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domingo, 8 de marzo de 2015

La caza en Ujué: Aporte proteínico en tiempos de necesidad.

De todos es sabido que hace milenios el hombre primitivo fue recolector y cazador antes de ser ganadero y agricultor. 
A pesar de que aquella época queda tan remota, veremos que en esta Europa nuestra, seguimos siendo recolectores... y que se ha sido cazador con el objeto de alimentarse hasta hace bien poco.

Somos recolectores de frutos y plantas silvestres. 
¿Quién no ha recogido frutos silvestres del campo? Bellotas, arañones para el pacharán, moras, pomas, madroños...
¿Quién no conoce a alguien que sale al campo a recoger hongos, setas, espárragos, ajos silvestres y otras plantas comestibles?

Hasta 1950 - 1960 la pesca y la caza no eran deporte, sino una actividad necesaria para la alimentación. 
En Ujué se iba al río Aragón y se echaba el trasmallo para coger algún barbo o alguna madrilla.... se echaban los reteles para coger cangrejos... se cogían caracoles... se iba a las balsas a cazar ranas... actividades que no se hacían por deporte, sino para para completar un poco nuestra alimentación.

Todo lo que corre y vuela...¡a la cazuela!.
Ese era el dicho popular. Conocemos a paisanos nuestros que cuentan haber comido picarazas, aguiluchos, ancas de zorro y.... hasta culebras... ¡Todo valía para llenar el buche!



En Ujué se cazaba por necesidad. 

Nadie de Ujué de más edad que nosotros os dirá que ha pasado hambre. Pero os dirán que necesidad... sí que se ha pasado necesidad.
Y os dirán que se recurría a la caza para llevar a la mesa algo de comer, aliviando así esa necesidad.
En Ujué os contarán que en fiestas los mozos 
salían a cazar furtivamente pues lo que se comía en cuadrilla consistía básicamente en asados y calderetes con carne de conejo campestre... 
Y os dirán que, incluso en las bodas de la gente sencilla, el plato principal era lo que días antes habían podido cazar... 

Cuando todavía éramos pequeños, allá por los años 50, cazaba todo el mundo, con escopeta o sin escopeta, cuando se abría la veda y cuando no. Muchas familias necesitaban la caza para subsistir. 


Yo soy uno de los pocos de Ujué que no tiene afición a la caza. Pero tengo que confesar que por parte materna mis tíos fueron cazadores de escopeta.
Mis parientes por la parte paterna no eran de escopeta pero, al igual que los otros, también utilizaban cepos, capazas y otros ingenios para poder traer algún ave, algún que otro conejo, únicos aportes cárnicos durante muchos días del año.

Cuando éramos unos mueticos no había jabalíes en Uxue. Si avistaban alguno era un acontecimiento por lo excepcional.
Así que, cuando oíamos hablar de caza ya sabíamos a qué se referían: Estaban hablando de conejos, liebres, perdices, palomas, tordos y charras.
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LA CAZA FURTIVA
Antes de volver al corral o al pueblo, la gente del campo paraba cepos o capazas para ver si por el atardecer caía algún ave o por la noche caía atrapado algún conejo...

Utilizar la escopeta en tiempo de veda era peligroso: El estampido del disparo se podía oír de lejos… y los guardas del ayuntamiento y la Guardia Civil siempre estaban avizores. Era más seguro y silencioso poner trampas.

Los bichos (hurones)
Un método muy utilizado para cazar conejos era el del empleo de hurones a los que en Ujué llamaban bichos.
La caza consistía en introducir el hurón en los cados para hacer salir al conejo que quedaba atrapado en las redes que se ponían en las bocas de la madriguera.

Todavía recuerdo a mi tío José, cazador empedernido, y al hurón que tenia en casa metido en un cajón.
Le daba de comer huevo, leche.. y los higadillos y entrañas de los conejos que cazaba...

Mirando en Internet he sabido que estos animalicos ya se utilizaban en Egipto 3500 años antes de Cristo para cazar ratas y ratones y que por entonces también comenzaron a utilizarlos en la cacería de conejos.

En mis años de muetico corría por Ujué una especie de leyenda urbana según la cual había que procurar que los hurones no anduviesen sueltos por casa ya que, según decían, podían subirse a las cunas de los niños recién nacidos y comerles los ojos..

Todos sabían que estaba prohibida la posesión de hurones, pero en muchas corrales los criaban clandestinamente con buen cuidado de tenerlos en jaulas y de que no proliferasen en libertad para no exterminar la caza. Siempre con buen cuidado de ocultar estos bichos a las autoridades..

Otros ingenios de caza clandestina eran los cepos, los lazos y las capazas.
Los cepos.
Los cepos había que encargárselos a los herreros del pueblo y costaban un dinero. El último herrero que los fabricó fue Miguel Leza, allá casi en los años 70.

Para parar un cepo se aprovecha el cirrirero, es decir el lugar donde el conejo tiene la costumbre de defecar.
Primero se apartaba con cuidado la cirria, cagarrutas, del conejo, se hacía un hoyo donde se metía el cepo y luego con mucho cuidado se le cubría de tierra echando encima las cirrias, las cagarrutas. El conejo al ir a defecar a su lugar de costumbre caía en el cepo.


 FOTOS: CEPO, CAPAZA Y LAZO.

Pero tanto cepos como hurones podían ser requisados por los guardas del ayuntamiento o por la Guardia Civil sin posibilidad de poderlos recuperar, resultando una perdida económica para el furtivo.
Si el hambre acuciaba, la inventiva popular encontraba soluciones con los materiales que encontraba en el mismo terreno: Parar lazos y capazas.

La capaza.
La capaza consistía en una losa inclinada apoyada en cuatro palitos apoyados a otra piedra (ver foto) y en echar dentro el cebo que de normal eran unos granos de cereal
Cuando las aves entraban a picotear el cebo, los palicos cedían y la losa caía sobre el animalico que quedaba atrapado.

El lazo.
El lazo solía ser de alambre de acero pero lo más barato era utilizar crin de caballo... se ponía por donde la perdiz o el conejo tenia costumbre de pasar .

Cepos para la perdiz y para cazar pajaricos.

Estos cepos son unas trampas hechas de alambre para cazar pajarillos. 

Allá por los años 50-60 había alumnos de la escuela que solían colocar cepos de este tipo en los femerales antes de ir a clase.
Los días más propicios eran los de invierno.
Al salir de la escuela iban a comprobar si había picado algún pajarico. 

Existían cepos parecidos para la perdiz, pero mas grandes y de mayor potencia.

En casa estaba bien visto que los niños cazasen gorriones ya que fritos, asados o guisados con arroz podían constituir un buen taco (condumio).
En invierno se solía dejar que los gorriones entrasen en cuadras, graneros y pajares y en cuanto había unos cuantos dentro se cerraban puertas y ventanas y se les daba caza.

Estas pequeñas aves también se vendían a los dueños de los bares que las empleaban para hacer meriendas de "pajaricos".
No olvidemos que los pajaricos también se cazaban con liga...un pegamento que los inmovilizaba en las ramas donde se posaban..
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SE ABRE LA TEMPORADA DE CAZA. LA CAZA CON ESCOPETA.


Cuando se levantaba la veda y se podía cazar con escopeta, los ujuetarras salían en pequeñas cuadrillas y muchas veces en solitario, acompañados de algún perro, a la caza del conejo y de la perdiz.

Dicen que una sola imagen cuenta muchas cosas. Fijaros en los que aparecen en estas dos fotos:
Desde luego todos estos uxuetarras son aficionados a la caza. Nadie verá en ellos los atavíos con que salen hoy los actuales cazadores. Veréis en ellos los rostros tostados y la vestimenta habitual con la que entonces andaba la gente del campo.

Se salía a cazar por afición.. y sobre todo para sacar unas pesetas tras la venta de los conejos y perdices que se abatían...
Y por supuesto, para comer en casa o también para permitirse una merendola con los amigos.

Por los años 50 todavía había escopetas de un solo caño y había cazadores que preparaban sus propios cartuchos.
No se malgastaba ni un solo tiro. Se medía la distancia y antes de disparar se evaluaba si el tiro era seguro o no.

Por las tardes de los días de caza era normal ver que cada cazador traía colgando de la cintura dos o tres perdices y otros tantos conejos.
En el pueblo siempre había compradores que pagaban bien por esa caza que luego hacían llegar a Tafalla... Pamplona...
En el mismo Ujué, en el Mesón las Torres también compraban perdices para servirlas como plato distintivo del menú de la casa. 



Los perros de caza.
Casi todos los labradores eran cazadores y todo cazador solía tener un perro. Nunca conocimos que una sola persona tuviera jaurías como ocurre hoy en día.
En la foto vemos a ocho cazadores de Ujué con seis perros para el conejo y la perdiz.

Desde que los cazadores uxuetarras se especializaron en el jabalí y en la becada, el número de perros aumentó de manera que, hoy por hoy, se dice que en Ujué hay más canes que vecinos.

Actualmente ya no se caza por necesidad.
Entramos en los años 90. En la siguiente foto vemos una cuadrilla de ujuetarras tras una batida: El atavío delata otros tiempos, otros modos de vestir .... y de vivir.


Los cazadores ya no son gente del campo... La mayoría trabaja en la industria... Si salen a cazar ya no es para buscar el sustento sino por diversión...

La foto es de 1996. El conejo casi había desaparecido por la mixomatosis y por la hemorragia vírica. 
Y las perdices, faisanes y aves que muestran son de siembra... criadas en granja y liberadas en el campo antes de la batida... 
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Para acabar, os recomiendo leer el libro titulado  "Los corrales de Ujué y la vida de antaño" en su apartado sobre la caza.
Y os recomiendo ir a esta dirección donde los alumnos de la escuela de Ujué cuentan como son y eran las trampas para cazar animales.
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Lista de enlaces a otros artículos que he ido subiendo al blog después de éste con el tema de la caza:

- Los reyes de Navarra y la caza mayor según Iturralde y Suit.


- Uxue. Testimonios de caza mayor en los siglos XVI y XVII. Lobos y venados.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Navarra siglo XVII. Leyes sobre caza menor en la Edad Moderna. Los ujuetarras cazaban con perdigones en 1602.

PERDIGÓN.
Hoy en día  al oír esta palabra nos viene a la mente esas minúsculas bolas de plomo que contienen los cartuchos de caza que al ser disparados son lanzadas contra el ave o animal que se quiere abatir.

Recordemos que la palabra perdigón en el Fuero Antiguo de Navarra, y antes de que existieran armas de fuego, hacía referencia al macho enjaulado de la perdiz.
El perdigón se colocaba como reclamo cerca del escondite del cazador para atraer a la perdiz hembra.



UN INCIDENTE EN UXUE POR EL PRESUNTO USO DE PERDIGONES EN LA CAZA.
Mirando por Internet me encontré con un caso relativo al uso de perdigones que acaeció en Ujué el año 1602.

Lo hallé en un estudio de Javier Ruiz Astiz titulado “Haciendo alarde y mofa”: la documentación procesal como herramienta para reconstruir las actitudes violentas en la Navarra moderna".

Javier Ruiz cuenta con las palabras que siguen lo que ocurrió en Uxue:
.....“el año de 1602 se produjo un motín contra Cristóbal de Irigoyen, sustituto fiscal, que fue hasta dicha localidad para realizar una inspección de los perdigones que poseían.
Sin embargo, como indica Irigoyen dichos altercados se produjeron porque el vecindario le recibió diciéndole que «la villa de Uxue era privilegiada, y todos sus vecinos eran habidos por hidalgos y que como tales podían tener perdigones e ingenios de caza» y que por tanto «no consentirían que hiciese la visita por guardar su privilegio y no perder su derecho».

Fruto de ello, según expone, se «amotinaron todos los vecinos para estorbar la visita» ya que «se juntaron de tropel», en donde «le perdieron el respeto llevándole las manos al rostro y haciendo otros ademanes muy descorteses y ultrajándole de palabras sentidas»”. (AGN, Tribunales Reales. Procesos, núm. 40495, fol. 3.)
Ved que en este suceso de los perdigones, los uxuetarras proclaman ser hidalgos cosa reconocida a todo habitante de nuestra villa a partir del decreto de doña Leonor de 1478.

La duda que nos queda es por saber si con la palabra "perdigones" se refieren a poseer machos de perdiz o a utilizar esos proyectiles que ahora conocemos como perdigones (en esta época ya se utilizaban arcabuces).
Puede que esta duda quede disipada si un día vamos al Archivo de Navarra y pedimos leer en su totalidad el mencionado documento.
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COMO SE REGLAMENTÓ LA CAZA EN NAVARRA DURANTE LA EDAD MODERNA.
Ya que hemos empezado hablando de perdices y perdigones, no estará mal repasar las leyes de caza que las Cortes de Navarra promulgaron en la Edad Moderna en lo relativo a la caza menor, es decir a la caza de liebres, conejos, codornices y perdices.

Lo referido a aves de pasa, como palomas o becadas, merecería otro capitulo aparte.

Para ilustrarnos recurriré de nuevo a lo que el insigne polígrafo pamplonés Juan Iturralde y Suit escribió bajo el título de "La caza en Navarra en los tiempos pasados"
……..«El ejercicio de la caza es propiamente dado a los caballeros e hijosdalgo para pasar el tiempo con decencia y exercitase en el manejo de las armas » (lib. 5. tít. 7 y ley 37 en su pedimento)

A pesar de este privilegio estaban también obligados a sujetarse a ciertas reglas; así es que las personas nobles del Reino solo podían cazar perdices y liebres «uña por uña y ala por ala» es decir, las liebres con perros, «en seguida o corrida», y las perdices con azor, gavilán u otra ave de rapiña.

No era permitido tomar azores ni halcones sino con arañuelo, ni sus pollos o huevos, bajo pena de 200 libras carlines siendo hijodalgo; no siéndolo 100 azotes. 
Si fuese hijodalgo la multa doblada y desterrado del Reino por un año, fallara él, u otro por encargo suyo
.
LA CAZA DE OSOS, VENADOS, LOBOS, ZORROS Y RAPOSAS.
Seguimos leyendo a Juan Iturralde y Suit: 
La caza de venados (caza reservada al Rey y a los nobles) estaba prohibida en tiempo de la brama o de nieves, bajo pena de cien libras, y nunca podía hacerse con escopeta.

Los lobos, raposos, zorras y osos podían cazarse en todos tiempos y por toda clase de personas, como no fuera en terrenos vedados. (Cortes de Tudela, 1558.)
Al que cazaba lobo grande se le debían pagar seis ducados, y dos por cada cría.

LIEBRES.

 Dice el señor Iturralde que 
"No era permitido cazar liebres durante los meses de Marzo, Abril y Mayo en sitios en que hubiere nieve, aguardándolas a la espera, ni con redes, lazos u otros instrumentos, bajo pena de 50 libras, y la veda de esta caza debía durar hasta el 8 de Setiembre!.

GRABADO: Flechas con maza para cazar liebres y conejos

Iturralde dice que  en la Edad Media  
"Para cazar liebres se empleaba la ballesta (o el arco) con la particularidad de que la flecha en vez de terminar en un hierro afilado tenía frecuentemente en su extremidad una especie de maza, cuyo objeto era aturdir al animal con el golpe, pero sin desgarrar su piel y su carne!.
CONEJOS

Desde el día primero de Cuaresma hasta el día 24 de Junio no podían matarse conejos de ningún modo en los sotos, fuesen propios o arrendados; pero en los montes, arrendados o no, la veda duraba hasta el 8 de Setiembre.
Prohibición de redes y lazos en la caza del conejo.
En ningún tiempo ni lugar se podía cazar conejos con redes ni lazos, pena de 50 libras y pérdida de los instrumentos.
En la misma pena incurría todo el que durante ese tiempo fuese hallado con conejo muerto o vivo, aun cuando fuera a título de arrendador de la caza, dueño de ella o bajo cualquier otro concepto, y a nadie se permitía tener hurón, redes ni lazos.

Los dueños de los sotos, bosques y vedados podían prender a los que cazasen conejos con tela de redes, fuese por sí o por sus criados o guardas, y presentarlos a los dueños mencionados o a los jueces de sus pueblos; los delincuentes incurrían en la pena de un año de destierro del lugar, y 4 leguas a la redonda. Siendo detenidos en territorio de pueblo que tuviese jurisdicción criminal, se ejecutaba la pena, y no existiendo esa jurisdicción se remitía al reo a las cárceles Reales y Real Corte
LA CAZA DE LA PERDIZ.

Seguimos leyendo a Iturralde en "La caza en Navarra en los tiempos pasados":
"Las perdices no podían cazarse desde 1.º de Marzo hasta fin de Junio, para que no se destruyeran las nidadas; extendióse esta prohibición hasta fin de Setiembre, y por ultimo modificóse, disponiéndose en el año 1576 que la veda se entendiera desde el principio de Cuaresma al 8 de Setiembre, pena de cien libras.
Verificándose la caza con aves de rapiña solamente se prohibía en los meses de Marzo, Abril, Mayo y Junio.

Si a alguno se le encontraba, durante ese tiempo, perdiz viva o muerta, debía exigírsele la misma pena, no probando haberla cogido con ave de rapiña durante los ocho meses restantes.
Prohibición de trampas en la caza de la perdiz.
No era permitido tener perdices engaviadas, (enjauladas) ni redes para cazarlas, fuese de día o de noche, ni lazos, reclamos, bueyes, lumbres, calderos, y cebaderos, ni cazar dichas aves en tiempo de nieves, bajo pena de 50 libras por cada infracción y perdimiento de las perdices, gavias (jaulas) e instrumentos con que fueren hallados los cazadores, así en el campo como en sus casas.

En la misma pena incurrían los que cogían huevos de perdices, los que se apoderaban de las madres o perseguían a los perdigones, cuando vuelan poco, disponiéndose se hiciera información («pesquisa») a fin de que aun cuando no fuesen sorprendidos infraganti, fuesen castigados si se averiguaba que habían delinquido, imponiéndoles la pena por cada vez y cosa en que contravinieren.
La caza debía venderse en las plazas, y no en calles ni casas
LA CAZA DE LA CODORNIZ.

No podían cazarse codornices desde 1.º de Abril hasta que se verificase la siega («hasta que se sieguen los panes»), pena de 50 libras y pérdida de los instrumentos; dispúsose después que la veda fuera desde 1.º de Cuaresma a 1.º de Agosto, excepto en los lugares donde no se hubieran segado las mieses; extendióse la prohibición, más tarde, hasta el 16 de Agosto, pero revocóse esta disposición posteriormente, quedando las cosas como antes.

Terminada la recolección podían cazarse con ballesta o red; pero no con arcabuz ni de otra manera, bajo pena de 100 libras; sin embargo, en el tiempo en que se autorizaba la caza de las perdices con arcabuz, se permitía usar de la misma arma para la de la codorniz.

ARMAS DE FUEGO PARA LA CAZA.
Seria largo de reproducir todo lo que Iturralde y Suit cuenta sobre el uso de armas de fuego ya que hubo una reglamentación bastante minuciosa y restrictiva en cuanto a quienes podían portarlas o no.

En cuanto a la caza con este tipo de armas, el ilustre pamplonés dice que:
Los labradores, braceros y jornaleros no podían llevar arcabuz ni escopeta, ni tirar con ellos, sino en días de fiesta de guardar; pero solamente después de la misa parroquial del pueblo donde residiesen o se hallaran. 
A los infractores se les castigaba con perder el arcabuz y 3 días de cárcel. (Cortes de Sangüesa, 1561. Leyes 11 y 12.)
Todo el que fuere aprehendido con caza en tiempo de veda, perdía aquella y era multado en 8 reales.
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Por hoy vale.
Podríamos alargarnos más hablando de otros aspectos de la caza como por ejemplo de los diferentes tipos de perros que se usaron tanto en la caza mayor como en la caza menor. Ya tendremos ocasión de hablar de ello en un próximo capitulo.
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miércoles, 19 de noviembre de 2014

Los reyes de Navarra y la cetrería según Juan Iturralde y Suit.

HALCONES. CETRERIA
En un anterior post hablamos de una serie de artículos de Juan Iturralde y Suit sobre la caza en Navarra en tiempos pasados en el que mencionábamos las monterías de nuestros reyes en las que se utilizaron hasta leopardos en la caza de venados y jabalíes. (Ver aquí)

Ahora volvemos a leer al mismo maestro hablando de otro tipo de caza: La cetrería.
La cetrería es el arte que utiliza aves rapaces para capturar otras aves u otras piezas de pequeño tamaño tal como liebres y conejos.

Halcón común

Al parecer este modo de caza fue introducido por los visigodos aunque desde la antigüedad ha sido un arte muy extendido por todo el Oriente Medio.
Actualmente la cetrería con águilas todavía es practicada por los pueblos nómadas del Asia Central.
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La caza de osos, jabalíes y venados exigía poner en practica estratagemas similares a las de la guerra. 
La utilización de leones, leopardos y guepardos en la caza mayor era signo del poder y distinción de la realeza, único estamento que podía permitirse ese lujo.

En lo referente a la caza menor, el sello de distinción, elegancia y prestigio lo daba la posesión y utilización de aves rapaces ya que su adquisición, adiestramiento y mantenimiento resultaban de alto coste económico.
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LA CETRERÍA EN NAVARRA SEGÚN ITURRALDE Y SUIT
La totalidad del siguiente texto está tomado de "La caza en Navarra en tiempos pasados" obra del insigne escritor e historiador Juan Iturralde y Suit. 
Los grabados los he tomado de Internet.


La cetrería constituía en la Edad Media un arte de gran importancia, aunque conocido ya desde la más remota antigüedad:
Los señores acudían, no solo a la caza sino a las ceremonias y actos públicos, con el azor o el halcón sobre el puño como símbolo de su alcurnia y poderío; era como la espada, un signo de nobleza que se llevaba hasta en la guerra.

En una gran parte de Europa, cuando comenzaba el combate, el caballero entregaba a su escudero el ave de rapiña, y volvía a cogerla después de terminada la lucha.
Si el señor caía prisionero las caballerescas leyes de aquella época le prohibían enajenar el ave ni aun para pagar su rescate: en tal caso debía darse libertad al halcón.

Era éste considerado como noble entre los volátiles, teniéndosele por superior al águila y al buitre, y todo hidalgo, cazara o no, mantenía algunos de esos pájaros como signo de distinción.

El precio de los halcones era elevadísimo en la mayor parte de los países, pues no era raro el importarlos de tierras tan lejanas como Marruecos, Suecia, Turquía, Islandia, etc.

En 1353, el Gobernador de Navarra mandaba pagar a Ochoa de Juan Caraz y Miguel Sánchez de Ursua, por un azor hallado en el monte de lbarrola, lo siguiente:
«Por guardar el nido 10 sueldos, por subir al árbol 5 sueldos, por los gastos de traerle 15 sueldos, total 30 sueldos.» (Cajón 12, num. 0.)

El Infante D. Luis (hermano del rey Carlos II) hacía en 1361 que su tesorero pagase a Pedro Sanz (dicho Moiso) cazador y morador en Valcarlos, «por 4 azores primos, de tres nidadas, lo que era acostumbrado constando por la carta de pago del Cabezalero de Pero Sanz, que se entregó por cada azor 12 sueldos, y al que buscó y guarda los nidos «por cada nido un cahíz (cuatro robos) de trigo estimado en 10 sueldos, y al que subió en las fayas (hayas) y descendió dos nidos por cada uno 5 sueldos.» (Caj. 14, núm. 1U).

El mismo infante mandaba pagar a Sancho de Elizamendi (dicho Escás) cazador morador en Baztán, un azor, y a Sancho Martínez de Oroz, escudero, dos azores, uno primo y otro torzuelo.

Algunos años después, en 1383, el Rey de Castilla regaló a Carlos II de Navarra dos halcones, y este monarca entregó cincuenta florines a los dos hombres que los condujeron. (Caj. 47, n.° 95.)

A pesar de que las leyes navarras castigaban, según hemos visto en el Fuero General, a los que destruían los nidos de tan preciadas aves, parece que «se tomaban huevos de los nidos para hacerlos sacar (incubar) a las gallinas, y donde no hallaban huevos ballesteaban los nidos y los echaban, por lo cual estaban «totalmente destruidas todas las raleas de las dichas aves de rapiña.»

Para evitarlo, los Reyes navarros trajeron mudas de azores y halcones de Irlanda y otros sitios y los hicieron echar en las montañas con objeto de que se multiplicasen.
El mismo D. Carlos III el Noble, enviaba a buscar halcones a Barcelona, a las Landas de Burdeos y a otras comarcas distantes de Navarra.



Ya hemos visto que el Rey de Castilla regaló al de Navarra dos halcones. Esta clase de presentes su consideraban como verdaderamente regios y los más valiosos que hacerse pudieran si las aves estaban amaestradas con esmero.

Cuando el Conde de Nevers, hijo del Duque de Borgoña Felipe el Atrevido, fue hecho prisionero en la batalla de Nicópolis (año1396), el Sultan Bayaceto le mostró su tren de Caza, en el cual se contaban siete mil halcones e innumerables monteros.
Al saberlo el Duque de Borgoña se procuró doce halcones blancos, aves rarísimas, y las remitió á Bayaceto, quien de tal modo apreció el obsequio, que en agradecimiento puso en libertad al hijo del Duque francés

Según el Libro del Rey Modus, antes nombrado, tan nobles se consideraba a los halcones, que nunca se empleaba para una de estas aves los utensillos y la vajilla que hubieran servido para otra, y en cuantos objetos se les destinaba mostrábase un lujo incomprensible; 

El guante sobre el cual se colocaba al pájaro se empleaba para él exclusivamente y era un precioso objeto de orfebrería: la caperuza que cubría la cabeza del halcón para impedirle ver cuando no cazaba, solía ser bordada con oro y perlas y adornada con plumas de aves del paraíso.

Cada halcón llevaba en las patas dos cascabeles donde se grababan las armas de su dueño; estos cascabeles o campanillas generalmente fabricados en Italia, y muy particularmente en Milán, producían un sonido agudo, que indicaba la dirección tomada por el ave, cuando por los accidentes del terreno o la altura a que se había remontado no era posible distinguirla.

Poníanse también a los halcones unas correas en las patas, cuyo objeto era atarlos a la percha donde reposaban habitualmente; en la extremidad de ellas colgaba una anilla de cobre o de oro, en la cual se grababa el nombre del dueño. Esto se hacía para que pudiera devolverse a aquel el ave, si como sucedía algunas veces, el halcón llegaba a extraviarse.


Para demostrar la importancia que se daba á la educación o amaestramiento de esas aves, recordaremos que, según dice en sus Memorias el Mariscal de Fleuranges, el gran Halconero de Francia, uno de los cargos más importantes de aquel reino, cobraba en tal concepto una asignación de 4.000 florines de oro, o sea 80.000 francos de la moneda actual aproximadamente. 

Dicho funcionario tenía bajo sus órdenes a 50 nobles y 50 halconeros, que percibían un salario de 600 y 200 libras respectivamente; Su tren consistía en trescientos halcones y disfrutaba de numerosos privilegios, entre otros el de cazar en todo el reino, el presentarse en las ceremonias públicas con el halcón sobre el puño, y el que durante las cacerías el Rey no soltara el halcón sino después que él hubiera soltado el suyo.

La cetrería tenía su tecnicismo especial y su época de mayor brillo y apogeo fue el siglo XIV. Tan extendido estaba este arte, que en todas las posadas se hallaba gran número de perchas, para que los cazadores que se detenían a descansar colocaran sus halcones.

La enseñanza y amaestramiento de estas aves requerían una paciencia, y una habilidad especiales, siendo verdaderamente sorprendente el trabajo que se imponían los halconeros hasta conseguir que aquellos animales, de instintos fieros y salvajes, obedecieran al silbido, al gesto o a la voz de su amo.

En general, los halcones machos se destinaban a la caza de la perdiz y de la codorniz, y los hembras á la de liebres, milanos, grullas, etc.
El modo de enseñarles a perseguir y cobrar la caza era análogo al que se emplea actualmente con los perros; pero para amansarlos se les privaba del sueño y se les trataba con dulzura.

Los Reyes y Príncipes navarros, que como ya vimos miraban con especial interés cuanto se relacionaba con la cetrería, tenían entre su servidumbre uno o más halconeros, respecto de cupos salarios y otros detalles más o menos curiosos nada decimos por no prolongar demasiado estos apuntes.

A principios del siglo XVI el arte de la cetrería empieza a declinar por efecto de la modificación que en esa época sufren las costumbres de la nobleza, y quizá también por la vulgarización de las armas de fuego.
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UXUE: UN FRESCO DEL SIGLO XIV REPRODUCE UNA ESCENA DE CETRERÍA.

Este fresco medieval está realizado sobre la pared izquierda de la nave gótica junto al coro de  la iglesia fortaleza de Santa María de Uxue.
En la foto el fresco aparece tal como se le puede ver ahora tras su restauración. Sobre el hombro del primer caballero se ve un halcón en vuelo.
El fresco es obra de Martinet de Sangüesa y fue realizado hacia la primera mitad del siglo catorce.

ITURRALDE Y SUIT REPRODUJO EN 1880  LA ESCENA DE LOS CABALLEROS EN UN DIBUJO.


Este es el dibujo que Juan Iturralde y Suit hizo de este singular fresco medieval de Ujué. Aparece  en el diccionario de Pedro Madrazo del año 1886 en el capitulo en que se habla de nuestra villa.
Más información sobre este fresco pinchando aquí
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domingo, 28 de septiembre de 2014

Los reyes de Navarra y la caza mayor.

Hurgando en Internet busco información sobre la caza en Navarra durante la Edad Media y me encuentro con tres interesantes capítulos del insigne investigador y escritor Iturralde y Suit donde se dan muchos datos que luego Auñamendi y la Gran Enciclopedia Navarra repiten en sus respectivas entradas a la voz “caza”.

Se trata de un trabajo aparecido en tres entregas de  la Revista Eúskara del año 1881 titulado "La caza en Navarra en los tiempos pasados".
En su primera entrega hace un repaso de la relación del hombre primitivo obligado a:
"resguardarse de los elementos, y atacado por las fieras existentes en aquellas remotísimas edades en que tenia que disputarles la posesión de las cavernas, donde instintivamente buscaban un refugio"
Sigue diciendo que 
"cuando se sustituyeron los instrumentos de piedra y de madera por las armas de bronce y hierro, los hombres se asociaron constituyendo centros de población, y que combatieron con ventaja a sus enemigos naturales, buscando ya en la caza un importante recurso para la alimentación..."

Luego Iturralde cita a  Xenofonte, Homero, Arrianos, y Opiniano entre los griegos, y Gratius, Taliscus, y Nemesianus entre los romanos que ya mencionan en sus obras el arte de la caza..

El escrito sigue relatando la afición a la caza de ciertos reyes de la antigüedad hasta concluir que en la Edad Media la caza mayor fue prerrogativa en manos de los reyes y de la nobleza.
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Iturralde y Suit concluye su primera entrega de "La caza en Navarra en los tiempos pasados" contando que ciertos reyes del Medievo escribieron tratados sobre la caza habiendo noticia de un libro titulado "Parámetros de caza" supuestamente escrito hacia 1180 por el rey de Navarra Sancho el Sabio (hoy solo hay una versión en francés)


Acaba mencionando el libro titulado "Les deduitz de la chasse" escrito hacia 1387 por Gastón Febo III conde de la casa de Foix y Bearne obra de sumo interés por su texto y por los maravillosos grabados que lo ilustran.

En la segunda entrega, Iturralde y Suit habla de la reglamentación de la caza en el Fuero Antiguo, redactado en el siglo XIII.
En la tercera, de las leyes de caza dadas por las Cortes de Navarra en 1556 y 1660.
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LOS REYES DE NAVARRA Y LA PRÁCTICA DE LA CAZA MAYOR
En la segunda entrega el insigne escritor recuerda que en los albores de nuestro Reyno 
"Los bosques ocupaban entonces no sólo la parte elevada del país, como hoy sucede, sino hasta las extensas llanuras que riegan el Aragón y el Ebro; y aun en época relativamente moderna, en el siglo XV, Tafalla y Olite hicieron venir a morar en la primera de estas poblaciones a Pedro Ferrandiz de Atienza, ballestero y cazador de ciervos, y le asignaron una pensión a fin de que «continuamente cazase y destruyese los venados y ciervos que causaban grandes daños en las mieses y viñas." 
En Uxue también se pagaba a un montero por matar. lobos, puercos y venados.
Esta nota de Iturralde y Suit me recuerda que desde 1.552 los de Uxue, además de poder cazar lobos en cualquier lugar y momento, tenían licencia, 
“para que puedan herir y matar los venados y puercos hallados en sus panificados y viñedos y no fuera”.
Tal permiso les venía de mucho antes ya que los uxuetarras de aquellos tiempos alegan en el  mismo documento judicial que 
"la villa había tenido de tiempo inmemorial la costumbre de tener un montero, apensionado por el mismo concejo, para cazar venados y puercos por la multitud que de ellos ha habido y hay en las sierras y montes de la villa y por el daño que en sus panificados y viñas hacen y les hacían"

 (Archivo General de Navarra. Proceso nº 27.357)

 Seguimos leyendo al insigne polígrafo pamplonés:
 "Por este dato (el del cazador de ciervos de Tafalla y Olite), que hoy parece inverosímil dado el aspecto actual de la Ribera, puede juzgarse de lo que sería el resto del país, donde tan abruptos valles, tan elevadísimos montes y tan profundas cavernas se encuentran".
"Aún se conservan vagos recuerdos de la lucha que sostuvieron con las fieras aquellos humildes y heroicos monjes, que, impulsados por su ardiente caridad, penetraron en las entonces espantables soledades del solar navarro, y roturaron e hicieron habitables determinadas comarcas, fundando esos admirables monasterios que como Leire, Roncesvalles, Iranzu, La Oliva, Hirache y otros que visitó el Obispo San Eulogio de Córdoba, fueron focos de santidad y civilización, y refugio de nuestra independencia en los siglos medios".

Grabado tomado del libro "Les deduitz de la chasse" de Gastón Febus III Conde de Foix
(1331-1391)

"Los navarros, cuyo carácter belicoso se refleja hasta en sus juegos, buscaban en la caza la diversión que más se acomodaba a sus aficiones.
Los Reyes de esta libre tierra se dedicaron también con predilección a ese ejercicio, que más de una vez trocó la alegría y el fausto de la Corte en lágrimas y luto”
“Efectivamente: ya en 1076 fue despeñado durante una cacería, cerca de Peñalén, D. Sancho IV. 
Murió también cazando en las cercanías de Estella García el Restaurador, y la misma suerte tuvo, al perseguir a un oso, el infante D. Fernando, hijo de Sancho el Fuerte, desgracia que, según indica Sandoval, contribuyó no poco a la invencible hipocondría que amargó los últimos días del héroe de las Navas. “

"Según una vaga tradición, un Rey de Navarra, que se cree debió ser Sancho el Fuerte, o uno de los Teobaldos, peleó también con un león, al que dio muerte. (Sancho el Fuerte hizo una escursión por África, y los Teobaldos tomaron parte en las Cruzadas de Tierra Santa).

Carlos el Noble (1387-1425) cazaba puercos monteses en los sotos de Cortes y Castejón, junto a Tudela, y acostumbraba ir con el mismo objeto a Berbinzana.
Consta así mismo, que D. Juan (viudo de Blanca de Navarra) y D.ª Juana Enríquez estuvieron tres días cazando puercos en el soto de Mora, cerca de Cortes, y apenas hay persona real de cuya afición al arte cinegético no se encuentren numerosos testimonios en nuestros archivos."
Caza mayor. Métodos usados por los reyes de Navarra.

Grabado tomado del libro "Les deduitz de la chasse" de Gastón Febus III Conde de Foix
(1331-1391)

Seguimos leyendo a Iturralde y Suit:
Uso de onzas (guepardos) y leopardos.
"La caza mayor se mataba con flechas, lanzas, chuzos y hachas; para las liebres se empleaba la ballesta, con la particularidad de que la flecha en vez de terminar en un hierro afilado tenía frecuentemente en su extremidad una especie de maza, cuyo objeto era aturdir al animal con el golpe, pero sin desgarrar su piel y su carne.

La vaca artificial, empleada aun en varios países para acercarse a los ánades, se usaba también entonces, y, por últimos se importó la onza y el leopardo, que domesticados se utilizaban para la caza de pelo, del mismo modo que los halcones para la volatería.

Los monteros, precedidos de los perros, recorrían el campo a caballo, llevando en la grupa el leopardo (hay noticias de que  también usaron guepardos a los que llamaban onza).
Cuando los perros hacían saltar la caza, soltábase el leopardo, que, perfectamente amaestrado, se precipitaba sobre su víctima, y entonces apeándose los cazadores, arrojaban a su terrible auxiliar un trozo de carne fresca, que devoraba este, abandonando su presa y volviendo a colocarse en la grupa del caballo.
Luis XI,Carlos VIII y Luis XII de Francia cazaban de este modo con frecuencia, y los leopardos que formaban parte de la montería real, estaban encerrados en un foso o cueva del Chateau d’Amboise, llamada de los Leones, nombre que generalmente daba el vulgo a aquellos terribles carniceros.

Estamos persuadidos de que tan extraño método de caza se usó también en Navarra, pues es sabido que en el magnífico palacio Real de Olite existía un lugar llamado "la leonera", donde se guardaban tan feroces animales.

Así se explica por qué Cárlos II, llamado El Malo, mandó hacer unas andas para llevarlos cuando estaba de viaje, costumbre que hasta hoy se consideraba como capricho propio del carácter que por algunos se atribuye a tan renombrado monarca, pero que puede explicarse naturalmente por su afición al arte de montería.
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Otro día hablaremos de lo que cuenta Juan Iturralde sobre los reyes de Navarra ejerciendo la cetrería en la caza de liebres, conejos, perdices y otras aves.
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lunes, 18 de agosto de 2014

¿Lobos en Ujué?

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(Artículo puesto al día con nuevos datos en enero del 2021)
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HISTORIAS DE LOBOS.
Desde niños nos amedrentaron con historias de lobos y con aquellas frases de "No seas malo que vendrá el lobo y te llevará" y la de "si te alejas del pueblo te comerá el lobo"..

A la luz de la lumbre, en las largas noches de invierno, nos contaban historias de lobos que mataban ovejas, vacas y mulas.  
Lobos que cuando tenían mucha hambre merodeaban por las cercanías de los pueblos, atrapaban niños y se los llevaban entre sus fauces para devorarlos…


Por si fuera poco, cuando todavía éramos unos mozalbetes, oímos contar a don Ángel, el maestro, que en sus tiempos de estudiante y mientras pedaleaba por el puerto de Urbasa se encontró con un enorme lobo autor de mil fechorías ..,.

Don Ángel también nos contó, con pelos y señales, la cacería que se le dio por los años veinte a otro feroz pero astuto lobo que andaba por aquellas sierras cercanas a su Etxarri Aranaz natal..

Más recientemente, recuerdo haberle oído a Manuel Sola (guarda de caza del coto de Ujué hasta finales de los 80) que vigilando por el campo en ciertas noches de luna llena había oído ulular de lobos …
Ante nuestro asombro Manuel aseguraba que sí, que era cierto y se enfadaba si no lo creíamos....

Os propongo un ejercicio. 
Si os parece, cerrad los ojos para escuchar el siguiente video. Son lobos de diferentes razas aullando. 
Imaginaros que estáis en descampado.
¿A que es impresionante, subyugante y aterrador ese ulular que viene de todas las direcciones?


Al escucharlos parece como si se despertara en lo más profundo de nosotros el temor paralizante que desde los albores de la humanidad, generación tras generación, sintieron nuestros antecesores al oírlos en descampado, todavía más aterrorizadores si ya era de noche.

Uxue 1987 y 2001. Ovejas muertas a dentelladas. ¿Fueron los lobos?
En 1987 en un corral de Busa, término municipal de Uxue, aparecieron muertas 120 ovejas... muchas con signos de dentelladas... Se habló mucho sobre si los causantes eran perros o lobos...

Más recientes son los recuerdos del ataque de perros asilvestrados (¿o lobos?) que en dos ocasiones de la misma semana mataron 229 ovejas en Lacumulatu, otro paraje de Ujué, allá por enero del 2001.

LOS LOBOS EN LA TOPONIMIA DE UXUE.
Hay una calle en Uxue, la de más abajo de todas, llamada Lupera.  Según Patxi Salaberri y Gaudencio Remón el nombre viene seguramente del latín "lupus", lobo.
Hay que añadir que muy cerca de esa calle hubo un lugar al que hasta el siglo XIX se le llamó "Otsolarraina", que en euskara es literalmente “la era del lobo”.
 
(Otso, Otxoa, Ochoa, pueden ser también nombre propio y apellido de persona. En romance son de resaltar los nombres propios de Lupo y Lope)

En cuanto a la palabra "Lupera" (como derivada de lupus, lobo) tiene gran semejanza con la de "lobera", palabra empleada para designar unas construcciones utilizadas antiguamente en muchos pueblos para dar caza y muerte a los lobos.
Las loberas solían ser una especie de pasillo o embudo hecho con dos empalizadas o dos muros de piedra bastante altos que conducían a un foso profundo de donde no se podía salir.


MENCIÓN A LOBOS EN UXUE EN ARCHIVOS, LIBROS Y PRENSA ANTIGUA.
Siglos XIV - XV. 
Desde tiempos de Carlos III el Noble hay constancia escrita de cacerías de venados, jabalíes y lobos por nuestras tierras.

Siglo XVI.
Está documentado en 1552 que los de Uxue 
“además de poder cazar lobos en cualquier lugar y momento, tienen licencia para que puedan herir y matar los venados y puercos (jabalíes) hallados en sus panificados y viñedos y no fuera”.
"la villa había tenido de tiempo inmemorial la costumbre de tener un montero, apensionado por el mismo concejo, para cazar venados y puercos por la multitud que de ellos ha habido y hay en las sierras y montes de la villa y por el daño que en sus panificados y viñas hacen y les hacían"
Ley de caza. Cortes de Navarra de 1558.
La caza de venados (caza reservada al Rey, a los nobles e hijosdalgo) estaba prohibida en tiempo de la brama o de nieves, bajo pena de cien libras, y nunca podía hacerse con escopeta o arcabuz.

Los lobos, raposos, zorras y osos podían cazarse en todos tiempos y por toda clase social, como no fuera en terrenos vedados. (Cortes de Tudela, 1558.)
Al que cazaba lobo grande se le debían pagar seis ducados, y dos por cada cría.

Siglo XVII.
Año 1651. José Cabezudo Astrain cuenta que en documentos de esos años vistos en el archivo notarial de Tafalla consta que el año 1651 se pagaron en Uxue dos reales a los vecinos Miguel Ezpeleta y a Miguel Arregui por llevar al Virrey un venado cazado en nuestro pueblo.
Años 1652 y 1653. Cabezudo Astrain dice que en apuntes del archivo notarial correspondiente a los años 1652 y 1653, y referente a los pagos por eliminar alimañas en el término municipal de Uxue, casi todo el gasto que aparece asentado se lo llevaban los que mataban lobos.
Se les pagaba a cuatro ducados por cada lobo, y los que más aparecen cobrando son los vecinos Martín Xurío y José Sendoa.

Año 1652. Nos dice Juan Manuel Garde que las Cortes de Navarra de ese año fijaron  para toda Navarra la recompensa de seis ducados por cada lobo adulto capturado y dos ducados si era una cría.
Igualmente obligaba a los ganaderos a abonar tarja y media por cada cabeza de ganado mayor y la misma cantidad por veinte cabezas de ganado menor, con el fin de pagar a los loberos. 
Año 1655. Leyendo al citado autor, vemos que la medida resultó. En el invierno de 1655 y procedentes de toda Navarra, fueron presentados en Pamplona 110 lobos de diferentes tamaños para cobrar la gratificación. 

Para que nos hagamos una idea del valor de la recompensa por lobo muerto (seis ducados por cada lobo) diré que en el libro de las evaluaciones que se hicieron en Uxue en 1610, una caballería estaba valorada entre 7 y 10 ducados y una oveja alrededor de un ducado.

Siglo XVIII
Os recomiendo que leáis "Persecución y exterminio de los lobos en las Bardenas Reales y su comarca" obra de Juan Manuel Garde Garde en la "Revista de estudios Merindad de Tudela" número 25,
Allí nos dice que en las cuentas de Mélida (su pueblo natal) se refleja que durante alguna época debió ser frecuente que lobos cazados en una localidad fueran llevados y mostrados en localidades próximas, cobrando el cazador una pequeña recompensa (uno o dos reales fuertes por lobo en el caso de Mélida)
Y nos ofrece el siguiente cuadro:


Fijaros en la cantidad de lobos cazados en nuestro pueblo y en Mélida, que está bastante más al sur que Uxue.
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Seguimos indagando:
Siglo XIX.
En la edición de 1802 del Diccionario Geográfico e Histórico de España editado por la Real Academia de la Historia y en su entrada llamada "Uxue" se dice: 
“que sus vecinos se ocupan de la agricultura, en fabricar carbón, en conducir leña, maderas y aceite de enebro a la capital y a otras partes” y que “tiene montes bien poblados de robles y pinos y abundantes pastos para el mucho ganado lanar que se cría en ellos como también perdices, conejos, venados, jabalíes y lobos”
En la edición de 1845 - 1850 de otro diccionario, el de Madoz, se dice que en aquella época, en Gallipienzo y en algunos pueblos de la Valdorba se cazaban lobos.
Así pues, intuimos que durante todo el siglo XIX y en Ujué, por ser limítrofe con esos pueblos, también los había..

CONFIRMADO TRAS LEER PRENSA ANTIGUA: 
En Uxue había lobos a finales del siglo XIX.
Me pongo a buscar en el Portal de la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica del Ministerio de Cultura poniendo las palabras "Ujué" y "lobos".
Y hete aquí que encuentro en "El Eco de Navarra" (antes de Pamplona.). Periódico liberal y defensor de los intereses de la misma Año XXIV Número 6317 – 1898. Febrero 17, en la página 2 el siguiente breve texto:
“Según dicen hace una temporada que están causando mucho daño al ganado unos siete u ocho lobos que andan por las Bardenas de la jurisdicción de Ujué. Los vecinos de este pueblo están disponiéndose a exterminar tan perjudiciales fieras”.
Quedo un tanto sorprendido por la frase “Bardenas de la jurisdicción de Ujué,”. Pero me acuerdo de un par de citas obre el lobo en el libro titulado “Los corrales de Ujué y la vida de antaño” y voy a consultarlo.

En el citado libro se dice que en unos mapas del siglo XIX en los que se delimita la distribución del lobo, todo el término de Uxue estaba incluido en el territorio del dominio de este animal.
Tal aseveración queda confirmada por la escueta nota de "El Eco de Navarra" del 17 de febrero de 1898:
Es cierto que finales del siglo XIX todavía había lobos en Uxue.
En el mismo libro, Saturnino Napal, natural de Murillo el Fruto, dice haber escuchado a los más ancianos de ese pueblo que había veces que bajaban lobos desde Ujué y que mataban ovejas. Incluso que en una ocasión mataron una yegua.

A finales del siglo XIX no solo había lobos en Uxue, sino también bastante más al sur: 
Leo en el trabajo de Juan Manuel Garde que a finales del siglo XIX y solo en el periodo entre 1870 - 1881 fueron abatidos en las Bardenas Reales cinco lobas, tres lobos y dieciocho crías. Todos cazados en tierras de Fustiñana y de Arguedas. 
El ayuntamiento de Tudela, año 1890, también pidió medidas para acabar con los lobos de la comarca.

Según Juan Manuel Garde, el último lobo bardenero lo mató un cazador de Arguedas en los años 20 del pasado siglo XX.
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Situación del termino municipal de Uxue en Navarra

CAUSAS DE LA DESAPARICIÓN DEL LOBO EN UXUE.
Presión demográfica, deforestación y persecución.
Ujué que en los siglos XVI y XVII apenas pasaba de los 500 habitantes, llegó a los 1500 en 1857. El aumento poblacional exigía más tierras de cultivo.

Durante los siglos XVII y XVIII se roturaron varios bosques. En 1891 había 1816 hectáreas cultivadas. En 1935 eran 4961.
(Ver historia de los bosques de Uxue pinchando aquí)

Al desaparecer los bosques, desaparecieron los venados y los jabalíes de nuestro entorno y el ecosistema que mantenía al lobo se degradó por completo.
El lobo, que desde antiguo sufrió una tenaz persecución, fue combatido hasta su erradicación.

UJUÉ SIGLO XX. 
Los lobos anduvieron cerca.  
(Información obtenida de "La Gran Enciclopedia Navarra" y del estudio "Últimos datos sobre el lobo (canis lupus) en el País Vasco y Navarra" de M. Sáenz de Buruaga, M. A. Campos, E. Arberas y A. Onrubia.)

Entre 1925-1930 desaparecieron los últimos lobos de Navarra, quedando relegada la especie en las sierras de Urbasa, Andía y Aralar donde esporádicamente se siguieron viendo algunos.
En el año 1962 se mató un lobo en Lerín,  
En 1981 un ejemplar macho fue muerto en Otxoportillo (Urbasa) 
En 1986 fue capturado otro lobo en Biota (Zaragoza) que desde finales del invierno había sido detectado en la zona de Bardenas y Cinco Villas de Aragón.

Aunque oficialmente el lobo estaba extinguido, se tienen otras noticias fiables de su presencia entre los años 1990 y 1996:
Gráfico tomado de
 http://adecana.com/PDF/noticias/datos-lobos.pdf

1990 - 2000. PRESENCIA CONFIRMADA DE LOBOS A POCOS KM AL ESTE DE UXUE
En 1990 se captura un lobo joven en Petilla de Aragón. 
En septiembre de 1995 se captura un macho joven en la Sierra de Santo Domingo (Sur de la Valdonsella, entre las Cinco Villas zaragozanas y Jacetania) 
Desde esa fecha, continúan de manera esporádica los ataques en la zona de la Canal de Verdún-Yesa.

En 1995 y 1996 aparecen indicios claros de la presencia del lobo en la Sierra de San Pedro al este de Navarra (Gallipienzo, Cáseda) zona limítrofe con Uxue.
En 1996 también se constataron daños al ganado atribuidos al lobo en la Sierra de Urbasa (cabecera del río Urederra), así como en las cercanías de la localidad de Lerín (Sierra Perra).

En Ujué se dio el caso de que las autoridades interpretaron que la muerte de 229 ovejas en dos ocasiones de la misma semana, allá por enero del 2001, fue a causa de sendos ataques de perros asilvestrados, aunque el ganadero juraba que era otro tipo de alimaña la atacante. ¿Quizá el lobo?.

UJUÉ SIGLO XXI. ¿VOLVEREMOS A VER LOBOS?
Si bien actualmente se considera que en nuestra zona el lobo está extinguido, se cree que a medio plazo volverá a entrar dado que la presencia humana en el término municipal de Uxue es mínima, se cultivan menos tierras, la masa forestal (si no hay incendios) parece que va recuperándose y la población de jabalíes y corzos está en franco aumento.
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UN ENLACE QUE HABLA DE LOS LOBOS EN NAVARRA:

UN ESTUDIO SOBRE LA POBLACIÓN ACTUAL DE LOBOS EN VASCONGADAS Y NAVARRA:

UN ESTUPENDO ARTICULO DE UN INTERESANTE BLOG:

OTRO ARTICULO SOBRE EL LOBO IBÉRICO:
http://www.lobopedia.es/lobo-iberico-espana/

 ENLACE A UN TRABAJOS SOBRE LOBOS BARDENEROS:

ENLACE A UN BLOG SOBRE EL LOBO EN NAVARRA:
- Otsoa Nafarroan - El lobo en Navarra. Blog de Ignacio Etxeberria Marturet. Muy interesante. Con mucha información bien documentada.
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lunes, 28 de octubre de 2013

Un corralicero de Beire multado por cazar en el término municipal de Ujué.

PREÁMBULO.
Durante el siglo XIX tiene lugar la enajenación de las corralizas y comunales en muchas localidades de Navarra.
Tras las primera guerra carlista muchos combatientes volvieron a sus pueblos y se encontraron con los comunales privatizados en manos de unos pocos potentados.
Desde esa época y hasta 1936, fue muy tirante la convivencia entre los nuevos propietarios y la gente más humilde que siempre pidió la reversión del comunal a su estado anterior.

En muchos sitios, a los nuevos propietarios del antiguo comunal se les llama corraliceros pues comenzaron comprando el derecho a pastar en las corralizas y acabaron dueños de la tierra.
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1891. Ujué acota su termino municipal para la caza.
Hoy en día no le extraña a nadie que el término municipal de un pueblo esté acotado para la caza, la pesca e incluso para la recogida de setas.

El caso es que leyendo El Liberal Navarro nos enteramos que en 1891 se acotó todo el término municipal de Ujué incluidos sus comunales y que, pasado el tiempo, tres vecinos de Beire fueron abordados por el guarda por cazar dentro del coto. 
Solamente fue multado uno de ellos con la elevada cantidad de quince pesetas.

Así sin más, la cosa nos puede parecer anecdótica. Después de leer otro reportaje más tardano del mismo periódico nos enteramos de los nombres de los tres presuntos furtivos: Vicente Lerga, Antonio Flamarique y el multado José Jaurrieta Jiménez, pero no se informa nada sobre la condición social de los mismos.

La cosa gana interés cuando tras rastrear por Internet nos enteramos de que Vicente Lerga y el señor José Jaurrieta Jiménez no eran unos don nadie sino ....¡Importantes corraliceros de Beire!.

Podéis comprobar este dato en la página 18 del trabajo titulado “Beire, 1800-1931: Distribución de la renta y conflictividad rural en Navarra” de José Miguel Gastón Aguas profesor de la Universidad Pública de Navarra. Basta con pinchar  aquí para tenerlo en formato PDF

Volvamos al asunto. Leed lo que he encontrado hurgando en la Biblioteca de Prensa Histórica  en dos fechas distintas de El Liberal Navarro, periódico correligionario de don José Jaurrieta, que pone a caer de un burro al alcalde de Ujué.
Ya me diréis si el autor de la primera crónica saca las cosas de quicio o no, y si a la postre la sentencia sobre la multa al señor Jaurrieta está bien o mal.


El Liberal Navarro 12 octubre de 1893, página 2.
CRÓNICA.
Los moros en Melilla se enfurecen porque los forasteros, los pícaros españoles, pueden ver a respetable distancia a las moras que acuden a la mezquita.
Pero en todo hay quien supera; porque esa extravagancia marroquí es tortas y pan pintado para lo que pretende el alcalde de Ujué, el cual se opone bajo multa a que ningún forastero pise el término de su jurisdicción.

Primero por medio de los guardas denunció ante el juzgado municipal a un cazador porque se atrevió a cazar en el término de la villa.
El cazador iba provisto de su licencia, no obstante lo cual el juzgado le condenó por que la caza de aquel término estaba arrendada por el Ayuntamiento, que no sabemos por qué arte se abroga ese derecho feudal.

Pero apelada la sentencia y en virtud de auto para mejor proveer se ha justificado por certificación de la Diputación que el Ayuntamiento de Ujué no obtuvo la correspondiente licencia para el referido arriendo de la caza y que además ese arriendo es antiforal.

Mas no por eso se ha descorazonado el Alcalde: agarrándose a las facultades, según cree, se ha descolgado con el siguiente oficio al mismo cazador:
"Habiendo usted infringido el artículo 96 de las ordenanzas municipales vigentes aprobadas por el M.I. Gobernador Civil de la provincia en 23 de noviembre de 1891 por penetrar en esta jurisdicción atravesando los consumos y fincas de particulares (el suceso ocurrió en Septiembre, levantada la cosecha y en fincas no acotadas) los días 4 y 5 de Septiembre último hallándose prohibida la entrada en ella de todo forastero, por providencia de hoy he acordado imponer a usted la multa de 15 pesetas que hará efectiva entregando a la secretaría el papel correspondiente etc"

Este oficio se ha pasado al cazador aludido y además a otras dos personas de las cuales una fue a Ujué a cumplir una promesa piadosa ante el Santuario de dicha villa.
No dudamos que nuestro respetable amigo el señor gobernador hará entender al aludido alcalde que no es oportuno aislar los municipios con murallas que hoy desaparecen de la China.
…………..
Y ahora viene la segunda parte del caso: 1894. Resolución de Diputación y sentencia del Juzgado de Tafalla.

El Liberal Navarro, un año más tarde que la anterior crónica, volvía sobre el tema y dedicaba casi toda su primera página a este caso. Era el sábado 20 de octubre de 1894.


Primeramente reproducía el informe que la Diputación Foral de Navarra emitió sobre el acotado de caza de Ujué advirtiendo al ayuntamiento que debía suprimir de su ordenanza municipal dos artículos que concernían  a este caso, y luego la sentencia del juzgado de Tafalla que absolvía a José Jaurrieta Giménez.

En este número del periódico leemos que el guarda denunciante fue Manuel Caparroso y al fin nos enteramos de los nombres de los denunciados: Vicente Lerga, Antonio Flamarique y José Jaurrieta vecinos de Beire. 

El Juzgado de Ujué absolvió a los dos primeros pero el alcalde impuso multa de quince pesetas a José Jaurrieta y este apeló seguidamente al juzgado de Tafalla que lo absolvió.

Sería  aburrido copiar el extenso artículo de periódico a causa del tedioso y repetitivo lenguaje notarial y judicial de los documentos que transcribe, pero con lo siguiente será suficiente para poder opinar:

En el texto del periódico se dice que el artículo 96 de las ordenanzas municipales de Ujué decía que “… Queda asimismo acotado todo el término que comprende la jurisdicción para aquellos que no sean vecinos de esta villa, sin que puedan los forasteros penetrar con ningún objeto, ni en los comunes ni en las propiedades particulares y solo podrán entrar en ella los propietarios y colonos de fincas comprendidas en la misma para su cultivo y recolección, entendiéndose este acotamiento y el artículo 94, sin perjuicio de las cañadas, abrevaderos, caminos, travesías y toda clase de servidumbre que por título legitimo pesen sobre aquellas fincas”.

Este articulo y otro (el 94) que englobaba los comunales dentro del coto, no fueron aprobados por Diputación, aduciendo que tal cosa estaba prohibida por las leyes privativas de Navarra encaminadas a que toda persona pudiera ejercer  libremente el ejercicio de la caza en los comunales.

En la ilegalidad de estos dos artículos es donde el Juzgado de Tafalla se basó para absolver al multado y demandante Señor Don José Jaurrieta y Giménez, mayor de edad, casado, propietario y vecino de Beire.
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Vosotros juzgaréis.  La cosa es que siendo casi todo el término de Beire propiedad de corraliceros, uno de ellos viene al término de Uxue a cazar...
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POSTDATA: No me resisto a copiar la nota que hay al pie de la página 18 del trabajo del profesor José Miguel Gastón sobre “Beire, 1800-1931: Distribución de la renta y conflictividad rural en Navarra” 
En dicha nota se habla de los parentescos de don José Jaurrieta y su hermano Pablo:
José Jaurrieta Jiménez era hermano de Pablo, quien introdujo en sus tierras maquinaria de vapor y construyó una fábrica de abonos a finales del XIX. 
Pablo era, además, socio de Conducción de Aguas de Arteta y presidente de la Papelera Vasco-Navarra en 1895; su yerno fue Juan Pedro Arraiza Baleztena. 
Tanto Pablo como José se casaron con hijas de Eusebio Múzquiz; también emparentaron con diputados liberales: dos tías de José y de Pablo se casaron con Juan Paulino Azcona; una hermana con Miguel Aldaz Manterola. 
La mujer de Pablo era prima del diputado Antonio Iturria. José Jaurrieta fundó Diario de Navarra. Su hijo Germán Jaurrieta Múzquiz sería miembro de la Junta Directiva de la Asociación de Propietarios Terratenientes y secretario de la Sociedad Mercantil Vinícola de Navarra. 
Germán se casó con Mª Luisa Baleztena Azcarate, hermana del diputado Ignacio Baleztena; Pablo Jaurrieta Múzquiz se caso con otra hermana de Ignacio Baleztena.
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