jueves, 7 de marzo de 2013

Castelmunio, un poblado del término de Uxue convertido en granja del monasterio de La Oliva.

ORÍGENES DE CASTELMUNIO Y DE LA OLIVETA.
Castelmunio estuvo ahí al fondo, junto al río Aragón, al inicio de los barrancos que encaminan hacia Uxue.  Parece ser que este camino estuvo flanqueado por torres de vigilancia en Dorrendeaga y Gaztelu.

Castelmunio es un nombre que aparece en la documentación navarra a partir del siglo XII haciendo mención a un lugar habitado cercano al río Aragón en el actual término municipal de Ujué.
El nombre de Castelmunio evoca un castillo que pudo ser propiedad de alguien llamado Muño. O quizás deba el nombre al haber estado en un altozano ya que muño, muñoa, en euskara equivale a colina, montículo.

Se cree que Castelmunio pudo tener valor estratégico para vigilar y defender el cauce del río Aragón, camino utilizado por las razias musulmanas para penetrar en el reino de Pamplona. Al otro lado del río Aragón también tuvo carácter militar la denominada Torraza de Gallipienzo que aun conserva rasgos arquitectónicos medievales.
Entre Castelmunio y Uxue y a ambos lados del barranco que llega hasta el pueblo, también pudo haber  edificaciones de carácter militar en los parajes de Gaztelu y de Dorrendeaga.

Ya se tenía noticia de Castelmunio y de La Oliveta desde que el padre Clavería publicara su historia del santuario y villa de Uxue y desde que José Javier Uranga hiciera mención a este lugar en su “Ujué medieval”. Nuestro paisano Patxi Salaberri en su libro sobre la toponimia de Uxue también cita los mismos documentos al hablar de estos lugares. Antonio Villafranca, insigne investigador de Carcastillo, también ha contribuido por medio de su estupendo blog  al saber sobre esta finca del monasterio.

Desde que se publicó el libro titulado “Los corrales de Ujué y la vida de antaño” se sabe mucho más sobre Castelmunio y la Oliveta gracias a la minuciosa y detallada investigación de Juan José Lacosta, natural de Murillo el Fruto, que ha conseguido recopilar magistralmente el devenir histórico de esta hacienda desde el siglo XII hasta nuestros días.

En el siguiente apartado me ceñiré a mencionar la documentación antigua que habla de Castelmunio siguiendo al murillejo ya que describe los textos históricos mas extensamente que Uranga y que Salaberri en sus respectivos trabajos. 
Es aconsejable que el lector acuda al apartado sobre La Oliveta en el mencionado libro sobre los corrales de Ujué, donde entre la pagina 107 y la 133 encontrará todavía más desarrollados los datos que ahora mencionaré y la historia de La Oliveta hasta nuestros días.

CASTELMUNIO Y LA FUNDACIÓN DEL MONASTERIO DE LA OLIVA.
El lugar de Castelmunio aparece por primera vez en la historia cuando el rey navarro García Ramírez en 1150 lo dona a Don Bertrando (1150-1176), primer abad del monasterio de La Oliva, junto con el lugar de Oliva y la villa de Encisa, cada uno con sus pertenencias.

Desde entonces Castelmunio aparece como posesión del monasterio de La Oliva. Su localización exacta se desconoce, pero el nombre parece aludir por una parte a una fortificación en alto (aparece una vez como “Puy Munio”) y por la otra, a un personaje llamado Munio, nombre muy corriente en aquellos tiempos.  

En la zona existen varios montículos (los llamados Monte Lana o Motelarana, Lerbez y el Púlpito. Como el nombre indica, en Castelmunio pudo haber una pequeña fortaleza, avanzadilla de la de Uxue, para vigilar el paso por el río Aragón.

Al perder Castelmunio su inicial carácter estratégico y militar, el rey incluye este lugar entre las posesiones entregadas en la fundación del monasterio de La Oliva.
A partir de 1150, el nombre de Castelmunio se repite en todos los documentos que confirman las propiedades del monasterio, con la fórmula: “locum qui uocatur Castellum Munion cum decimis et aliis pertinentiis suis.”

En la bula del papa Eugenio III (1145-1153) del año de 1152, se citan la granja de Encisa y los lugares de Figarol y Castelmunio.
En una donación que Sancho VI el Sabio (1150-1194) hace al monasterio, en enero de 1162, de la villa de Carcastillo, con todos sus términos, derechos y propiedades, confirma las donaciones realizadas a dicho monasterio por su padre el rey García IV Ramírez de los lugares de Oliva, Encisa y Castelmunio.

En septiembre de 1162, el papa Alejandro III (1159-1181) ratifica a Bertrando abad de La Oliva los privilegios y exenciones que ha recibido anteriormente de sus predecesores, renueva su protección apostólica y deja libre de los diezmos y primicias a sus propiedades, entre las que se especifican las granjas de Encisa y Figarol, así como las tierras de Carcastillo y Castelmunio.

Por último, otra bula de Clemente III (1187-1191) en 1188 confirma a Guillermo de Vaxin (1176-1191), segundo abad de La Oliva, y a su monasterio, cuantos privilegios y exenciones le han dado anteriormente sus predecesores, refuerza su protección apostólica y añade que pueden profesar en el monasterio, tomando los hábitos de la orden cisterciense, antiguos clérigos seculares que lo deseen; así como también se establece que no puede enajenarse al monasterio ninguna de sus propiedades sin consentimiento del capítulo conventual; y finalmente se admite que los monjes pueden testificar en los pleitos en que se enjuicien causas propias.

En todos los documentos anteriores a 1200 se define a Castelmunio como lugar (población).
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La  Oliveta de Ujué.

El nombre de Oliveta aparece por primera vez en 1201 como granja dependiente del monasterio siendo abad D. Aznar de Falces, en una compra de dos piezas.
Ujué. Corral de La Oliveta. Foto cedida por Saturnino Napal.

Acabadas las obras del templo monacal de Santa María de la Oliva en 1198 y más tarde las diferentes dependencias monásticas, los monjes pueden dedicarse con más esfuerzo e interés a trabajar las granjas y es posible que a finales del siglo XII o comienzos del XIII en el término de Castelmunio construyan un edificio, al que, por ser nuevo, le llamen Nuestra Señora de la Oliveta, derivando el nombre del monasterio al que pertenece.
Al otro lado del río en el término de Gallipienzo que hoy llaman Plandoliva, tuvieron otra granja similar a la de la Oliveta de Uxue.

El nombre de Castelmunio deja de usarse en los documentos oficiales.
Cuando el 4 de septiembre de 1222, el concejo de Murillo el Fruto ofrece al abad D. Raimundo de San Martín y al monasterio de La Oliva, la autorización de abrir un camino por el término de esa villa para ser libremente transitado por los carros, jumentos y criados del monasterio, se indica que ese camino conduce hacia Puy Munio.

Se comienza a hablar de La Oliveta en vez de Castelmunio. Uxue da tierras a La Oliva a cambio de cal viva.
En junio de 1230, el abad Fray Andrés de Bearne y los monjes del Monasterio de La Oliva proporcionan al concejo de Uxue 51 cahíces de calcina (cal viva).
Para pagarlos, el alcalde y Concejo de Santa María de Ussúa donan al monasterio un sotillo que tienen entre la viña de la Oliveta de Uxue y el río Aragón.
En este documento se indica que en la granja de la Oliveta poseen los monjes una viña, cultivo de gran interés y provecho para los cistercienses por ser una planta viva durante varios años y porque el vino conseguido sirve tanto para su uso propio, como bebida y alimento, cuanto para la liturgia.

El 20 de septiembre de 1249, el papa Inocencio IV (1243-1254) confirma al abad Pedro Conches de Pamplona y al monasterio de La Oliva cuantos privilegios y exenciones han recibido anteriormente de sus predecesores, reforzando su protección apostólica y amparo a sus moradores y propiedades, entre las cuales se especifican las granjas de Encisa, Figarol, Oliveta, Casanova y Carcaveso, y las posesiones en las villas de Tudela, Carcastillo, Olite y Sangüesa, entre otros lugares.

Desde principios del siglo XIII hasta casi finales del siglo XIV, el monasterio administró directamente la granja de La Oliveta,

Siglo XIV. La Oliveta comienza a ser arrendada a seglares.
Según consta por escritura otorgada por el notario Ximeno Periscalo el 1 de agosto de 1377, el abad Pedro de Peralta y todo el convento cedieron a García Sánchez, notario, vecino de Uxue, en arriendo vitalicio, por 15 cahíces anuales de pan meitadenco (mitad trigo, mitad cebada o avena), pagaderos por San Miguel de septiembre, la casa de Santa María de la Oliveta de Uxue, y con ella una pieza llamada Liçarrhuga y un molino que el monasterio tiene en términos de Gallipienzo, con obligación de reparar el dicho molino y presa que había derrocado el río Aragón, y con obligación de plantar y cerrar con una tapia una viña de unas 15 peonadas.

Por gracia especial, queda exento de pagar los diezmos y primicias y, durante los ocho años primeros, no debe pagar tributo alguno, pero dentro de los dos primeros tiene que sacar el agua que antiguamente solía venir del término de Uxue a la dicha casa por el río o barranco llamado Lezcairu.
Además se obliga a mantener y mejorar la iglesia y casas, y servir una comida al año para el abad con su séquito (3 hombres a caballo, 4 a pie y 3 mozos).

Desde este momento La Oliveta es trabajada por paisanos ajenos a la orden monástica. 
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LITIGIO ENTRE UXUE Y EL MONASTERIO DE LA OLIVA

Tras el resumen histórico sobe Castelmunio y la Oliveta en el que el monasterio ejerce su potestad administrativa sobre estos lugares viene una época en que ésta va en declive. Muestra patente de ello es el litigio que vamos a contar seguidamente.

A principios del siglo XV ya hubo un litigio entre el Prior de Uxue y el Abad de La Oliva para dirimir quien debía cobrar los diezmos que estaba obligada a tributar la granja de La Oliveta. 

En 1542 el monasterio de La Oliva pierde un pleito ante Uxue. La causa: Que el Concejo de Uxue estaba haciendo obras en la ermita y varios lugares de La Oliveta. La sentencia supondrá el final del domino del monasterio sobre estas tierras.

Los documentos generados por este proceso reflejan versiones contrapuestas según quienes sean los testigos. Lo único que es obvio es que el concejo de Uxue actuó haciendo obras en la Oliveta porque ésta ya estaba prácticamente en estado de abandono por parte del monasterio.

Copio a continuación los documentos que otro investigador, Juan José Casanova Landívar, reproduce sobre este litigio en su blog sobre Pitillas.
Y vuelvo a recomendar la lectura del apartado referido a La Oliveta en el libro sobre los corrales de Ujué donde se habla más extensamente sobre este y otros litigios relacionados con esta granja.  

Situación de La Oliveta en el termino municipal de Uxue.

LA OLIVETA  ¿DE UXUE O DE LA OLIVA?
El 28 de abril de 1.542, el abad, monjes y convento del monasterio de Nuestra Señora de la Oliva denuncian al alcalde, jurados y concejo de Uxue, señalando que entre otras granjas e iglesias y basílicas anexas y pertenecientes a dicho monasterio tienen y poseen una iglesia y granja llamada Nuestra Señora de la Oliveta que está situada cabo (cerca) el río Aragón, hacia la parte de los términos de Uxue, junto al camino que va del Molino a Gallipienzo, con ciertos casales y corrales, huertos y olivares y sotos y otras pertenencias de la dicha iglesia y monasterio, donde ha acostumbrado tener el Monasterio sus granjeros y criados y gozar y aprovecharse de la dicha iglesia, casas y pertenencias.

Ahora les ha llegado noticia de que el alcalde, jurados y concejo de Ujué, por sí o por otros en su nombre, intentan obrar de nuevo en dicha iglesia o en los casales o corrales y pertenencias de ella, en agravio y perjuicio del Monasterio. Pide se les denuncie dicha obra y se les inhiba su realización.

A finales de julio de 1.542 el Concejo de Uxue se reúne en la plaza del Olmo para dar el poder necesario y salir al pleito, siendo Miguel Çuría, alcalde, Miguel Çarra, Juan de Alcoaz y Miguel Escudero, jurados.

En su articulado de petición el Monasterio señala que entre otras granjas e iglesias que posee, tiene de inmemorial dos granjas llamadas Nuestra Señora de la Oliveta, cabo el río Aragón, la una situada hacia la parte de los términos de Uxue y la otra situada hacia la parte de los términos de Gallipienzo, a la otra orilla del río.

En la granja llamada Nuestra Señora de la Oliveta, que está hacia los términos de Uxue ha tenido y poseído su casa y habitación para el granjero y sus huertos, corrales y era, alrededor de dicha granja y sus piezas, olivares, viña y molino, todo a la orilla del dicho río de Aragón y de la granja e iglesia de Nuestra Señora de la Oliveta.

En tiempos pasados el abad del Monasterio tenía su granjero en la iglesia y granja de la Oliveta, el cual administraba las heredades, viña y molino pertenecientes a la granja y solía arrendar y tributar al abad a su beneplácito hasta que por discurso del tiempo se cayó y derruyó el molino, y la viña y heredades se dejaron yermas dejando por ello de poner granjero por no hallar quien quisiese habitar en ella por estar en yermo y despoblado.

Ha estado en su posesión de tiempo inmemorial y por ello se ha llamado la Oliveta como cosa perteneciente al Monasterio de la Oliva.
Siempre ha tenido el convento granjeros por sí, y si alguna vez los de Uxue han llevado ornamentos y luminaria para decir misa será porque como está en desierto y nadie moraba en ella, los que van a la iglesia por devoción a decir misa se suelen llevar los ornamentos o aparejos, así de Uxue, como de Murillo, Gallipienzo y de otras partes; y el convento se suele llevar las oblaciones y limosnas, y si alguna vez las han llevado los de Uxue habrá sido clandestinamente.

Sin embargo los de Uxue argumentan en su articulado de respuesta a la petición que la iglesia y ermita de Nuestra Señora de la Oliveta de tiempo inmemorial a esta parte ha estado y está sita dentro de los términos y mojones propios de la villa de Uxue, linda de todas partes con sus términos e incluso está dentro de ellos.

De tiempo preescrito e inmemorial a esta parte, de continuo, ha sido y es propia de concejo de la villa de Uxue, sin parte ni derecho de abad, monje y convento de la Oliva.
De inmemorial los de Uxue han estado en posesión pacifica de dicha iglesia de Oliveta y de todas sus endreceras y pertenencias, obrando y reparando aquella todas las veces que ha tenido necesidad de reparación y dando todas las cosas a ella necesarias y llevando en los días que los de Gallipienzo y Murillo el Fruto y otros lugares suelen ir en procesión el día de San Marcos y en otros días, el aparejo y adrezo de las vestimentas y luminaria y otras cosas necesarias para decir misa en la iglesia y cogiendo con sus bacines todas las limosnas que los pueblos han aportado en tales procesiones.

La iglesia de la Oliveta en ningún tiempo ha tenido ni tiene junto ni alrededor de ella ni a la orilla del río Aragón lo que dicen los denunciantes de olivares, pieza, molino, huertos y era ni tal se hallará y de tiempo inmemorial es yermo herbago y término propio de Uxue y como tal lo ha gozado y vendido sus hierbas en cada año, haciendo su propia voluntad.
En ningún tiempo tuvieron casero ni granjero puesto por el Monasterio. Toda la obra y reparación de los de Uxue en el presente año ha sido y es continuando su antigua posesión y como hasta aquí de siempre.

Los testigos presentados por el Monasterio señalan cómo habían conocido un ermitaño, que las tierras eran anejas al Monasterio, y que en épocas más recientes les habían arrendado la granja dando cierto tributo (10 cahíces de trigo), se acuerdan haber llevado las diezmas al Monasterio.

Los testigos de Uxue hacen hincapié en haber estado, pasado y reposado muchas veces en la ermita. Cómo van en procesión el día de San Marco evangelista los de Gallipienzo y Murillo el Fruto y para ello llevan la vestimenta y cáliz los de Uxue y estos cogen la ofrenda y luminaria de los que van en procesión.  
Miguel Ongay, de Uxue señala que oyó a su padre Lope de Ongay, que era de Uxue cómo hace 50 años, con su hermano, ya difunto, reparó un pedazo de pared de la ermita, que estaba caído. Su hermano era carpintero y se había igualado con los vecinos de Uxue en hacer la obra.
Sancho Oliver, vecino de Pitillas, señala que puede haber 20 años que las endreceras de la Oliveta están yermas y las suelen gozar los de Uxue con sus ganados.

Por parte del Monasterio de la Oliva se presentan varios instrumentos escritos:
* Una carta mandada al alcalde de Uxue, García Sanchiz, del abad de la Oliva, sobre el pleito pendiente entre el Prior de Uxue y el abad de la Oliva sobre las diezmas de ciertas heredades de la casa de la Oliveta, y la sentencia en la que se señala que las décimas corresponden al abad de la Oliva.

* Carta de donación de Santa María de Uxue a Santa María de la Oliva (en latín).

* Escritura de tributo del convento de la Oliva (abad Fray Juan Félix) donde da a Pedro Recalde, vecino de Gallipienzo, todas las viñas, piezas, huertas, que son en la granjería de Oliveta, término de Uxue, por 5 años, que empiezan en 1.432, no pagando tributo los dos primeros años por el trabajo de hacer las tapias alrededor de la viña y huerto y hacer el arcal y acequia del regadío, como antiguamente estaban; y los otros 3 años 9 cahíces de pan meitadenco y la décima y primicia que pertenece a la dicha orden a sus expensas para la fiesta de Todos Santos.

* Otra carta de Tributo del mismo abad a Sancho García, alcalde de Gallipienzo, la tierra de la granjería de la Oliveta, que es en el término de Gallipienzo y en de Cáseda, por 5 años, empezando en 1.432, por 10 robos de trigo, mesura real y diezma y primicia. Fecha 21-9-1.531.

* Carta de censo dada por Fray Pedro de Peralta, abad, y todo el convento plegados a capitol, a censo perpetuo de la casa de Santa María de Oliveta, que el monasterio tiene situado en el término de Uxue y junto con ella una pieza llamada Liçarrhuga y un molino que el monasterio tiene situado en término de Gallipienzo, a García Sanchiz, notario, vecino de Uxue, hasta el día y fiesta de Santa María de marzo, por 8 años, sin censo alguno los dos primeros a cambio de sacar el agua que ancianamente solía venir a la dicha casa por el río llamado de Ezcayra; que en los primeros cuatro años repare y rehaga el molino a su estado para que pueda dar una muela moliente; que en los 6 primeros años vinientes haya de plantar y criar en viña 7 arqueadas (argueadas) de tierra al cobiendo de la dicha casa, que son 15 peonadas y acarrear, tapiar y bardar aquella, dándole todas las labores de podar, cavar, regar, edrar y morgonar; también tenga que tener y mantener la iglesia y las casas que son en el estado que hoy son, mejorando y no empeorando y las que son en robo, reparar y cubrir de nuevo dentro de 8 años primeros; por un censo de 15 cahíces de pan meitadenco, la mitad trigo y la mitad ordio, mesura de Pamplona, para san Miguel de septiembre, sin dar la décima y primicia alguna a Nos ni a otro. También debe dar durante todos los días de su vida, una vez al año, al señor abad, un ayantar si quiere venir a dicha casa con 3 hombres a caballo y 4 a pie y 3 mozos, bien y cumplidamente. Fecha 1-8-1.377.

La villa de Uxue impugna las escrituras señalando no hacen fe, ni son auténticas, ni reportadas por escribanos públicos y reales y carecen de las solemnidades oficiales y no hablan de la iglesia y ermita de la Oliveta donde mis partes han hecho la obra contenciosa.

SENTENCIAS
El 3-03-1.562 se da la Sentencia de Consejo en grado de suplicación: Fallamos que los alcaldes de nuestra Corte que de esta causa conocieron  pronunciaron bien su sentencia y que debemos confirmar y confirmamos aquella como sentencia bien y justamente pronunciada.

El 22-05-1.562 se da la Sentencia de Corte: Mandamos levantar la dicha inhibición y damos permiso y licencia a los dichos de Uxue, denunciados, para que sin embargo de ella, puedan continuar la obra contenciosa. Sin costas.
Proceso nº 10.509
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En el anterior documento hemos podido comprobar que el día de San Marcos, 25 de abril, iban en romería a la antigua ermita o iglesia de Santa María de la Oliveta los pueblos de Gallipienzo y Murillo el Fruto allá por el siglo dieciséis. Recordemos que en ese día venían los de Tafalla a Uxue y los de Uxue iban a la ermita de Santa Águeda.

Hoy el edificio de la antigua granja de la Oliveta es un corral como muchos que hay en el término municipal de Ujué. Tiene la particularidad de conservar una estancia que en tiempos se utilizó como capilla. Hasta hace menos de cien años se decía misa en ese lugar para los labradores y pastores que vivían por los corrales de esta zona muy distante del pueblo.
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