lunes, 28 de marzo de 2016

Dos mujeres heridas en la iglesia de Ujué durante la Semana Santa de 1909.

En Semana Santa del 2014 publiqué un articulo donde se contaba la costumbre de salir por las calles de Uxue con carracas, tabletas y matracas para pedir "abujas pal monumento" y contaba en que consistía el llamado "Oficio de Tinieblas" donde había un momento en el que los feligreses hacían ruido con pies, manos y los mencionados instrumentos....(Ver aquí)

Foto:Wikipedia
Tal Oficio consistía en unos cantos que el clero y los miembros del coro hacían en la iglesia al anochecer del Viernes Santo.
Los salmos y cantos se hacían a la luz de un candelabro de 15 velas que iban apagando poco a poco.

En casa me contaban que la última vela representaba a Cristo y que en vez de apagarla, la escondían. Cuando todo quedaba en tinieblas, muetes y muetas hacían sonar carracas y tabletas y los mayores golpeaban los bancos con las manos y la tarima del suelo con los pies, recordando el terremoto que ocurrió cuando murió Jesús.

Según nos contaban, la chiquillería tenía tendencia a hacer excesivamente largo este momento de ruido. Tanto, que el sacristán (cinturón en mano) se ponía donde los críos para hacerles parar.
A continuación volvía a aparecer encendida la vela que representaba a Cristo rememorando su resurrección, se encendía la luz eléctrica de la iglesia y acababa el Oficio.

Pues bien. He aquí un incidente ocurrido en el Oficio de Tinieblas de la Semana Santa de 1909 que se saldó con dos señoras de Ujué heridas de cierta consideración:

Nos lo cuenta el incansable Juan José Casanova en su blog "Pitillas" de esta manera:

APROVECHANDO EL OFICIO DE TINIEBLAS.
 09 de abril de 1.909
En las funciones religiosas celebradas en la iglesia de Ujué los días 8 y 9 de abril, con motivo de la Semana Santa del año 1.909, en el momento en que queda sin luz el templo y se produce ruido por los concurrentes, fueron lanzadas algunas piedras hacia la parte de las mujeres.

Del hecho resultaron heridas Antonia Gambarte y Emeteria Ayesa, que tardaron en curar las lesiones recibidas 14 días, no produciéndose ninguna deformidad en su cuerpo.

Por tal motivo se remitió el correspondiente sumario instruido a la Audiencia de Pamplona. En su vista, el Ministerio fiscal pidió el sobreseimiento y que se remitiese al juez municipal para su conocimiento, en el correspondiente juicio de faltas. 
Las costas fueron declaradas de oficio.
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Por estas mismas fechas, probablemente otro año, en un pueblo castellano, aprovechando la tenebrosidad y gran ruidera del momento, unos mozos se afanaron en clavar los abrigos de las asistentes a los bancos de la iglesia.
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