafalla y Corella e intentara formar una primera partida el llamado Julianillo, antiguo sargento de Mina durante la guerra de la Independencia, en Lapoblación.

Llega a Pamplona un batallón de la Milicia Nacional, cuerpo de voluntarios exaltados de la Constitución.
El ambiente de Navarra no debía parecer ciertamente seguro al Gobierno si, como se dijo, fue ese el motivo que le indujo a enviar a esta región, en junio de 1821, un batallón de la Milicia nacional (organización paramilitar creada para defender la Constitución, en cierto modo como cuerpo político), cuya presencia en Pamplona provocó la reiterada protesta del Ayuntamiento y un más serio brote de indignación popular, que llegó al apedreamiento de los soldados.
Estos a su vez, cuenta Gambra, "provocaban de continuo al vecindario con sus canciones del Trágala y el Himno de Riego, así como con el toque de retretas injuriosas".
A ello aún sumaría el Ayuntamiento, en una de sus lamentaciones, "el escandaloso trato con mujeres por parte de la tropa"; esto y lo anterior, "eran causa del mal espíritu de la población".
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Seguidamente entresaco de esta otra entrada de la Gran Enciclopedia Navarra el siguiente texto que nos informa mas pormenorizadamente de algún protagonista de los alzados en Navarra ya que entre ellos hay varios vecinos  de nuestra Merindad.

Comienzos de 1821,  El alzamiento en Navarra fue organizado por: Joaquín Mélida, párroco de Barasoáin y posteriormente canónigo de Zaragoza; Francisco Benito Eraso, de noble familia navarra, vecino del lugar de Garinoáin, que llegó a ser destacado general carlista; Joaquín Lacarra, canónigo de la catedral de Pamplona, y Juan Villanueva, antiguo guerrillero que luchó contra los franceses, conocido por "Juanito el de la Rochapea" que llegó a graduarse de teniente coronel durante el trienio constitucional (éste es quien se batió en Uxue contra las tropas constitucionales) Todos ellos eran miembros fundadores de la Junta de Regencia en Navarra y encargados, por tanto, de organizar la resistencia.

A finales de enero de 1821 se levantó en armas el guerrillero Juanillo, un antiguo sargento de Espoz y Mina, en el lugar de Lapoblación.
En la frontera con Rioja actuó otro antiguo guerrillero, "El cura de Salazar", más conocido por "El tuerto de Armiñón". Estas primeras intentonas fueron sofocadas por la acción conjunta del Empecinado y López Baños, capitán general de Pamplona este último.

En enero de 1822 se reunió la Junta de Regencia en Barasoáin y decidió armar a 300 jóvenes, declarando la guerra al gobierno central, al tiempo que se alistaban más de 500 voluntarios al mando de Santos Ladrón de Cegama y Juan Villanueva (a este casi lo apresan en la acción ocurrida en Uxue).

Para acallar el levantamiento acudió el coronel Juan José Cruchaga, el que fuera lugarteniente de Espoz y Mina.
Las partidas fueron dispersadas y sus jefes más destacados obligados a huir a Francia (Toulouse); pero desde allí se organizó una división al mando de Vicente Jenaro Quesada y, como jefes inmediatos, Santos Ladrón, Juan Villanueva y Juan Bautista Guergué, todos antiguos guerrilleros que se habían batido en la guerra de la Independencia.
Las armas fueron introducidas a través del bosque de Irati y se fortificó Orbaiceta, reclutándose jóvenes de la zona con la ayuda del vicario de Ochagavía, Pedro Agustín Ilincheta.
Fue tal la importancia que volvieron a cobrar las guerrillas, que en agosto de 1822 el gobierno central proclamó estado de guerra en el quinto distrito militar, al que pertenecía Navarra.
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Fin del trienio liberal y de la guerra realista.
Ver en wikipedia.
El trienio liberal y la guerra realista acabaron cuando la Santa Alianza (Prusia, Austria, Rusia y la recién sumada Francia) decide en el Congreso de Verona (22 de octubre de 1822) acudir en ayuda del Borbón español.
Fruto de esa ayuda es el envío de los «Cien Mil Hijos de San Luis» (95.000 hombres del ejército francés, bajo el mando de Luis Antonio de Borbón, duque de Angulema), el mes de abril de 1823.
Tras atravesar los Pirineos los Cien Mil no encontraron una efectiva oposición, y acorralaron a las fuerzas liberales, que retrocedieron hasta Cádiz junto con el gobierno y el propio rey, que en la práctica era su rehén.
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La otra cara de la Pepa y de las posteriores constituciones.
Por ultimo os pongo un vídeo donde el profesor Felix Rodrigo expone un  punto de vista que no es tenido en cuenta ni por la historiografía oficial ni por los organismos impulsores de la celebración del bicentenario de la Constitución de Cadiz.
Cuenta lo que supuso la Pepa y la Guerra Realista para el pueblo llano y se hace un repaso histórico contemplando la manera de gobernar y los cambios sociales ocurridos en España durante todo el siglo XIX.
El vídeo tiene una duración de 49 minutos pero es ameno e instructivo para comprender unas cuantas cosas que todavía nos afectan.



LA OTRA CARA DE LA PEPA from ALISH on Vimeo.

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