miércoles, 4 de abril de 2018

En Uxue se labraba con bueyes y había vacas royas que furiaban como betizus.

Las vacas royas de Ujué.
Todavía perviven en nuestra memoria aquellas vacas royas que tuvo Fidel Zubiri allá por los años 50.
Había veces en que dichas vacas venían pastando hasta los arrabales del pueblo y cercanías de las escuelas.

Eran furas, furiaban…
Recuerdo que en casa nos decían que las vacas royas no eran muy de fiar, que a veces furiaban (embestían, tratando de acornear) sobre todo si estaban criando algún ternero…

Las vacas royas de Uxue se parecían a las betizu.
Foto: una betizu y su cría

Bueyes de tiro.
Para cuando nacimos los del año 1953, ya no quedaban bueyes de tiro en Uxue. Pero desde crío oí hablar de gente del pueblo que los tuvo.

Uno de los varios relatos sobre estos animales que escuché en casa fue el de aquel matrimonio al que se le murió uno de los dos bueyes que poseían.


Se dice que allá en una pieza junto a la carretera que va a San Martin, vieron a aquel matrimonio tratando de labrar una finca que tenían en el lugar que los ujuetarras conocemos como “la curva de Chanajo”. En la yunta solo tenían al buey superviviente.   
Dicen que donde normalmente iba el buey que faltaba, iba tirando (o empujando) ella. 
El marido mantenía el arado firme para que el surco fuera bien, mientras animaba al buey con un “¡aida  Royico!” y a su mujer con un “¡aida Lucía!”
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Otro suceso antiguo, éste verdadero, de hace unos cien años, es aquel que oí contar a Maria Luz Aldunate Zoroza: 
Resulta que su padre llevó a beber sus bueyes al pozo Lifonso en el río Aragón.  
Empujados por el peso y la carga del carro del que tiraban, los dos bueyes fueron a parar dentro del pozo y según contaba, gracias al amo de casa del Cuadrau, que sabía nadar y se tiró al pozo, pudieron desengancharlos y sacarlos del agua

Más recuerdos de varios uxuetarras sobre bueyes de trabajo.
En el libro titulado “Los corrales de Ujué y la vida de antaño” Casto Remón Larrondo, que ahora tiene 95 años, cuenta que en su familia tuvieron bueyes en el caserío de Busa y que él mismo los cuidaba.

Según nos refiere Loli Alonso, su nuera, Casto todavía recuerda cómo siendo un chiquitajo se le escapó uno de los bueyes que cuidaba, que fue a buscarlo y que no lo encontró... 
Al volver había desaparecido el otro buey. Domingo el "Carbonero" lo vio llorando y le dijo: -
- ¿Porqué lloras, Castico? 
A lo que Casto contestó: - 
- He perdido el buey blanco y el negro no lo encuentro.

Según Casto, que conserva una privilegiada memoria, también había bueyes en Rusiana (Erlosiana) en la hacienda de Laurentino Zubiri y en el corral de Julianico.
Los últimos bueyes (según Casto) fueron probablemente los de Ángel Zubiri, Cándido Valencia “el Señor”, los de Sara de casa Juan Andrés y  los de la familia de Julio y Ramos Berrade.

Sergio Monreal Ayesa cuenta que él vió en una casa de Ujué un yugo de bueyes para tres. El hueco de en medio era más pequeño que los dos laterales. La finalidad era que se unciera en este un buey joven para irse acostumbrando al yugo e ir aprendiendo de los bueyes veteranos.

Cuando no trabajaban, los bueyes iban con las vacas.
Feliciano Jurío que cuando fue entrevistado ya tenía 80 años, cuenta que en tiempos de su padre la mayoría de los que tenían vacas royas tenían bueyes (buey es el toro castrado). 
Cuando los bueyes no trabajaban, hacían el careo (salir a pastar) con toda la manada de vacas, por los barrancos y los carasoles de Ujué.

Ser boyatero, boyero.
En Uxue, al que se ocupaba de llevar vacas y bueyes a apacentar se le llamaba boyatero, boyero, palabra que originalmente significaba cuidador de bueyes.
La palabra boyeral significa el terreno reservado para el pasto del vacuno.
Boyato era la palabra para referirse al buey y al novillo jóven.
La palabra vaquero se empleaba poco en nuestra infancia.

Las vacas royas.
Mi padre me contaba que cuando era un crío (nació en 1913) todas las vacas del pueblo eran royas. 
Siendo mozalbete, él mismo pastoreó las vacas de la familia por tierras del corral de Aristuziaga al que todavía se le conoce con el nombre de Justo Burgui, mi abuelo.
Según mi padre y la gente de su edad, las vacas lecheras u holandesas no aparecieron en Uxue hasta muy tarde.

En los catastros, casi el cien por cien de las vacas de Uxue eran royas.
En los catastros de Ujué llaman "vacas del país" a las royas y a  las lecheras (holandesas) se les denomina "extranjeras".
Por poner un ejemplo, en el catastro de 1928 de la “Riqueza imponible del municipio” se consignan 224 vacas "del país". En cambio, vacas de leche de raza extranjera, sólo había 2.

Las vacas royas de Ujué, parecidas a las betizus.
En el libro “Los corrales de Ujué y la vida de antaño” se cuenta que los entrevistadores mostraron a Pepe Zubiri la foto de una betizu.
Pepe comentó de inmediato que la vaca de la foto era idéntica a las que tenían en casa.

En otro libro titulado “Las betizus de Navarra” se explica que en los barrancos y sotos del río Aragón de la zona de Ujué y Gallipienzo, pervivieron hasta los años 60 del siglo XX rebaños de vacas y toros con las características de las betizus.
En Murillo el Fruto también hubo ganado de estas características pero lo fueron cambiando por vacas lecheras antes que en Uxue.

¿Qué son las betizu?
Leemos en La Gran Enciclopedia Navarra que el origen de la palabra “betizu” proviene del euskara. Su etimología parece provenir de las palabras “behi-izu” (vaca asustadiza, arisca, salvaje).

Hay pinturas rupestres de hace unos 18000 años en la cueva de Lescaux (Dordogne) suroeste de Francia y en la cueva de Arenaza en Galdames en Bizkaia donde se pueden ver vacas que son morfológicamente similares a las Betizu...

 Foto: Dos ejemplares de betizu.
Las zonas en que se han conservado betizus hasta épocas bastante recientes en cantidades apreciables son Leiza (Leizalarrea), Goizueta, Arano, Vera de Bidasoa (Ibardín) y Baztán (Gorramendi, Amaiur, Erratzu.).
 
En Gipuzkoa hay betizus en la zona de Adarra-Leizaran, Urnieta, y también las hubo en Jaizkibel.
En Vizcaya  (Dima), en Iparralde (La Rhune, Mondarrain).
En Navarra se encuentra cerca del 75 % de cabezas de la raza.

Las reservas para la conservación de la raza betizu.
Primeramente mencionaremos la reserva de vacas de la raza Betizu fundada en 1970 por la entonces Diputación Foral de Navarra y la Asociación Navarra de Amigos de la Naturaleza.
   
Se adquirieron en Goizueta un toro, tres vacas y dos terneros y se les liberó en las sierras de Zariquieta, Artxuba y Artanga cerca del actual pantano de Itoiz.
Desde entonces han mantenido un régimen de libertad, ocupando una extensión aproximada de 5000 has, con escaso manejo e intervención humana (identificación y saneamiento de ejemplares).

En 1974 se adquirió en Urnieta (Guipúzcoa) otro grupo de betizus, que se mantienen desde entonces en la finca Echaide, de Olagüe (Valle de Anué).
Los censos de ganado Betizu en Navarra son a 31/12/2016: 603 cabezas (555 hembras y 48 machos) localizados en las citadas reservas y 19 explotaciones.

La vaca pirenaica y los toros Carriquiri, descendientes de las betizu.

Las betizu, además de ser la base sobre la que los antiguos ganaderos desarrollaron la vaca pirenaica, es antecesora del ganado bravo de casta navarra cuyo mayor exponente son los toros de don Nazario Carriquiri Ibargarai (los famosos toros Carriquiri).

Sigamos hablando de las vacas royas de Ujué.
Todos los entrevistados para el mencionado libro sobre la vida en los corrales de nuestro pueblo, dijeron que las vacas royas de Ujué tenían tendencia a la embestida. 
En el habla popular del pueblo se dice que furiaban, que eran furas.
Un ejemplo: cuenta Amalio Ongay en el libro de los corrales de Ujué que una de las vacas de su manada era tan fura, que la llevaron para correrla a las fiestas de Murillo el Fruto.

Vacas y novillos de la raza roya de Uxue, ganado furo apto para festejos taurinos.
Juan José Lacosta en su libro titulado “Historia de dos ganaderías bravas navarras: Gabari (Murillo el Fruto) y Esparza (Santacara)” nos da la noticia de que a finales del siglo XIX y comienzos del XX  Félix Gabari tenía ganadería de reses bravas en Murillo el Fruto. 
Cuando tenía muchas peticiones de toros para la lidia y ya no le quedaban más en su camada, se limitaba a acudir a los barrancos de Ujué para buscar más novillos.
Si los que ojeaba le gustaban, los compraba a sus propietarios y los marcaba con su hierro. Lo curioso es que, según aquel ganadero, servían “más o menos” para el toreo de la época.

Como ya hemos dicho en este blog (ver aquí) en las fiestas de patronales de  Uxue (el día de la patrona es el 8 de septiembre) aparte de celebrarse comedias, también se corría un toro, que posiblemente lo escogían de entre las manadas que pastaban por los campos del pueblo.

Las vacas royas de Ujué pastaban en libertad.
Encima de la Oliveta, a las orillas de río Aragón, entre el barranco del Lezkairu y siguiendo río arriba casi hasta la muga de Gallipienzo, existía un gran soto que fue roturado hace unos cien años. 
Según los ujuetarras de la edad de nuestros padres y abuelos, por aquellos parajes soltaban las vacas royas al empezar el día y se limitaban a recogerlas al atardecer. Las vacas pastaban “a su aire” durante todo el día.

El vedado. El Corral de las vacas. 
En Uxue había una zona vedada en la que solo se podía apacentar ganado bovino. Patxi Salaberri encontró documentos de 1722  en que la zona de Dorrendeaga y el Vedado se mencionan como boyeral es decir lugar de pasto para vacas y bueyes del vecindario. 

En el Archivo del ayuntamiento de Uxue. Carpeta 144 y bajo el título  “Roturaciones año 1793” se dice respecto al término de Dorrendeaga (que abarcaba desde el barranco de Aliaga hasta el de Lacubeli, Zapaiz  y Sule), que se divida y se reparta ya que el referido monte llamado Dorrendeaga no produce utilidad alguna porque no tiene ni ha tenido otro destino que el introduzir las bacas en los tiempos que le son acomodados.." 
Restos del corral de las vacas.
Término de Dorrendiaga.
Uxue.
Todavía se puede contemplar en el monte de Dorrendiaga (hoy por corrupción se pronuncia Redondiaga) las ruinas del corral de las vacas de propiedad municipal cuyo tejado estaba sostenido por unos impresionantes arcos que han llegado a nuestros días.

En el vecino pueblo de Gallipienzo todavía se conserva, en buenas condiciones y con tejado, un corral de las vacas gemelo al de Uxue.

El careo de las vacas royas de Uxue.
El careo es la marcha del rebaño, la dirección que los animales toman libremente.
Pepe Zubiri Jaime pastoreó las vacas royas de su padre desde los 12 años hasta que en 1965, en que cumplió los 20, se fue a Pamplona. 
Cuenta que, en sus tiempos de vaquero, él y sus hermanos pasaban casi todo el año (sobre todo el verano) en el corral que su padre tenia en  el término de Erlosiana (hoy se pronuncia Rusiana).
Sólo subían Ujué el día de San Pedro.

Las vacas royas de la familia de Zubiri salían de mañana por el Vedado y Carasol Alto y volvían al atardecer por los barrancos.
Al final del día las vacas bebían en la balsa de Medios. 
El rebaño llevaba su careo y sólo había que vigilar a las vacas un poco para que no entrasen en viñas y sembrados.
Las manejaban con perros. A veces bajaban hasta la Oliveta y el río Aragón.
La manada de los Zubiri tenía unas quince vacas que no se ordeñaban y un toro. 
Cuando parían se recogía el “calostro” que en Ujué llaman "culestro". Vendían los terneros en Ujué y en la Feria de Lumbier.

Nos cuenta Pepe Zubiri que a veces su toro se enzarzaba en peleas con el toro de otros rebaños y era imposible separarlos. 
Las vacas paridas eran muy peligrosas porque podían embestir en defensa de su cría.

Había muchos corrales con pequeñas vacadas. El entrevistado recuerda a algunos: Juan Ramón Burgui, Pedro Garcés, Licinio Ongay del corral de Romaldicos.... y que un vecino de Gallipienzo tenía 80 vacas royas.

Pepe contó que cuando nevaba o en inviernos muy duros no sacaban las vacas a pastar por lo que les daban de comer beza y paja en el corral...

Recuerda que una vaca, a la que le quitaron el ternero y lo llevaron a Ujué para vender, se subía todos los días desde el corral hasta su casa del pueblo, y así durante una temporada.

Zubiri comentó que, haciendo un rebaño común, acudían con otros vaqueros del pueblo a la feria de Lumbier para vender vacas y novillos. Iban andando por Gallipienzo, alto de Aibar, la venta de Judas y de ahí a Lumbier.
Mi padre solía contar que el abuelo Justo también fue alguna que otra vez a vender terneros a la feria de San Fermín de Pamplona, ida y vuelta siempre a pie, y acompañado de otros ganaderos por seguridad. 
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Podríamos seguir hablando sobre las vacas royas y también sobre las lecheras que hubo en nuestro pueblo a partir de los años 40. 
Como ello haría demasiado largo este capítulo, lo dejaremos para otra ocasión.
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Bibliografia empleada en la elaboración de este articulo:
Corrales de Ujué y la vida de antaño. Editorial Evidencia Médica.
- Historia de dos ganaderías bravas navarras: Gabari (Murillo el Fruto) y Esparza (Santacara) Editorial Evidencia Médica.
- “Las betizus de Navarra” Editorial Evidencia Médica.
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Enlaces consultados:
(Pinchad sobre ellos para poder leer sus textos)
- La Gran Enciclopedia Navarra. Betizu, Raza vacuna

- Intia Navarra. Betizu.

- Intia Navarra. Vaca pirenaica

- La finca de Sastoia. Conservación y difusión de Betizu

- Programa de conservaciónaleria de la raza bovina Betizu en Navarra (Formato PDF)

Reseña periodística de El Pais sobre el libro "Las Betizus de Navarra. Las últimas vacas salvajes de Europa".

WikipediaArticulo en euskara sobre la betizu con muchas fotografías.
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