domingo, 17 de agosto de 2008

Jose Miguel, Joaquina y Mikel Burgui, Cicerones de Uxue.


Año 1970. Estos son Mikel Burgui junto a su padre José Miguel y la tía Joaquina, hermana del padre.

José Miguel era sacristán de Ujué.
El sueldo era mas bien bajo. Para conseguir unas pesetillas más, vieron que era rentable atender a los turistas que en esa época venían.

Provistos de un manojo de llaves se acercaban a los visitantes y se ofrecían para abrirles las distintas estancias, todas cerradas, y oficiaban de guía.
Al finalizar la visita, si alguien hacía la pregunta de qué se debía, se le contestaba que lo que quisiera dar.
A veces las jornadas eran agotadoras. Muchos domingos y sobre todo en semana santa, julio y agosto se turnaban los tres para atender continuamente a un río de visitantes.

Mikel se fue a trabajar a Pamplona. La tía murió en el 84. El padre atendió a los turistas hasta que sus achaques se lo impidieron.

Hoy en día no hay nadie que se encargue de hacer visitas guiadas. Hoy en día se ve deambular a los turistas por el santuario y el entorno. Ven pero no saben lo que ven. Nadie les explica.

Varios días al año, sea en el Día de las migas, sea en jornadas organizadas desde el Departamento de Cultura del Gobierno de Navarra, ha habido experiencias que demuestran que las visitas guiadas son viables incluso estando cerrada la mayor parte del monumento por obras.

¿Cuando volverá a tener Ujué alguien que explique al turista lo mínimo que debiera conocer?
Texto de
MIKEL BURGUI