miércoles, 9 de enero de 2013

Alto de Txutxu. El monasterio de San Ginés de Lerga.

Hace unos días escribí un post sobre el alto de Txutu y la historia del fraile del péndulo. A la vez pensé en la posibilidad de seguir escribiendo sobre el entorno de esta destacada montaña de la Zona Media de Navarra y punto más alto del término municipal de Uxue.

Son muchos los montañeros que hacen el recorrido desde el alto de Lerga a Ujué. Nosotros de niños también fuimos andando desde Ujué hasta el alto de Lerga para poder ver allí la vuelta ciclista a España que a veces la hacían pasar por este puerto.
Pero hoy no voy a hablar de caminatas montañeras, ni de paseos en bici de montaña sino de un lugar que mucha gente desconoce. El lugar donde estuvo el monasterio de San Ginés.
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Nota preliminar. El grueso de este post es extracto de un artículo de José María Jimeno Jurío que encontré en Internet.
Hacía tiempo que yo sabía que existió este cenobio de San Ginés. Pero antes de escribir lo poco que yo sé (o sabía) es mejor recurrir al maestro, al gran investigador y difusor de nuestra historia y cultura que fue y es este insigne artajonés. Vaya para él mi homenaje.
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EL PUERTO DE LERGA, CRUCE DE CAMINOS.
Se denomina alto de Lerga al paso o collado divisorio de las aguas que van hacia Lerga o hacia San Martín de Unx. El puerto está a 753 metros sobre el nivel del mar y es el punto donde se juntan la carretera NA 132 que une ambas localidades y la NA 5110 que lleva a Olleta.



La carretera  de Olleta al alto de Lerga coincide en su parte más elevada con el camino utilizado para venir desde la ciudad de Pamplona hasta Ujué.

EL CAMINO DE PAMPLONA.
El trayecto más corto desde Pamplona a Ujué era, y es, el que discurre por Labiano, el portillo de Andricáin, Monreal e Ibarzabalda, de donde se sube a los altos de Sabaiza (Etxabakoiz, 1.030 ms.), de Julio (998 ms.) y Lerga (938) por las crestas que forman la divisoria de aguas entre la Bizkaia (E) y Leoz de Orba (O).
Esta es la ruta preferida de los ujuetarras que viven en Pamplona para venir andando el día de la romería grande.

Otra variante del camino de Pamplona a Uxue viene cruzando de norte a sur la Valdorba hasta el alto de Lerga.
Esta ruta fue seguida en 1363 por Luis de Beaumont, hijo de los reyes Felipe y Juana, y sus gentes cuando "fueron en romaria a Santa Maria d'Uxue”.
Salieron de la Ciudad "por aler a'Xue" el jueves 27 de julio de 1364, por Tiebas, y Solchaga; al día siguiente prosiguieron por Amátriain y San Ginés de Lerga, llegando por la tarde al santuario mariano.
La misma ruta debió seguir el rey Carlos II, hermano de Don Luis, en su peregrinación a Uxue de aquel mismo año.
Ambas variantes pasaban por el antiguo puerto de Lerga más conocido en la antigüedad como de San Ginés. (Sangínes según pronuncian en Lerga) para subir luego a Txutxu y llegar a Uxue.

EL MONASTERIO DE SAN GINÉS.
Como habréis visto en el mapa, el trazado antiguo del camino del puerto estaba un tanto apartado de la actual carretera y pasaba por un lugar que como habréis podido leer se llamaba San Ginés.
San Ginés fue un monasterio y alrededor de él hubo como en todo puerto, unas casas para atender a los viajeros que pasaban por el antiguo camino que posiblemente existió ya desde tiempos muy remotos. Parece que en tiempo de Roma pasó por aquí una calzada que unía la zona de Olite con el val de Aibar.

Ciñéndose a datos históricos, José María Jimeno Jurío nos dice que desde la Edad Media hubo en ese paraje, considerado en 1636 "puerto pasajero", una serie de edificios y servicios asistenciales, característicos de otros puertos de montaña más transitados.
El diccionario de Pascual Madoz,Diccionario, X, 201 dice de la basílica de San Ginés: "se dice que fue de Templarios". Pascual MADOZ: "pretendiendo que fue de caballeros templarios".
- Julio ALTADILL: Geografia, Navarra, 11,41 5: Basílica de San Ginés "resto de un antiguo convento de templarios.
- Gran Enciclopedia Navarra, VII, p.28-29: "Donde antiguamente existió un monasterio de los templarios, y en el que posteriormente habitó una orden femenina de la Regla de San Antonio; también se conoce la existencia de un albergue para peregrinos en este lugar"

Jimeno Jurío sigue diciendo que durante el siglo XIV había un cenobio femenino en este paraje serrano y que las componentes de la comunidad eran llamadas "Dueynnas de Sant Genes" (1340) o "Religiosas de Sancto Genesio de Serra, prope villarn de Lerga" (1345)".
A finales de la centuria la comunidad debía tener cierta relevancia social según veremos a continuación.

MONASTERIO TUTELADO POR CARLOS III EL NOBLE.
Carlos III el Noble eligió la comunidad religiosa de este monasterio para que formara parte de ella Teresa, la mujer de quien había procreado al bastardo Godofre nacido hacia 1394, y a la que vistió "por intrar monja en Sant Genes" (1395).
De allí salió para tomar el velo y profesar en el de Clarisas de Santa Engracia, extramuros de Pamplona; en la ceremonia presentó una ofrenda su hijo Godofre (1406).
Es probable que las monjas de Sant Genés profesaran la regla de Santa Clara y que Teresa, tras hacer aquí una especie de noviciado, ingresara en Santa Gracia de Pamplona.

EL BEATERIO.
Sucesoras de las religiosas debieron ser las "Beatas" seglares que atendieron la basílica hasta mediados del siglo XVI. No constituían una comunidad. Eran una especie de ermitañas devotas o "seroras" que se sucedían en el cargo y residían en la iglesia, manteniéndose de la caridad pública.  

LA IGLESIA.
Carecemos de noticias sobre el origen y las características arquitectónicas del templo de la Sierra. Cerca del edificio existían otros más. Parece que poseía un pequeño patrimonio de tierras, no tantas como pretendía en 1592 el fiscal diocesano, al atribuirle la hacienda de la casa-posada, propiedad del concejo de vecinos.
Las principales fuentes de ingresos eran las limosnas aportadas por los fieles, "el ostiatim" recaudación, en dinero o en especie, hecha de puerta en puerta por los pueblos, y algunas rentas primiciales.

LA CAPELLANÍA DE SAN GINÉS.
Una de las obligaciones del Prior de Lerga era celebrar las misas "en la ermita y basílica que llaman del Señor San Gines".
Cuando el cargo recaía en un abad o en sacerdotes residentes fuera de la villa, imposibilitados de acudir a la basílica para decir misa los días festivos, designaban un capellán que cumpliera esa obligación. 

Durante la segunda mitad del XVI ejercieron el cargo don Sancho Sánchez y don Antonio de Murillo. Posteriormente, don Beltrán de Torres (+ 1619), don Sancho Pérez (+ 1632) y don Juan de Baigorri, todos ellos sacerdotes de Lerga. 

Por haber renunciado a decirlas don Juan de Baigorri, el alcalde, jurados, vecinos y concejo celebraron junta el 17 de diciembre de 1635 en la casa de su ayuntamiento y pidieron al Vicario general que obligara al prior a poner capellanes con salario competente. 
Alegaron que siempre habían conocido en San Ginés "un capellán que diga misa los domingos del año al ermitaño que asiste allí, y a los caseros que están cerca de ella con sus familias, y también a los biandantes que pasan por la misma ermita, que está en un puerto pasajero, con que se ebitan muchos pecados, pues de otra suerte no podrían oyr misa".

Un siglo después, en 1776 la única obligación de los priores era hacer que se celebraran diez misas al año en la basílica.

LA COFRADÍA.
En la iglesia de San Gines funcionaba una cofradía. "Los cofrades della acudían el día que se celebraba y ay hazian dezir misa, y después de dicha aquella comían de la renta" de la Cofradía" ' Y los cofrades eran de los pueblos circunvezinos de Lerga, Eslaba, San Martín, Olleta y otros"

LA CASA.
En la explanada donde se alzaba la iglesia, y a escasa distancia de ésta, construyó el concejo de Lerga una casa para posada y mesón al servicio de los viandantes que circulaban por aquella ruta, dotándola de hacienda propia en distintos términos o endreceras, como "Anderenobela (1588), Arrizabala (1594) y Monda (1 7 13). La llamaban también "Tabernas de San Ginés”
Edificio y tierras eran dadas en arriendo, mediante el sistema de subasta pública celebrada en la cámara del concejo de la villa y adjudicación al mejor postor o más dante.
El arrendatario se comprometía a cuidar el edificio y cultivar las tierras, atender a los pasajeros y pagar anualmente la renta o tributo al concejo, sin parte del Prior a finales del siglo XVI.  

LAS FERIAS DE SAN GINÉS.
En el siglo XVI se dice que desde tiempo inmemorial se celebraban en el paso de San Ginés las ferias anuales durante cuatro días. Eran en agosto; los días 25, 26, 27 y 28. Mucho más tarde las ferias fueron trasladadas al pueblo de Lerga.
San Ginés resultaba un lugar céntrico para los habitantes de Lerga, Abaiz, Aldea, Eslava, Uxue, San Martín de Unx, Olleta, Sansoain y la Valdorba.
Podemos imaginar a nuestros antepasados comerciando con los de los otros pueblos, vendiendo o comprando caballerías, animales de corral, productos de la tierra, haciendo tratos,, acordando bodas, cerrando negocios en euskera, milenario idioma de la zona.

EL FINAL DE SAN GINÉS.
Durante el primer cuarto del siglo XVIII la basílica permanecía abierta al culto, atendida por un ermitaño.
Don Juan Camargo, obispo de Pamplona (1726-33) concedió indulgencias a quienes rezaran en ella un padrenuestro y avemaría.

Las ferias fueron trasladadas a Lerga a mediados de siglo y, al finalizar éste, perduraba la basílica pero "la casa próxima amenaza ruina" y el lugar aparecía "rodeado de paredes demolidas"'.
Viendo tanto abandono, al girar visita pastoral en julio de 1802, el obispo D. Lorenzo Igual de Soria mandó "derruir y profanar las ermitas de San Miguel, SAN GINÉS y Nuestra Señora del Camino, cuyos materiales se aplicarán a la de Santa Bárbara", en la que debían colocarse bultos nuevos de San Miguel, San Ginés y la Virgen del Camino.

Poco después (1846), Pascual Madoz da cuenta de que al Norte de la villa de Lerga "se hallan vestigios de la derruida basílica de San Ginés, que se dice fue iglesia de templarios".

Jimeno Jurío que fue maestro en Lerga, recuerda haber visto a mediados de siglo XX un trozo de muro de sillería, cerca del "Corral de Zapata", último edificio del conjunto que desapareció. Jimeno Jurío sigue diciendo que los arcos apuntados de este corral fueron trasladados pieza a pieza para construir un mesón en otra parte. 
Hoy, en este lugar, solamente restan unos "pedrogales", resto del derribo de la borda y, bajo la tierra, las cimentaciones de unos edificios medievales y el enigma sobre sus orígenes, nacimiento y funciones desempeñadas a lo largo de los siglos, que solamente podrán desvelar unas excavaciones arqueológicas.
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Si queréis leer en toda su amplitud el trabajo de Jimeno Jurío sobre San Ginés de Lerga, os recomiendo bajarlo en formato PDF desde este enlace. Merece la pena leerlo.
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