lunes, 26 de julio de 2010

Las distintas ``Blanca de Navarra´´.

Blanca I de Navarra hija y reina sucesora de Carlos III el Noble fue gran devota de Santa María de Uxue. Subió hasta nuestro santuario muchas veces haciendo grandes donativos y dispuso ser enterrada en el mismo.

En su testamento dejó encomendado que se labrara un sepulcro y que se colocara en el centro de la iglesia delante del coro para ser sepultada en él……. Pero murió fuera de Navarra, en la localidad segoviana de Santa María de Nieva. Y allá quedó enterrada. Años más tarde su hija Leonor quiso traerla a Navarra pero no pudo ser. De todo esto ya hablé en este otro capítulo.

Hay gente que entre algo que ha oído y algo que imaginan (oir campanas pero no saber donde) suelen ponerse a divagar sobre el enterramiento de Doña Blanca desconociendo que murió fuera y que nunca fue traída a Navarra. Así se ha ido tejiendo una leyenda sobre la hipotética presencia de su tumba en cualquier desconocido rincón de la iglesia de Uxue.

Por ello cada vez que se ha excavado o hecho algún trabajo en el subsuelo del santuario, los rumores se disparan y se vuelve a decir, sin ningún fundamento, que lo que se está buscando es la tumba de Doña Blanca.

Muchas veces ha salido la conversación y se me ha preguntado que dónde está Doña Blanca. Cuando la pregunta proviene de alguna persona de esas que a pesar de haberme oído opinar a menudo sobre el tema  nunca queda satisfecha  suelo contestar que de qué Doña Blanca hablamos, de cuál de las once Blancas de Navarra quiere tener noticia.
Entonces los preguntadores se suelen quedar confusos… ¡Once Blancas de Navarra!

Hurgando en Internet me he encontrado con el siguiente escrito que podéis leer en esta dirección.
El amigo Labrit, que así firma para que nadie sepa su identidad, nos explica quienes fueron las  Blanca de Navarra más relevantes que ha habido en nuestra historia.

Dejemos que el mismo Labrit nos lo diga:
( )………Y para debutar, escojo como tema las diferentes princesas y reinas de Navarra que respondieron al nombre de Blanca, uno de los más arraigados en nuestras dinastías reales, y cuya abundancia hace que mucha gente se confunda entre unas y otras. Excepto las fechas de nacimiento y muerte, todo lo demás lo escribo de memoria, así que si notáis garrafaladas históricas, se deben a mi cada vez más alzheimérico cerebelo.

LAS DISTINTAS "BLANCAS" DE NAVARRA

Parece ser que la primera Blanca que podemos rastrear entre las princesas de Navarra fue la hija de García Ramírez "el restaurador", que se casó con Sancho III "el deseado" de Castilla, y que murió en 1156 al dar a luz a su hijo, el futuro Alfonso VIII de Castilla.
Está enterrada en el monasterio de Santa María de Nájera, y su tumba tiene la particularidad de ser la única de las originales que se ha conservado en aquel lugar.
Del sarcófago no se conserva más que la tapa, pero es una auténtica joya del arte románico, siendo la mejor escena representada el cortejo fúnebre en el que se ve a su marido llorar por su mujer muerta, cuya alma se llevan los ángeles al cielo:


 

La siguiente Blanca que destaca en la historia de Navarra fue la hija de Sancho el Sabio (1154-1194) y hermana de Sancho VII el Fuerte.
Dentro de la política matrimonial que llevó a cabo su padre, a Blanca le correspondió casarse con el poderoso Conde de Champaña, que era, tras el rey de Francia, el señor feudal más importante de aquel país, mientras que a su hermana Berenguela le tocó en suerte (no demasiada, la verdad), el poderoso Ricardo Corazón de León, rey de Inglaterra.
La princesa Blanca (1177-1229) fue la madre de Teobaldo I de Champaña, que llegó a reinar en Navarra porque su tío Sancho el Fuerte, último de los monarcas de la dinastía Ximena, murió sin descendencia. Aquí la tenemos en uno de sus sellos como condesa de Champaña:

   
El nombre de Blanca continuaba teniendo predicamento entre las dinastías regias navarras, y reinando ya la de Evreux, vuelve a aparecer en 1333, cuando nace la hermana de Carlos II (el Malo, para los franceses).
De esta infanta todas las crónicas destacan su belleza e inteligencia. Debió ser tan guapa que su vida quedó marcada por ello, pues habiendo sido prometida al heredero de la corona de Francia, el futuro Juan II, cuando la vio quien iba a ser su suegro, Felipe VI de Valois, se quedó tan prendado de ella que no paró hasta desposarse con ella en 1349.
Lo malo es que le llevaba 40 años, y apenas tardó unos meses en morir, convirtiendo a Blanca en reina viuda de Francia con apenas 16 años. Tuvieron una hija póstuma, Juana Blanca.
Nuestra protagonista se negó a volver a casarse, y vivió hasta 1398, convirtiéndose en una figura de gran prestigio en la corte francesa, que muchas veces sirvió de mediadora entre su belicoso hermano Carlos y el rey Juan de Francia. Tanta llegó a ser su fama que es conocida en la historia como la "Belle Sagesse" (La bella sabia).

No tardó en surgir otra Blanca en la familia real de Navarra, pues el sobrino de la que acabamos de glosar, Carlos III el Noble, impuso ese nombre a su hija en 1385. Era por tanto sobrina-nieta de la anterior.
Llamada en un principio a ocupar un lugar secundario en la dinastía, pues tenía varios hermanos y hermanas mayores que ella, la muerte de todos ellos la convirtió en heredera de Navarra primero, y finalmente en reina el año 1425 con el nombre de Blanca I.
También tuvo fama de bella, y de hecho las crónicas recogen como junto con sus otras dos hermanas, fue llevada al castillo de Cortes para que la reina de Aragón escogiese una de ellas para casarla con su primogénito, Martín el Joven.
La elegida fue Blanca, que entonces no era la heredera de Navarra, porque a su futura suegra le pareció la más bella. Y efectivamente se casó con el heredero aragonés, y se fue con él a vivir a Sicilia, donde terminó enviudando, lo que la obligó a gobernar, parece que con bastante acierto, la belicosa isla en solitario, hasta que fue relevada en su cometido por otro segundón de la nueva familia real aragonesa: el infante Juan, que con el tiempo, desgraciadamente, se acabaría convirtiendo en el segundo marido de Blanca.
De vuelta a Navarra, ya con la condición de princesa heredera, pues todos sus hermanos habían muerto, su padre Carlos III el Noble concertó su segundo matrimonio, que como ya quedó dicho fue con el infante Juan. De ese casamiento nacieron Carlos (el príncipe de Viana), Blanca y Leonor.
El carácter ultraambicioso de su nuevo marido, y muy probablemente el amor verdadero que la reina le profesaba, fue el desencadenante de la guerra que estalló entre padre e hijo, y que acabó llevando a la desaparición del reino de Navarra.

 
.La reina Blanca ante la torre de Ochagavía del palacio real de Tafalla
La reina murió en 1441 mientras estaba de romería en Santa María de Nieva (Segovia), y en su testamento pedía a su hijo, el legítimo heredero según el Fuero, que "no tomase la corona sin la bendición de su padre".

Por supuesto el padre ni bendijo a Carlos ni soltó la corona, y las disensiones nobiliarias entre Beaumonteses y Agramonteses hicieron el resto. Es interesante consignar que tras la derrota de Aibar en 1451, y temiendo el príncipe que lo envenenaran en prisión, escribió de su puño y letra un testamento ológrafo en el que declaró que en el momento de morir, su madre envió a Navarra un documento en el que comprendiendo fatalmente tarde la deriva a la que su marido iba a llevar al reino, pedía a su hijo que tomase el título de rey sin más tardanza, pero que llegado ese papel a las manos de Juan II, ordenó destruirlo para que no quedasen pruebas.

Sea como fuere, su padre se dedicó con saña a perseguir a su hijo, que a mi juicio hubiese sido un gran rey de Navarra. Pro
bablemente el mejor de todos

Firma de Blanca de Navarra.
Y de esta misma historia surge la última de las princesas que llevaron el nombre de Blanca de Navarra.
Hija de Blanca I y de Juan II de Aragón, nació en 1424 y murió en 1464. Es, de todas las mujeres que llevaron el nombre de Blanca, sin duda la más famosa, por la vida especialmente desgraciada que le tocó llevar.
Por eso fue elegida por muchos escritores como inspiración de su obra, siendo el más famoso de ellos Navarro Villoslada, que le dedicó un novelón romántico, que no siempre sigue la realidad de la vida de la princesa.
Su drama comienza como el de tantas otras mujeres, cuando sus padres decidieron casarla como colofón a la negociación diplomática con el reino de Castilla, con el heredero, el futuro Enrique IV, que sería conocido con el apodo de "El impotente".
Es éste un personaje muy curioso, al que le ha caído encima toda la basura histórica que arrojaron sobre él los partidarios de su hermanastra Isabel, llamada "la católica", pero que en realidad fue una verdadera harpía.

Sea como fuere, la realidad es que los consortes no se entendieron, y aunque el matrimonio fue celebrado en 1440, la princesa navarra fue repudiada en 1453, teniendo que volver a Navarra, que en aquel momento se hallaba en plena guerra civil entre los partidarios de su padre y los de su hermano. Blanca, en un gesto que la honra para la posteridad, prefirió ponerse de parte de Carlos, el legítimo señor de Navarra, pero también el que con menos fuerzas para mantener sus derechos contaba.
A la muerte de su hermano, el testamento de su madre la reina Blanca dejaba bien claro que la heredera debía ser la mayor de sus hijas, que era Blanca.
Pero una vez más su padre se negó a cumplir la legalidad, y ordenó perseguir a Blanca como había perseguido a Carlos.
Cuando por fin la apresó, la entregó a su otra hija, Leonor, que estaba casada con el conde de Foix, y fue encarcelada en la ciudad de Orthez, donde parece que murió envenenada.
Ella, que sabía lo que le iba a ocurrir, escribió un documento en el que legaba el reino de Navarra a su ex marido, el rey de Castilla, así que no parece que guardase mal recuerdo de él...

 
Y, para empezar, creo que ya es suficiente. Si he conseguido que distingáis entre tanta Blanca, me doy por satisfecho y me retiro a mi biblioteca. Naturalmente con una copa en la mano de:


NOTA FINAL
Primero agradecer el bonito y ameno articulo escrito por Labrit y segundo constatar que en nuestra historia hay más princesas llamadas Blanca.

Labrit nos ha presentado las Blanca de Navarra más relevantes pero mirando el árbol genealógico de los Reyes de Navarra todavía nos encontramos con más princesas que tienen ese nombre.

Para constatarlo os aconsejo que pinchéis en esta dirección que os llevará a un completísimo árbol genealógico de nuestros Reyes. Además de las Blanca que enumera Labrit veremos que:

Teobaldo I, hijo de Blanca hermana de Sancho el Fuerte reinó entre 1234 y 1253 y tuvo una hija llamada Blanca que casó con Juan, Duque de Bretaña.
La Reina Juana I de Navarra que reinó entre 1274 y 1305, casó con Felipe IV el Hermoso Rey de Francia y I de Navarra del cual, entre otras, tuvo una hija llamada Blanca.

A Juana I le suceden sus hijos varones Luis Huitín, Felipe II y Carlos I.
Felipe II el Largo de Navarra y V de Francia, sucede a su hermano Luis Huitín. Fue rey entre 1316 y 1322. Casado con Juana de Borgoña tuvo una hija llamada Blanca.

Carlos I el Calvo (IV de Francia) sucede en el trono a sus hermanos Luis y Felipe. Reinó entre 1322 y 1328 y fue padre de otra Blanca en su matrimonio con Juana de Evreux.

La sucesora en la Corona de Navarra, ya separada de la de Francia, fue Juana II nieta de Juana I e hija de Luis Huitin y reinó entre 1328 y 1349. Casó con Felipe conde de Evreux. Fue madre de nuestro Carlos II y de la Blanca que nombra Labrit, la que en vez de casarse con Juan de Valois se tuvo que casar con el padre de éste que la guardó para sí por hermosa e inteligente.

Según algunos historiadores (ver aquí) Carlos II también tuvo una hija llamada Blanca que murió en Olite a la edad de 14 años.

Así que las princesas llamadas Blanca constatadas en la historia de Navarra ascienden nada menos que a once, de las cuales solo una llegó a ser reina de Navarra: Blanca I hija de Carlos III que es la que quiso ser sepultada en Uxue pero que al parecer se quedó en Santa Maria de Nieva (Segovia).