jueves, 28 de julio de 2016

Percepciones olfativas en el santuario y pueblo de Uxue hasta el siglo XX.

NOTA PRELIMINAR.
Estas divagaciones están referidas a mi Ujué natal. Seguro que se podrían escribir estampas similares referidas a todas las iglesias y a todos y cada uno de los pueblos de tradición agrícola y ganadera.
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Percepciones olfativas en el santuario y pueblo de Uxue hasta el siglo XX.
Cuando visitamos una iglesia o una catedral medieval bien restaurada, el sentido de la vista nos transporta a épocas pretéritas.

Hay veces que cuando alguien me pide que le acompañe en su visita al conjunto monumental de Uxue suelo sacar a colación que nos falta la percepción olfativa para podernos imaginar cómo era el día a día en un monumento como el nuestro, concretamente en la iglesia.
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Hasta el siglo XIX la iluminación de las iglesias dependía de si tenían vidrieras y óculos que pudieran dejar pasar al interior la luz del día.
Pero recordemos que canónigos y monjes debían hacer en común ocho rezos incluso en las horas nocturnas de vísperas, completas, maitines y laudes.
Para realizar estos rezos los canónigos necesitaban iluminación que en su caso la producían grandes velas de cera y sebo. El humillo y el olor de la combustión iba impregnando el ambiente.

Los cirios de ofrenda.
En varias de sus continuas peregrinaciones a Uxue, los reyes de Navarra ofrendaron cera para la iluminación del santuario.
Cirios de ofrenda eran los que los diferentes pueblos que venían en romería a Uxue donaban para la iluminación de la iglesia. Tafalla todavía sigue haciéndolo.

La gente devota también solía y suele ofrendar velas para que permanezcan encendidas ante la Virgen.

Las lámparas votivas.
Las lámparas votivas eran las que consumían aceite y permanecían encendidas noche y día a raíz de un voto, teniendo que reponer continuamente el aceite para que nunca se apagaran.

En las visitas que los reyes de Navarra hicieron a Uxue en los siglos XIV y XV vemos como Juana esposa de Carlos II dona una lámpara de plata el año 1373.
En 1425 la reina Blanca I ordena tener una lámpara de aceite permanentemente encendida ante Santa Maria de Uxue en memoria de su difunto padre, el rey Carlos III.
Previendo su muerte, Blanca de Navarra, además de querer ser enterrada en Uxue, ordenó que se encendiesen en su santuario tres lámparas por la salvación de su alma.
Hay constancia de que en una época hubo diez lámparas permanentemente encendidas ante Santa María de Uxue.


Los numerosos agujeros que simétricamente se distribuyen por la bóveda de la nave gótica de Uxue pudieron servir entre otras cosas como orificios de ventilación de humos y lugares donde, desde encima de la bóveda, se podía colgar, izar y bajar hasta el suelo las lámparas de aceite y las arañas portadoras de velas.

A qué olía la iglesia de Uxue hasta principios del siglo XX, cuando al fin hubo luz eléctrica.
Antes de entrar en la iglesia, había que pasar por el atrio (el Losau) lugar de enterramientos hasta el siglo XVIII. A veces el olor de la tierra removida y el consiguiente tufo a cadaverina podía acompañar a los feligreses.

Aunque fuese de día, el altar principal aparecía flanqueado de velas, cirios y hachones para dar realce a las ceremonias que allí se desarrollaban. 
Así que dentro de la iglesia el olor a las velas y hachones encendidos y al del aceite que se iba quemando en las lámparas se hacía bien patente.

Tanta lámpara, tanto hachón y tanta vela encendida, aparte del olor, dejaba su huella de humo en las imágenes, altares, paredes y techo de los templos. Y casos de incendios como el ocurrido en Uxue el 15 de octubre de 1616 en que de poco se quema la imagen de la Virgen.

El olor personal de la feligresía.
Ricos y pobres dependían de las caballerías (caballos mulos, jumentos) unos para viajar y el pueblo llano para las labores del campo además de que en cada casa pudiera haber cerdos, vacas, cabras….

El olor corporal de nuestros antepasados (que si se bañaban era en verano y en algún pozo del barranco) estaba impregnado por el de las caballerías y animales que poseían y se hacía notar en la iglesia.
Claro que aquel tufo, por común y cotidiano, podía pasar desapercibido para aquellos feligreses de antaño.
En la iglesia también podían percibirse, mezclados con los demás, otros olores como el del incienso y el de las flores. 

Fue a inicios del siglo XX cuando llegó la electricidad a Uxue. La iluminación del interior de la iglesia fue eléctrica a partir de esas fechas. 
El uso de lámparas de aceite y velones quedó reducido y el olor del interior del santuario comenzó a cambiar.

Como olía el pueblo de Ujué en nuestra infancia.
Tengo muy presente en mi memoria aquel olor de la trilla, aquel olor a la paja que de niños apretábamos en los pajares para que cupiese más.
Y aquel olor que salia de la bodega cooperativa o de la del señor Cayo de casa Ezpeleta cuando tras vendimiar fermentaba el vino.
Y aquel penetrante olor a aceite y olivas machacadas que salia del trujal de Casa el Chófer allá por diciembre-enero.
Y el repugnante olor que salia del matadero...

La higiene. 
Los que nacimos en 1953 conocimos el agua corriente en casa. Pero eran escasos los hogares que tenían wc. Lo de tener ducha tuvo que esperar más años.
Era habitual ver a gente que salía a los arrabales para defecar. Aunque lo general era hacerlo en la cuadra envolviendo la caca con el estiércol de las caballerías.
En cuanto a lavarse todo el cuerpo, se solía hacer de vez en cuando (sobre todo si se iba a ir vestido de domingo) poniéndose de pie en el interior de un barreño grande o de un terrizo e irse echando agua fría o calentada en el fuego para darse jabón y luego quitárselo de encima.

Estábamos impregnados del olor de los animales de la casa.
Por aquel entonces, cuando eramos muetes, todavía se hacían las labores del campo con animales de tiro.
En la cuadra de cada casa convivían los mulos, el cerdo en su cochiquera, las dos cabras que cada mañana iban con el cabrero del ayuntamiento,  En unas cuantas casas tenían vacas. Muchos tenían aves de corral tal como palomas, gallinas, patos..
Las casas olían a esos animales, a sus detritus, a la paja y al grano almacenados. 

En la escuela podíamos reconocer a ojos cerrados (por su olor o por el de sus ropas) a los hijos de los pastores, o de los cabreros, o de quienes tenían vacas.. 
Claro que los demás seguro que olíamos a las caballerías y a los bichos que teníamos en casa, y todos en general a aquel sudor que generábamos en nuestros juegos.

Un elemento permanente que también olía: el humo de hornos y hogariles.
Eran años en que todavía no había llegado el butano y guisar con electricidad resultaba carísimo. El fuego se alimentaba con leña, tal como milenios atrás..
Las cocinas olían a los chorizos y derivados del cerdo que colgaban del techo y a los efluvios de lo que se estaba cocinando a fuego lento en aquellos pucheros de barro.
En muchas casas había masandería y se hacia pan en el horno. Pan que olía y sabía a gloria.

Era normal ver que de cada casa salia zigzagueante una estela de humo por su chimenea...
Había ocasiones en que dentro de casa y según fuese el viento se adueñaba el humo.. que también tenia la facultad de impregnar con su olor cuerpos y ropas... y la facultad de ahumar para su conservación los embutidos de la matanza.

Las calles también olían. Por las calles era habitual ver perros sueltos, gatos, gallinas, patos..
El continuo paso de caballerías, vacas y cabras ocasionaba que las calles estuvieran llenas de las defecaciones de estos animales (aunque la gente solía recogerlas para aumentar su montonico de estiércol que se usaba para abonar los campos).

El uso del estiércol, otro perfume inherente.
En los alrededores del pueblo había un considerable número de femerales. El estiércol de cada casa, mezcla de la paja que se echaba como cama y las heces y orines de los animales, se iba sacando al estercolero (femeral) que cada uno tenía en las afueras. De ahí se transportaba a lomo de mulo a los campos. Allá por la sanmiguelada se solía llevar el fiemo a las piezas y al regresar se traía leña.
Montones de fiemo en una finca.
Era y es muy preciado el estiércol de oveja que en Ujué se llama alcirria. Los ganaderos tenían la obligación de meter el ganado en los diferentes corrales de su zona de pastoreo para que así quedase repartida la alcirria entre los agricultores.

Para terminar y ya que lo ultimo que hemos citado es el fiemo, una anécdota: El mulo que “creció” hasta tocar el techo de la cuadra.
Sacar el estiércol de casa y dejarlo en el femeral que cada uno tenía, era una labor continua. Pero había quien remoloneaba al hacer esta labor.
Cuentan que cierto uxuetarra (que por lo visto estuvo fuera de casa una temporada) al volver y pasar por delante de la cuadra se quedó asombrado y no pudo menos que gritar: "¡La ostri, la ostri, la ostri! ¡Madreeee, el macho (el mulo) ha crecido y toca ya el techo!"
Y es que hacía meses que no habían sacado el estiércol.
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NOTA FINAL
El amigo y coetáneo Jose Ignacio Zulet envía un comentario que por interesante lo añado seguidamente:
-  "Hubo una épca en Ujué en la que los femerales cayeron en desuso, dado que el fiemo se vendía y era llevado a las champiñoneras de Obanos, Secundiano Goyen limpiaba cuadras y por cada cesto pagaba 25 ptas.. Se hacían dos favores: te limpiaban la cuadra y te daban unos durillos que venían como anillo al dedo".
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martes, 19 de julio de 2016

Uxue de castillo a población. Fuero de Sancho Ramirez, año 1076.



El fuero o carta de población de Uxue.
El día 4 de junio de 1076 moría despeñado el rey Sancho Garcés IV durante una cacería en un barranco de Funes denominado Peñalén, victima de una conjura urdida por sus hermanos Ramón y Ermesinda.

El  rey Alfonso VI de Castilla bajo cuya protección se refugiaron los asesinos de nuestro rey, ocupó la parte occidental del reino (vascongadas) y desde Nájera hasta Calahorra.

Mientras, Sancho Ramírez de Aragón, antiguo aliado del de Peñalén, entró en Navarra por Uxue. La guarnición y los vecinos de nuestro pueblo le abrieron las puertas del castillo y le proclamaron sucesor de Sancho IV.

Cuando ocurrió todo esto, todavía era tenente de Uxue Jimeno Garcés que posiblemente fue el caballero que dirigió las tropas navarras cuando el litigio de Pazuengos contra Castilla protagonizando al final aquel famoso torneo peleando contra el Cid. (Ver aquí)

Si ese Jimeno Garcés era el famoso alférez del ejército del rey muerto, y a la vez tenente en Uxue, se entiende que tuvo mucho que ver en el triunfo de Sancho Ramírez en gran parte del territorio navarro en contraposición con el castellano.
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Uno de los primeros actos que el nuevo rey Sancho Ramírez realizó, sólo a un mes de los hechos relatados, fue agradecer a los vecinos de Santa María de Uxue el apoyo recibido concediéndoles en adelante y para siempre una serie de privilegios o fueros.

El rey dejó claro que las prerrogativas que concede son en agradecimiento por la buena voluntad que tuvo el vecindario al ser los primeros en reconocerle como rey de Pamplona tras la muerte de Sancho el de Peñalén.
Todo esto a un mes de la muerte en el barranco de Funes del anterior rey de Navarra.

En ese fuero de población se les reconoce a los habitantes de Uxue la plena libertad e ingenuidad absolviéndolos (quitándoles) los malos fueros y malas costumbres (malas leyes) que pudieran haber tenido anteriormente.

Sancho Ramírez ordena que los habitantes de Uxue no hagan servicio a nadie si no es por su propia voluntad y que respondan únicamente ante el Señor de la villa (el tenente) nombrado por él.

Hay otros artículos referentes a mercados, homicidios, calonias (multas), fianzas y hurtos.
Prohíbe que a los de Uxue se les haga la prueba del hierro candente y la de la uitalia (¿batalla? ¿torneo? ¿agua caliente?) en los juicios.
Si el rey es cercado en tierra ajena dice que solo vayan tres días en su ayuda y al cabo de ellos, vuelvan a sus casas.
En el documento se declara que los Uxuetarras no están obligados a dar hospitalidad ni al Señor ni al almirante sino por su voluntad.
A ningún señor deberán dar claveros (recaudadores) sino dos claveros al rey

Lo más importante de ese fuero es que Uxue quedaría para siempre dentro de la Corona sin que se pudiese enajenar ni donar a nadie su señorío.
Tras la conquista de Navarra en 1512, el traidor Luis de Beaumont adujo tener señorío sobre Uxue. Entonces todo el pueblo esgrimió vehementemente el espíritu y contenido de este punto (y del decreto de Doña Leonor de 1448) consiguiendo que no se llevaran a cabo las pretensiones del avieso conde de Lerín.

El texto del fuero de 1076 configura una organización municipal según la cual debía formarse el consejo de labradores.
En ese fuero se habla todavía de un Señor de la villa, que era el tenente o alcaide que nombraba el Rey, pero al mismo tiempo se mencionan los mayorales del concejo o jurados, concejales que diríamos hoy en día.

Así mismo se menciona a un amirat o alguacil responsable de mantener el orden publico, de ejecutar la justicia y recaudar para el municipio. Y también se ponía a disposición del rey a dos claveros que eran los que recogían las pechas o impuestos que se debían dar al rey. Y se habla del sayón, o verdugo que debían nombrar los vecinos.

En este documento al agradecer a los vecinos de Uxue se reconoce que ya existía una población alrededor del castillo y con este fuero se viene a organizar y regularizar su administración o quizás a reconocer por escrito una manera de gobernarse ya existente.

Este es el primer documento que menciona una organización municipal en torno a algo que únicamente se conocía como castillo desde siglos atrás.
Es el principio o el reconocimiento del fenómeno de encastillamiento de la población dispersa por todo el entorno y que según el documento de 1534 era de veintitrés aldeas que vinieron a refugiarse a los pies de la fortaleza de Uxue.

Santa María de Uxue ya existía antes como castillo. Ahora (año 1076) se reconoce por primera vez que Uxue es también un pueblo.
A partir de esta fecha y en distintos documentos van perfilándose las dimensiones del término municipal.

Económicamente hay una actividad  pecuaria y una población trashumante que atiende la milenaria actividad de la ganadería que cíclicamente marcha hacia el norte y hacia el sur de Navarra en busca de pastos.

Los alcaides de Uxue  lo son también de Salazar y la actividad militar que se mantiene desde nuestro Castillazo es la de recuperar los pastos bardeneros y ribereños (zona de invernada) todavía en poder musulmán..

Otra actividad y tipo de población que a finales del siglo XI va a más y que se va asentando y fijando en el terreno es la de los labradores.
Poco a poco una sociedad eminentemente agrícola se va adueñando de las tierras con el beneplácito Real a cambio de unas pechas o impuestos que se le pagan a la Corona directamente.

También hay una parte de la población de Uxue cuya condición es de hidalgos pero que en muy poco se diferenciaba de la de los labradores o los ganaderos pues los hidalgos también se dedicaban al campo.
La diferencia consistía en que los hidalgos, a cambio de no pagar ciertos impuestos, tenían más obligaciones militares con el monarca y con el reino.

Para terminar, recordar que años más tarde de ser Uxue una población reconocida como tal, es cuando se termina de construir la iglesia románica y vienen los primeros monjes - canónigos que se tiene noticia.
Eso era casi en el siglo XII y Uxue, además de ser castillo y pueblo, empieza a ser un centro religioso  de relativa importancia.

Por aquella época a nuestro pueblo se le reconoce como Santa Maria de Uxue y testigo de  ello son los documentos que así lo reflejan y las acuñaciones en lacre del sello de la villa.

Reproducción cérea de una acuñación en lacre presente en un documento de 1296.
 que se conserva en el Archivo Histórico Nacional en Madrid.
En la imagen central se demuestra la antigüedad del actual escudo de Uxue. 
Leyenda en torno al cuño: +S. C[ONCILII . . . . . . .] MARIE DUSU [E] .