viernes, 21 de julio de 2017

Residencias Reales de Navarra.

Hoy me he fijado en la foto que aporto en este post posando mi vista en las imponentes balconadas del edificio anexo a la iglesia.
A este edificio lo solemos conocer en Uxue como “palacio de Carlos II”.


Construido en el siglo XIV y seguramente utilizado por la familia Real de Navarra durante las numerosas estancias de la misma en sus peregrinaciones a Santa María de Uxue.
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De inmediato recuerdo que Juan José Martinena publicó en 1980 un libro sobre los castillos y palacios de Navarra y que está entre los volúmenes que tiene digitalizados y disponibles en Internet la Fundación Cajanavarra. (Ver aquí)
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El señor Martinena cuenta que según el Fuero, todos los castillos de Navarra debían estar permanentemente dispuestos a alojar entre sus muros al rey y su séquito, pues los monarcas solían viajar con mucha frecuencia hacia cualquier parte del reino.

Pamplona capital del reino de su nombre.
Tenemos muy presente que el primigenio reino vascón tuvo como capital a Pamplona desde sus comienzos.
Y es fácil pensar que conociéndolo como “Reino de Pamplona” es ahí donde residían sus reyes…
Recordamos a los Arista ayudados por los Banu Qasi recuperando la ciudad derrotando a un clan proclive a los francos…
Recordamos a Sancho I Garcés, rey de una nueva dinastía cuyo solar estaba en tierras del Valle de Aibar…. Y el nombre de Baskunsa conque los árabes conocieron al actual Rocaforte…
Y recordamos a Sancho Abarca liberando a Iruña de un acoso musulmán tras cruzar el Pirineo en pleno invierno…
Se dice que cuando la invasión musulmana los reyes tuvieron que refugiarse en Leire… Luego cuando Abderraman III destruyó la vieja Iruña, que la capital se trasladó a Najera…

El palacio real de Pamplona.
Sancho VI el Sabio acordó con el obispo, que era dueño de todos los terrenos de la ciudad, el espacio para la construcción de un Palacio Real. 
Este Palacio sería hipotecado en 1198 por su hijo, el rey Sancho VII, al obispo de Pamplona, que daría lugar a numerosos pleitos y que por ello sería utilizado de forma conjunta por la Corona y la sede episcopal.
La estancia de los reyes en el palacio real de Pamplona se vio dificultada por su pertenencia al obispado y de ahí en adelante buscaron otros lugares donde residir.

Otras sedes reales.
Sancho el Fuerte, vivió los últimos años de su vida en el castillo de Tudela del que apenas salió mereciendo por ello el sobrenombre de «el encerrado».
Los siguientes monarcas Teobaldo I y Teobaldo II, pasaron largas temporadas en Tiebas, también utilizaron como residencia el palacio viejo de Olite. Enrique I prefirió Estella…

En 1274 Juana I de la dinastía de Champaña casó con Felipe rey de Francia. Durante 50 años los reyes vivieron en París hasta que en 1328 en tiempos de Juana II casada con otro Felipe (Philip de Evreux) Navarra vuelve a tener reina propia y se entroniza la dinastía de los Evreux.

Carlos II hizo vida en los castillos de Tafalla, Monreal y Tiebas. Murió en el palacio Real de Pamplona (hoy sede del Archivo General de Navarra).
Carlos III moró en los castillos de Estella y Tudela, hasta que fijó su residencia en el castillo-palacio de Olite, que hizo ampliar y embellecer con suntuosas fábricas, al igual que el de Tafalla.
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Leemos en"Navarra, castillos y palacios" de Juan Jose Martinena que los castillos más visitados por los reyes contaban en su recinto con salones y dependencias que hacían de ellos pequeños palacios de temporada.

En dicho libro se dice que en Tudela, por ejemplo, tenía el rey una sala y comedor con una gran chimenea de doble cañón, pavimento de ladrillo pintado y un estrado de alabastro donde estaba la mesa real. En las vigas estaban pintadas las armas de Francia y Navarra.
En unas galerías que miraban al huerto, se veían unas vidrieras «en que son figurados todos los reyes, emperadores cristianos et otras cosas». En la llamada cámara del rey, el techo estaba decorado con «diez prunas de oro colgantes, con fueillas et sin fueillas», y algunas bolas, en forma de piña, asimismo de oro. Contiguos a esta habitación se hallaban los «retraits», en uno de los cuales estaba el excusado o «necesaria» del rey. Encima de la capilla se encontraba la primorosa sala llamada «el petit paradís», que no sé si será la misma a la que otros documentos designan como «del bel regart» o de la bella vista.

También en Estella tenían los reyes una parte del castillo habilitada como palacio.
Todavía en 1644, el cronista Eguía añoraba la fábrica del castillo, derruido unos setenta años antes, y elogiaba «las vistosas galerías de que lo compusieron los reyes, donde solían tener su real palacio». 

En Monreal, la casa del rey en el castillo se reparaba el año 1386; sabemos que tenía jardines próximos a ella.

Reparaciones en los castillos ante la visita del rey
Casi siempre, la llegada del rey a cualquier castillo iba precedida de un gran ajetreo de obras, arreglos y trabajos de acondicionamiento, para que todo lo hallase el soberano a su entera satisfacción.

En el año 1385, Carlos II mandaba hacer reparaciones y levantar ciertos edificios y obras nuevas en el castillo de Tafalla. 
Y en 1407 se compraba yeso, se reparaban los terrados y las goteras y se adecentaban las cámaras del castillo de Estella, ante la próxima llegada del rey Carlos III a la villa. 

Sucesos acaecidos durante la estancia real en diversos castillos
Dada la afición de nuestros reyes y su inclinación a residir en los castillos más importantes del reino, no debe extrañar que entre sus muros ocurrieran novedades y acontecimientos, que unas veces alegraban y otras entristecían el corazón de los soberanos.
En 1274 el infante Teobaldo, único hijo varón de Enrique I de Champaña, murió despeñado al pie de los muros del castillo de Estella, al haberse soltado de los brazos de su nodriza cuando ésta lo asomaba por encima de una almena; la sirvienta, aterrorizada, se arrojó también detrás de la criatura.

La infanta Isabel, hija de Carlos III, nació en el castillo de Estella el jueves 13 de julio de 1396, a la hora de prima, y fue bautizada el domingo siguiente en la capilla del castillo; los gastos del bautizo fueron 115 sueldos  y 6 dineros. 
Pocos días después se gastaban 75 libras en arreglar la sala baja con motivo de la venida del patriarca de Alejandría.

En 1387 se encontraban en el castillo de Garaño (término de Saldise, Valle de Ollo) Lancelot, bastardo del rey, su madre, la nodriza y seis personas de servidumbre; alternaban el castillo con la casa del alcaide, que era Pero Lópiz de Lizasoain, tesorero del reino.

El Príncipe de Viana estaba en 1442 en el de Tudela, y se alojaba en la cámara llamada del mirador, sita junto a la puerta segunda del cerco, donde tenía también una cambra y un retreit nuevo.
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El palacio del Príncipe de Viana de Sangüesa, también llamado de doña Blanca de Navarra, tiene remotos orígenes.
A fines del siglo XI Sancho Ramírez construyó en Sangüesa su castillo que fue heredado por Alfonso el Batallador.
Al separarse Navarra de Aragón (1134) y quedar la villa de Sangüesa en línea fronteriza se edificó un cerco amurallado con sus torreones cuyo flanco norte estaba defendido por el castillo. La zona habilitada para residencia real era en la segunda mitad del siglo XIII la torre oriental.
Fue doña Juana II  la primera que lo habitó en 1344.
Posteriormente fue residencia del Infante don Luis hermano del rey Carlos II y gobernador de Navarra en ausencia del rey.  
Carlos II habitó el castillo de Sangüesa durante las guerras con Aragón.
Fue Carlos II quien mandó edificar en este castillo dos cuerpos horizontales, uno hacia el norte flanqueado por dos torres que es el que se conserva hoy, y otro hacia el sur, que fue demolido en 1569 para levantar el Ayuntamiento.

En 1512,  Catalina y Juan de Labrit que residían en el palacio real de Pamplona, lo tuvieron que abandonar a causa de la invasión castellana y se detuvieron en el castillo de Sangüesa donde nació su heredero, el que sería Enrique II.
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En la siguiente ilustración, y según Juan José Martinena, los castillos que tenia Navarra en el siglo XIV.






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No olvidemos que Navarra fue mucho mas extensa y que los castillos que tuvo fueron muchos más. Para cerciorarse de ello solo hay que echar un vistazo al siguiente mapa elaborado por Iñaki Sagredo Garde: