jueves, 22 de octubre de 2009

José Javier Uranga y su «Ujué medieval».

ore ujue
FOTO: Recorte del artículo que se reproduce en este capítulo.


Por venir de quien viene reproducimos el artículo periodístico que publicó el Diario de Navarra el martes 24 de abril de 1984.
Al domingo siguiente sería la tradicional romería de Tafalla y otros pueblos a Santa María de Uxue.
José Javier Uranga acababa de publicar su libro "Ujué medieval".

Llama la atención la rotundidad del autor al hablar de la leyenda de la aparición de la Virgen ya que ese tema todavía es tabú para muchos siendo para ellos algo así como cuestión de fe, algo de lo que no se puede dudar.

Nos habla del castillo, de la condición social de los habitantes de Uxue en el medievo, de la pervivencia del vascuence hasta el siglo XVIII, de la devoción popular a la Virgen...de la salvación de la villa gracias a la devoción de los reyes de Navarra..

Es curioso observar que el titulo de su libro es UJUÉ MEDIEVAL cuando precisamente en el medievo el nombre que aparece en la documentación es el de UXUE a veces con variantes en Usue, Usua y Uxua.

También observamos como en la conversación con el periodista usa un proceder muy habitual en los historiadores cuando hablan de nuestro pueblo:
Hablan usando el nombre actual de Ujué para contar sucedidos antiguos acaecidos cuando todavía no se había dado la evolución hacia el sonido en J del milenario Uxue.

Quizás sin quererlo, los historiadores han influido en la mente popular y la gente ha podido creer que como usan la palabra Ujué para relatar hechos antiguos, la voz Ujué pueda ser tan antigua como los hechos que se relatan

Por eso ha sido sorprendente para muchos vecinos y visitantes de la reciente exposición saber que Uxue estuvo en los cuños oficiales hasta el siglo veinte y que en los documentos se escribió Uxue hasta 1860 por lo menos.

De todas maneras este es un interesante articulo que resume la historia de nuestro pueblo.
.......................................................

martes 24 de abril de 1984 Diario de Navarra

José Javier Uranga y su«Ujué medieval»
  • «Ujué ha perdurado gracias a la devoción de los reyes navarros a la Virgen que allí se venera»
—Si quitamos los coches, lo demás en la romería de Ujué es igual que en la edad Media: la manera de expresar el espirito religioso, el ambiente, el edificio de la iglesia, la urbanización del pueblo.... La de Ujué es una romería medieval una reliquia que ha quedado, como ya ha escrito sobre ello Caro Baroja, entre otros.
Es un comentario de José Javier Uranga, cuyo libro «Ujué medieval» acaba de aparecer en estas fechas. Elaborado con material que utilizó para su tesis doctoral en Historia (ver aparte), José Javier Uranga conoce además el tema de toda la vida, como testigo y romero devoto.

—Mi relación con Ujué viene de familia: mi abuela era de Olite, mi padre heredó la devoción a Ujué y luego yo la recibí de él. Además su esposa, María Josefa Muruzábal, tiene sus raíces familiares en San Martín de Unx. A ella va precisamente la dedicatoria del libro, «porque nos conocimos un lejano domingo de romería y desde entonces invocamos juntos á la Madre de Ujué».
Así el libro ha surgido de su vocación de historiador y de su devoción a la Virgen de Ujué.

Ujué, castillo en la frontera de Navarra
A lo largo de las 288 páginas del libro, José Javier Uranga va trazando la historia de Ujué en la Edad Media,

—Había muy poco escrito con rigor histórico. Puede ser que aún aparezca documentación, pero nada fundamental. En realidad Ujué tiene importancia por los momentos en que su castillo alcanza relieve estratégico en la Alta Edad Media, cuando es frontera con los moros, y al final de la Edad Media, con motivo de las guerras entre beamonteses y agramonteses. Por lo demás es un lugarejo. Por eso en los restantes períodos hay lagunas documentales, y sólo queda alguna noticia de pechas, molinos, etc.

Por documentos indirectos, explica el autor, se sabe que a fines del siglo VIII o principios del IX se levanta la fortaleza que había de ser Ujué. Se produce entonces un encastillamiento de la población dispersa que vivía en las aldeas próximas, que son abandonadas como luego se comprueba por la relación de despoblados. (Es el mismo proceso que más tarde se produce en otras fronteras, como con la fundación de Viana . y el refuerzo de la Barranca»).

Para la existencia de Ujué es decisiva la actuación de Sancho Ramírez, constructor de la Iglesia románica, que en el siglo XI constituye a Ujué en concejo, con lo que crea un poder municipal distinto al anterior, que eras un representante directo del rey al frente del castillo. Así el concejo de labradores, base del futuro municipio, surge como independiente del castillo.


La situación social y lingüística
Un capitulo del libro va destinado a describir la situación social de los ujetarras de entonces. «Eran unas condiciones de vida misérrimas». Los vecinos estaban «hundidos económicamente» por las elevadas pechas —de trigo y cebada, fundamentalmente—que tenían que pagar al rey. A ello había que unir los diezmos, las primicias. . . «No podían vivir, ahogados de impuestos».

Estas condiciones eran generales, no sólo de Ujué, y venían dadas por la dependencia total de la agricultura, es decir, de la cosecha y, en definitiva, del clima bueno o desfavorable para ella. Junto a ello, en Ujué se daba el agravante de su aislamiento. Como ejemplo, sirva lo que José Javier Uranga señala en su libro respecto a la lengua.

—En Ujué se hablaba el vascuence, y fue una zona isla que lo mantuvo hasta el siglo XVIII, por su aislamiento frente a lo que ocurrió en otras poblaciones cercanas como Beire o Pitillas.

A propósito del vascuence, que como recuerda el autor, es rastreable perfectamente en la toponimia y en el mismo patronímico de «ujetarras», sale la cuestión de la etimología de Ujué.

—No se sabe en realidad el origen del topónimo, pero lo que sí es claro es que es el mismo que el de San Martín de Unx como se ve por la coincidencia del topónimo aplicado a uno y a otro lugar en distintos documentos. Lo de hacerlo derivar de la palabra vasca «usua, usue», «paloma», no se lo cree nadie, porque se creó para justificar la leyenda de la paloma, mucho más tarde. Pero no quiero entrar en la cuestión, y baste decir que Campión apunta la etimología de la palabra vasca «uts»,«vacío, estéril», y en cambio Azcue lo hace derivar de «usi», «arboleda , bosque»..

La Virgen «salva» a Ujué.
Ujué había perdido importancia desde que el castillo que había sido la fortaleza más importante en la vanguardia de la frontera, se había quedado detrás de esta línea. Además, cuando se conquistan las Cuencas medias del Aragón y el Cidacos y los reyes impulsan la repoblación de estas zonas, parte de su población desciende a Pitillos, que luego se independizará de Ujué. Y, como hemos señalado, llega un momento en que las duras condiciones económicas están apunto de hacer emigrar al medio centenar de vecinos que quedaban. Ujué se «salvará» precisamente por albergar a una imagen mariana y por la devoción que le rinde la casa real de Evreux.

—No se sabe de qué viene esta devoción. Para Carlos II es su Virgen predilecta Y es interesante subrayar que los monarcas navarros no crean ningún santuario nacional , ni Ujué lo ha sido nunca. A diferencia de lo que ocurre, por ejemplo en Francia, en Navarra la devoción de los reyes es desinteresada, no utilizan Ujué con una intención política, y acuden allí como particulares.

En este sentido, y de cara a la prosperidad y supervivencia de Ujué hasta nuestros días, es factor esencial el privilegio que le otorga la infanta Leonor en 1478 movida por su devoción a la Virgen de Ujué. Maravillándose de que el lugar no haya quedado ya deshabitado por la pobreza y el corto número de vecinos que quedan, concede a la villa el estatuto de hidalguía.
De esta manera, pronostica, al quedar los vecinos libres de pechas y afectos directamente a la Corona, podrá conservarse el lugar, lo que redundará en servicio a la Virgen María.

Leyenda y devoción popular
José Javier Uranga concluye que se desconoce si fue primero la romería popular o la de la familia real a la Virgen de Ujué. La primera romería documentada es la de personas reales, en la segunda mitad del siglo XIV. La primera romería de particulares documentada es de mediados del siglo siguiente. «Pero la devoción popular está documentada antes, con varios legados que sendos vecinos de Tudela y Puente la Reina hacen en su testamento, a comienzos del siglo XIV».

Lo cierto es que en la primera noticia que se tiene de la existencia de Ujué en el siglo IX, se la localiza con el nombre de Santa María. En cuanto a la imagen actual, «no se podría fechar antes de finales del siglo XII», Otra cosa es lo que hayan ido tejiendo las diversas leyendas (que José Javier Uranga también recoge), surgidas ya en el siglo XVI, «por una especie de rivalidad entre devotos de las distintas Imágenes pare ver cuál es más antigua...»

—De todos modos, lo indudable y admirable es que desde la Edad Media hasta hoy se ha mantenido viva esta devoción a la Virgen de Ujué, Y es una pervivencia que en otros lugares no se ha dado.
Jesús Mtz. TORRES