jueves, 10 de mayo de 2012

En Huesca se hablaba euskera en el siglo XVII

Hace unos meses escribí sobre el posible origen vascón de los Banu Qasi herederos de un tal Casio converso al Islam a principios del siglo VIII. Ver aqui.
Los Banu Qasi emparentaron con la familia de Iñigo Arista y ambas familias se aliaron muchas veces para hacerse valer ante Córdoba o en contra del poder de los francos.

En este otro capitulo hablé de otro musulmán posiblemente euskaldún, también del siglo VIII, relacionado con la ciudad de Huesca. Un caudillo musulmán liberó a Huesca de otro caudillo musulmán que la tiranizaba. El libertador se llamaba Bahlul y era hijo de Marzuq ibn Uskara y había llegado por el norte a un castillo de la Barbitania (actual Barbastro)”.

En otro post mencioné el estudio del corellano Jabier Sainz Pezonaga en el que éste descubre nombres de musulmanes riberos del siglo XIV con apellidos tales que se puede deducir que eran euskaldunes. Ver aquí
De Tudela, Navarra, ya hablamos también, mencionando que en el siglo XVI era necesario saber euskera para ejercer de veterinario.

¿Y porqué hablo de Tudela y de Huesca? Pues solamente porque estas dos ciudades, hoy en dos comunidades autónomas distintas, están relativamente próximas casi en el mismo paralelo, y porque hay datos que demuestran la pervivencia de nuestro idioma en ellas en el siglo XVII.



 Sin más copio de la revista "Ze Berri?" la entrevista que se le hizo al ya ahora difunto Bizente Latiegi sobre sus investigaciones en tierras oscenses:

En Huesca se hablaba euskera en el siglo XVII.
Latiegi´tar Bixente, como firma sus artículos en la pagina “Nafar izkuntza” que publica semanalmente Diario de Navarra, ha recopilado importantes documentos históricos y testimonios que demuestran que el euskera se habló a lo largo de los Pirineos hasta el Mediterraneo y en la actual Rioja.

Según sus investigaciones, en el siglo XVII se hablaba euskera en Huesca. La documentación encontrada hasta ahora sobre la presencia de gentes de habla vasca en Huesca es muy abundante.

 Durante siglos ha sido frecuente que especialistas de diversos gremios se desplazasen para hacer trabajos puntuales fuera de sus lugares de origen. Como explica Bixente Latiegi.
  “En el Archivo Municipal de Huesca aparecen frecuentemente contratos hechos por canteros y herreros vizcaínos y navarros con el Ayuntamiento y lo mismo ocurre en el Archivo Provincial.Tal y como me dijo su responsable, las mayores iglesias, las casas y los palacios más elegantes fueron hechos por “vizcaínos”, que habitualmente actuaban como maestros de obras y arquitectos o trabajadores de la piedra y el metal".

En Huesca también se usaba la palabra "navarro" para referirse a los vascoparlantes.
" En aquella época se llamaba vizcaínos, navarros o vascos a todos los que hablaban euskera. Por ejemplo, aparece una cita de los navarros de Otxandiano y estos son vizcaínos, pero había una gran confusión en cuanto a la terminología”.

Sin embargo, no todos los vascohablantes de Huesca eran gentes venidas de fuera, por lo menos hasta el siglo XVII. Esta es la tesis que defiende Bixente Latiegi basándose en el estudio de los documentos históricos encontrados en diversos archivos y en los testimonios de varios autores clásicos.

Ordenanzas municipales de Huesca 
El texto de las ordenanzas municipales de Huesca de 1349, publicado por el conocido historiador José Mª Lacarra en 1913 en la “Revista de Archivos y Bibliotecas”, fue la chispa que prendió la curiosidad de Latiegi por el tema:
-“Era un documento encontrado en el Archivo Municipal de Huesca. Se trataba de una larga ordenanza municipal en la que en un punto dice que se les prohíbe a los corredores “hacer mercadurías” en euskera.
"La labor de estos corredores era hacer legales los acuerdos de compra-venta. Ellos no compraban ni vendían, sino que hacían oficiales los tratos de los demás. Es una lástima, pero esos papeles se han perdido por completo. Si se hubiese conservado alguno conoceríamos algo del euskera que se hablaba en Huesca en esa época”.

 Ayuda de Federico Balaguer.
Con el fin de obtener más información sobre el tema, Latiegi solicitó la ayuda de Federico Balaguer, reconocido historiador y responsable del Archivo Provincial de Huesca durante muchos años:

-“Don Federico me dijo que esa ordenanza estaría dada seguramente para las ferias de San Lorenzo, a lo que yo le dije que no porque no se nombra la feria y porque las órdenes que da son para cuestiones cotidianas, como la de echar las aguas por la ventana, y eso es algo de todos los días.
Tampoco era probable que prohibiesen el uso de esta lengua para que los navarros que venían al mercado no engañasen a nadie a la hora de hacer tratos ya que a quienes se les prohíbe el uso de la lengua es a los corredores, y ellos no hacían tratos propios, sino que se encargaban de dar carácter legal a los de otros. Además, si viniesen entes de fuera a vender cosas se las venderían a los habitantes del pueblo, no entre ellos, y aquí está claro que las dos partes del contrato, el vendedor y el comprador, hablaban la misma lengua. Al oír esto Don Federico me dijo: “Entonces esto es muy serio”, a lo que yo le respondí: “Y tan serio, como que en Huesca se hablaba euskera”.

 -"Poco después me envió el documento y me dijo que el Ayuntamiento había dado ordenes de este tipo hasta el siglo XVII. Eso quiere decir, entre otras cosas, que Fernando el Católico, natural de Sos, nació en un lugar donde la lengua habitual era el euskera”. Hasta el momento no se ha encontrado el documento al que hace referencia Federico Balaguer, pero sí otros posteriores a éste del siglo XIV: “Don Federico me dijo que intentaría encontrar el documento del siglo XVII que él había visto. Era una especie de acta notarial, pero hasta ahora no ha sido posible encontrarlo, según me dijo, porque recientemente han organizado de otra manera los fondos documentales y no sabe exactamente dónde está.

-"Me dijo que fuera yo a ayudarle y así lo hice. No encontramos este documento, pero sí uno del siglo XVI de la Cofradía del Vendedores y Compradores de Huesca. Este documento es de la segunda mitad del siglo XVI, de 1567 creo, y en él se vuelve a prohibir a los corredores hacer mercadurías en euskera.
-"Yo tengo esperanza de que encontraremos en Huesca ese documento del siglo XVII, que demostrará que allí se hablaba euskera hasta esa época por lo menos”.

 Fragmento de las Ordenanzas Municipales de Huesca de 1349:
“Item muyl corredor nonsia usado que faga mercaderia ninguna que compre nin venda entre ningunas personas, faulando en algarabía ni en abraych nin en basquenç: et qui lo fara pague por coto XXX sol”

Otros testimonios 
Además de estos documentos, Bixente Latiegi aporta los testimonios de dos grandes pensadores: Arnaut Oihenart, nacido en Zuberoa, y Dominique Joseph Garat, natural de Uztaritz (Lapurdi): “Que se hablaba en la montaña eso está claro, y que sólo se hablaba euskera está perfectamente documentado.

El escritor Arnaut Oihenart en el siglo XVII en su “Noticia Utrisque Vasconia” dice que Euskal Herria está formada por los navarros, los jacetanos, los vizcaínos, los gipuzcates y los alaveses.
Algunos dicen que diría esto porque por origen, por sangre, serían vascones, no tanto por la lengua. Pero Oihenart no podía pensar eso cuando escribió esta obra porque de ser así habría nombrado también a riojanos y bearneses, por ejemplo.

 Ya en el siglo XIX, Dominique Joseph Garat, que fue Ministro de Justicia de Francia (fue quien le leyó a Luis XVI la sentencia de muerte muy a su pesar), le envió a Napoleón un informe en el que le pedía que se hiciese un estado para Euskal Herria, bajo la dirección del emperador.

Dice en este informe que dentro de ese estado estarían los territorios de habla vasca: Guipúzcoa, Alava, Bizkaia, Navarra y los Pirineos hasta la muga con Cataluña. Garat era muy inteligente, escritor, miembro de la Lengua Francesa, embajador, diplomático y abogado famoso. Era muy culto y amaba y conocía profundamente su tierra, lo que nos hace pensar que hasta el siglo XIX el Pirineo de Huesca mantuvo alguna vinculación con el euskera”.

 Mucho trabajo por hacer.
Al igual que otros investigadores, Latiegi lamenta la escasez de jóvenes dispuestos a continuar su labor:
- “Una vez me comentaron en Huesca que allí cuentan con un Instituto de Estudios Altoaragoneses y sería interesantísimo crear dentro de él un departamento de estudios vasco-altoaragoneses.
Eso sería muy interesante, pero para conseguirlo es necesario que las generaciones de jóvenes investigadores se interesen por estos temas.
"Yo no tengo tiempo y soy ya muy mayor. Los responsables del Archivo Municipal y del Archivo Provincial de Huesca tienen un gran interés por este tipo de temas, pero carecen de tiempo para dedicarse a la investigación. Me decían que allí hay mucho trabajo por hacer, pero que no hay nadie de la zona que se dedique a estudiar estos temas en las fuentes de Huesca, y que si viniera algún chico o chica joven a investigar estos temas le pondrían una alfombra roja y hasta cojines para que estudiase lo más cómodo posible”.

 Revista Ze Berri?, nº 21, dic-1999.
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